¿Melquisedec era Cristo?

Mucho antes de que existiese la nación hebrea y ésta tuviese sus propios sacerdotes levíticos, Dios había establecido un sacerdote, Melquisedec. Se habla tres veces de él en las Escrituras: en Gn. 14, históricamente; en Salmo 110, proféticamente; y en Hebreos, doctrinalmente.
¿Se trata de la misma persona de Cristo? Algunos afirman que sí, que era la misma persona, y se trataba de una teofanía, o sea una aparición de Cristo antes de su natividad. Sin embargo, no creemos que esto sea así, pues de otro modo lo hubiera declarado la misma Escritura. Notemos, pues: 

(i) La dignidad personal (7:1–4) de este sacerdote de estirpe real, dignidad que se aprecia al notar:

*Su curriculum (v. 1a), su doble oficio como Rey de Salem (antiguo nombre de Jerusalén), y sacerdote de Dios. Como rey tenía poder para con los hombres; como sacerdote tenía poder para con Dios. Eran dos oficios que en Israel no se podían tener al mismo tiempo, pero que el Señor tendría según la profecía de Zac. 6:9–13, pues sería un sacerdote sentado sobre el trono, especialmente durante el milenio.

A pesar del politeísmo degenerado de los vecinos de Israel, las Sagradas Escrituras describen a Melquisedec como “sacerdote del Dios altísimo”, que lo distingue como siervo del único Dios verdadero.

*Su condescendencia (v. 1b) hacia Abraham al bendecirlo. Vino con la autoridad de rey y actuó en calidad de sumo sacerdote. Así, con esa bendición, Abraham fue fortalecido para resistir y repudiar la oferta que le haría inmediatamente después el rey de Sodoma.

*La concesión (v. 2a), por parte de Abraham de los diezmos. Dar diezmos a Melquisedec del botín de guerra significaba reconocerlo como el representante de Dios, y por tanto superior a él. El diezmo, pues, se remonta a antes de la Ley, y Moisés no hizo más que reglamentarlo y regularizarlo. Es la expresión del agradecimiento, el homenaje de la obediencia, el reconocimiento de la dependencia en que estamos respecto de la soberanía de Dios.

*Su carácter (vv. 2b, 3) visto en el significado del nombre, como rey de justicia y rey de Salem (o sea paz) y sin genealogía conocida, aunque Génesis es el libro de las genealogías. El orden de los títulos es significativo, porque no puede haber paz sin justicia. Este silencio de las Escrituras en torno a Melquisedec es realmente insólito. Ya que era un ser humano, Melquisedec tuvo que tener padre y madre, una genealogía, un principio y un fin. Sin embargo, simbólicaamente no tuvo principio ni fin de días. Quizás no se registra porque su ministerio como sacerdote no dependía de ello.

Esa ambigüedad lo hacía apropiado como figura de Cristo. Al guardar silencio sobre sus orígenes, el Espíritu Santo llama la atención sobre su actuación y sus funciones más que sobre su persona. Además sugiere un sacerdocio universal, no limitado a ninguna tribu, nación o raza. Quizás pudo haber sido descendiente de Jafet, que había conservado la verdadera religion primitiva.

*La consideración (v. 4) especial que merece por tanto Melquisedec por su grandeza al recibir los diezmos de parte de Abraham. A pesar de ser Abraham una estrella de gran magnitud, al darle el diezmo reconocía que Melquisedec era una estrella aún mayor.

(ii) Su sacerdocio superior a Aarón (7:5–10), que el escritor se encarga de destacar.

*Los descendientes de Leví según la Ley reciben el diezmo (v. 5) de sus hermanos, aunque éstos descienden de Abraham. Estos debían pagárselos porque estaban obligados a ello por la Ley.

*La disposición de Melquisedec de bendecir a Abraham (vv. 6, 7) muestra su superioridad. Tanto al otorgar la bendición como al recibir los diezmos, Melquisedec dio a entender que era superior a Abraham. Esto no significa ninguna inferioridad personal o moral, sino tan solo inferioridad de posición y rango. Si bien Abraham era un personaje importante, estaba frente a uno superior a él, pues Abraham no era ni rey ni sacerdote, mientras Melquisedec sí lo era. Además cabe destacar que la bendición que le confirió procedía del Dios Altísimo.

