Sin deber nada

"No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros [...]" (Romanos 13:8). 

Objetivo del sermón: Incentivar una vida libre de deudas. 
El tema de la deuda es un tema bíblico. 

Para reflexionar: “Es mejor irse a dormir sin cenar que levantarse con deudas”. (Proverbio judío). “El que se libra de las deudas se hace rico”. (George Herbert). 

Ilustración
En una fábula, un hombre se recostó en la cama por la noche, cansado de la vida de trabajo duro, mientras ideaba una manera fácil de hacerse rico y vivir una vida de placer. Allí estaba, relajándose, cuando apareció el diablo y le hizo una propuesta. Pronto empeñó su alma al diablo y recibió una olla de monedas de oro como préstamo. La forma de salir del infierno era invertir parte de la cantidad y, con la ganancia, devolverle el pote al maligno. Sin embargo, los planes salieron mal. Primero, porque el objetivo y el trato era gastar en fiestas y placeres y, segundo, porque el socio infernal no ayudaba a que la inversión en los negocios prosperara. Así, al final, ya no había una olla de oro, ni fiestas, ni libertad; solo el coleccionista luciferino con la nota condenatoria en la mano, y las cadenas para arrastrar al imprudente a las profundas llamas. 

En medio de la angustia y las lágrimas, arruinado y arrepentido, clamó por la sangre de Jesús que invalidaba la cobranza con su sacrificio, y repelía al posible acreedor a su oscuridad sin fin. Por la mañana, el hombre se despertó empapado en sudor y se dispuso a no endeudarse nunca, en el nombre de Jesús. ¡Había sido un sueño! 

¿Por qué debe un cristiano evitar las deudas? 

I - PORQUE LA FAMILIA DEBE SER LIBRE 

1) Como uno de los mayores enemigos de la familia, las deudas han sido uno de los motivos principales de las peleas matrimoniales y el divorcio. 
a. La Escritura dice que “el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7). Las deudas destruyen el amor en el hogar. Esclaviza a la familia. 
b. Es decir, la deuda de alguien, con su carga emocional, se transfiere a los demás miembros de la familia, incluidas las consecuencias materiales resultantes. 

2) Ser siervo, en este pasaje, significa “el esclavo que está bajo el dominio de alguien, sujeto a otra persona”. Realmente, hoy en día, ser esclavo de la deuda es muy grave porque esta tiene el poder de crecer de una manera aterradora. Los acreedores, en general, son despiadados e inflexibles. Por lo tanto, la Biblia aconseja no endeudarse. 

3) Algunos se endeudan comprando dinero a través de préstamos, otros a través de compras en cuotas, que, al final, es prácticamente lo mismo. Sin embargo: 
a. Las deudas por compras innecesarias tienden a sobrecargar el presupuesto, aumentar con los intereses y perjudicar las finanzas y la paz familiar. 
b. Sea como fuere, nunca asuma compromisos que sacrifiquen el mantenimiento de lo esencial para la familia y lo obliguen a incumplir con los compromisos regulares como educación, salud, vivienda, alimentación, etc. 
c. Prefiera esperar para comprar al contado. Espere una promoción y pague en el momento. 

4) Evite las tarjetas de crédito, pero si tiene alguna, evite pagar en cuotas la deuda de la tarjeta. Esta es una olla de oro diabólico, porque, en general, ¡convierte la vida de las familias en un verdadero infierno! A veces, solo un milagro divino, con mucho sacrificio, renuncia y disciplina, puede sacar a la familia del atolladero en el que se convierten las deudas. En general, ¡evite las deudas como a la plaga! “Son muchísimos los que no se han educado de modo que puedan mantener sus gastos dentro de los límites de sus entradas. No aprenden a adaptarse a las circunstancias, y vez tras vez piden dinero prestado y se abruman de deudas, por lo que se desaniman y descorazonan” (HC, 339).

II - PARA TENER ARMONÍA EN EL HOGAR 

1) La armonía familiar debe ser protegida y fomentada. 
2) La deuda estresa, crea ansiedad y tensa las relaciones porque crea inseguridad. 
3) La situación es mala para la familia porque usted ha sobrepasado los límites de sus posibilidades de gasto y trata de regularizar sus finanzas con préstamos. Por lo tanto, sigue refinanciando deudas o pagando intereses altos en las tarjetas de crédito para “tapar el agujero” financiero, al menos, temporalmente. Eso genera estrés.  
4) Hay un préstamo que puede ser necesario si usted está invirtiendo en un negocio, esperando un rendimiento, financiando algún inmueble o proyecto importante, y las cuotas de pago del préstamo están dentro de sus límites financieros. 
a. Pero, si las cuotas del préstamo, incluso para un proyecto positivo, superan sus posibilidades financieras, es necesario que reconsidere y evite el compromiso, lo cancele o renegocie la deuda. 
b. La ambición, el consumismo y la falta de control en los gastos desgastan las relaciones y conspiran contra el amor. ¿Qué hacer? Busque ayuda: En algunos casos, puede ser necesario buscar un especialista o asesor financiero de confianza para que lo ayude a resolver la situación. Si es así, no se sienta incómodo o avergonzado de tener que pedir consejos porque “antes de la honra es el abatimiento” (Prov. 18:12). Piense en las ventajas de beneficiarse de la sabiduría y la experiencia de personas más experimentadas o profesionales del área financiera porque “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman” (Proverbios 15:22). Si los que han tenido éxito en la vida estuvieran dispuestos a recibir instrucción, podrían adquirir hábitos de abnegación y economía estricta y tener la satisfacción de ser dispensadores de caridad en vez de receptores de ella. Hay muchos siervos perezosos. Si hicieran cuanto está a su alcance, experimentarían una bendición tan grande al ayudar a otros que en realidad se darían cuenta de que ‘más bienaventurado es dar que recibir’” (3TI, 440). 

5) El préstamo y el endeudamiento pueden ser consecuencia de: 
a. Gastos excesivos (falta de planificación), imprevistos (accidentes, enfermedades, siniestros) o inversiones más allá de sus posibilidades.  
b. Pero, normalmente, los gastos excesivos indican la necesidad de hacer un presupuesto, es decir, planificar los compromisos de tal manera que no se gaste más de lo que se gana, y que no se gaste antes de recibir el dinero. Por lo tanto, es mejor no endeudarse.

III - PARA ESTAR AL DÍA CON DIOS 

La Biblia dice: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13:7, 8). 
1) Incluya los compromisos espirituales en el presupuesto familiar. 
a. Con respecto a los compromisos financieros, hay que pagarlos lo antes posible, sobre todo a Dios. En este sentido, no se debe dejar de lado la devolución de los diezmos y las ofrendas, sino que debe estar dentro del presupuesto familiar, y ser entregados regularmente, tal como se indica en los compromisos de las finanzas familiares. 
b. Posponer no trae ningún beneficio. Por ejemplo, con respecto a los diezmos y ofrendas, se debe dar prioridad a este compromiso espiritual. 
c. Las Escrituras nos recuerdan que el compromiso con Dios debe ser lo primero, por lo que la persona daba al Templo las primicias de sus “frutos” (tevuah), es decir, de todo lo que era un aumento de su riqueza (Proverbios 3:9). En este pasaje, la palabra “primicias” significa: “lo que es primero, en lugar, tiempo y orden”. Por lo tanto, lo espiritual tiene prioridad sobre lo material. 

2) Además, estas primicias (primicias, prioridad) se refieren a la finca (bienes materiales) con “todos” los ingresos. 
a. La palabra “todos”, usada por el libro de Proverbios, significa literalmente “totalidad, todo”. Esto significa que los diezmos y las ofrendas inciden sobre todo lo que se convierte en posesión de alguien, sin excepción. 
b. La palabra “bienes” (Proverbios 3:9), como hemos visto, se refiere a todo lo que es “riqueza, finca y bienes” que le pertenecen a alguien o que le pertenecerán, independientemente de si es del campo, del rebaño, si es herencia, una donación, si fue comprado o es el resultado de la guerra. Se daba el diezmo de todo. 
c. Por eso Jacob prometió que daría el diezmo de “todo”, sin restringir ni la forma de adquisición, ni el tipo, especie o género de los bienes que poseería. Excluir cualquier bien del deber de diezmar, sea lo que fuera, es insertar en la Biblia una idea que no está en ella. 
d. Fíjese en el ejemplo de Lot: Él pierde sus propiedades por el ataque de los reyes (Génesis 14). 
La Biblia dice que se llevaron “sus bienes”. En este caso, la palabra “bienes” significa posesiones y suministros: “propiedad, bienes, posesiones; Término general para todos los bienes muebles, ganado, existencias, utensilios, etc.”. Y aunque encontramos textos de la época levítica en la Biblia, enfatizando que el diezmo debía ser de rebaños y cosechas, esto se debe, claramente, a que los tiempos describen una sociedad cuya economía se basaba en la agricultura. Pero el dador podía cambiar el diezmo del campo por dinero, usando el rescate (Levítico 27:29-31). Entonces, los diezmos alcanzan a “todas” las posesiones y bienes de una persona, y esto va más allá del ganado, las cosechas y las cosas, incluyendo todo, como los muebles y el dinero. 
e. El ejemplo de Abraham: dio un diezmo de todos los “bienes” que fueron rescatados, incluidos los frutos de la tierra, los rebaños, los objetos y el dinero. Abraham no dejó nada sin diezmar (Génesis 14:20). f. Santo - En la Biblia, Dios considera que su pueblo es un pueblo santo cuando guarda sus mandamientos (Éxodo 19:6; Deuteronomio 28:9; 1 Pedro 2:9). El diezmo es santo (Levítico 27:30-32) y las ofrendas también son santas (Números 18:29). 
La palabra “santo” indica que el diezmo y la ofrenda están consagrados, apartados para el Señor. Por lo tanto, las cosas sagradas o santas retenidas deben ser devueltas (Levítico 5:15, 16), y después de eso se hace la expiación con sangre para que el perdón pueda ser concedido (Levítico 5:16). “Cuando quiera que hayáis descuidado de devolver al Señor lo que es suyo, arrepentíos con alma contrita y haced restitución [...]” (CSMC, 103). 

Conclusión 
Hermanos: 
1) Dios nos ama y quiere nuestro bien. Seguir su Palabra es el camino hacia la paz, la felicidad y la salvación. 
2) Por eso, él quiere que no nos endeudemos. 
3) Porque la deuda es la enemiga de la familia, y al evitarla tendremos paz y estaremos al día ante Dios y nuestro prójimo en este aspecto de la vida. Llamado Hoy podemos decidir ponernos al día con nuestras deudas con Dios y con nuestro prójimo y pedirle al Señor que nos ayude a ordenar las finanzas de nuestro hogar de acuerdo con su voluntad. Oremos ahora pidiendo su dirección.

Preguntas para reflexionar:

1) Si estoy endeudado, ¿qué puedo hacer y qué medidas puedo tomar para saldar mis deudas sin recurrir a préstamos que agraven mi situación? 
2) Si no sé cómo actuar y me siento confundido, ¿a quién podría acudir para que me oriente sobre cómo organizarme y regularizar mi situación financiera? 
3) ¿Ha orado a Dios acerca de esto, incluso como familia?

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