*La duración de los dos sacerdocios contrastada (v. 8). El ministerio levítico o aarónico fue temporario porque era atendido por seres mortales que sirvieron solo a su propia generación. En contraste, el sacerdocio de Melquisedec era permanente, sin la mínima mención de la muerte.

No hay base alguna para negar que Melquisedec fuese hombre. El misterio no consiste en la persona sino en la forma en que el Espíritu Santo registra su aparición y actividad para convertirlo en un tipo apropiado del Señor Jesús. Por eso no se menciona su nacimiento ni su muerte, y hay silencio sobre sus ancestros. Se lo deja en posesión permanente del oficio de sacerdote para que se asemeje más al Señor.

*La dependencia de Leví y los sacerdotes (vv. 9, 10) representada en Abraham, su bisabuelo, al pagar los diezmos. Los sacerdotes levíticos rindieron homenaje a Melquisedec en la persona de su antepasado y virtualmente reconocieron así la superioridad de la orden de él. El pago de esos diezmos fue un acto representativo que involucraba a todos los descendientes de Abraham.

Carlos A. Morris, Comentario bı́blico del continente nuevo: Hebreos (Miami, FL: Editorial Unilit, 1999), 66–67.

Fue reconocido por Abraham
Melquisedec recibió el diezmo de los despojos de la batalla de manos de Abraham y a cambio le extendió una bendición especial. Como no se menciona su genealogía muchos han querido decir que fue una teofanía (aparición de Dios). Sin embargo, Abraham lo reconoció como sacerdote y le hizo entrega de la ofrenda correspondiente. 

298 ἀμήτωρ (amētōr), ορος (oros): adj.; ≡ Strong 282—1. LN 10.17 sin madre (He 7:3+); 2. LN cf. 12.1–12.42 ser sobrenatural, tipo misterioso de teofanía (He 7:3+), para otra interpretación, ver anterior 
37 ἀγενεαλόγητος (agenealogētos), ον (on): adj.; ≡ Strong 35; TDNT 1.665—1. LN 10.27 sin registro de sus antepasados, (en la mayoría de las versiones) “sin genealogía”, sin linaje, sin antepasados, (He 7:3+); 2. LN cf. 12.1–12.42 ser sobrenatural, un tipo misterioso de teofanía; “sin linaje”, (He 7:3+), para otra interpretación, ver anterior 
La descripción de Melquisedec en Génesis 14:18–20 y Hebreos 7:1–3 parece deliberadamente limitada a esas características que lo hacen semejante a Cristo. La frase “hecho semejante” en 7:3 no es un adjetivo que pudiera indicar que Melquisedec era como Cristo en su ser (lo que prestaría evidencia a la interpretación de que él era una teofanía), sino un participio, que indica que la semejanza se está estableciendo por la declaración del autor bíblico. Las características de la descripción se limitan para que la semejanza pueda ser más extensiva. 

Según El Orden De Melquisedec


Lee Génesis 14:18 al 20 y 7:1 al 3. ¿Quién era Melquisedec y cómo prefiguraba a Jesús?

Melquisedec era rey y sacerdote. También era superior a Abraham, ya que Abraham le dio el diezmo. De igual modo, Jesús es Rey y Sacerdote (Heb. 1:3). Sin embargo, a diferencia de Melquisedec, Jesús no tenía pecado (Heb. 7:26-28).

Hebreos 7:15 explica que Jesús era sacerdote “a semejanza de Melquisedec”. Esto es lo que significa la expresión anterior en Hebreos, “según el orden de Melquisedec” (Heb. 5:6). Jesús no fue sucesor de Melquisedec, pero su sacerdocio fue similar al suyo.

Por ejemplo, Pablo dice que Melquisedec no tenía padre, madre, genealogía, nacimiento ni muerte. Algunos han sugerido que Melquisedec fue una encarnación de Jesús en la época de Abraham. Pero este pensamiento no se ajusta al argumento de Hebreos. Melquisedec “es alguien semejante a” Jesús (ver RVC), lo que implica que él era una persona diferenciable de Jesús (Heb. 7:3).

También se ha sugerido que Melquisedec era un ser celestial, pero esto destruiría el argumento de Hebreos. Si Melquisedec no tuviera padre, madre, principio ni fin, sería Dios mismo. Esto plantea un problema. El sacerdocio celestial y completamente divino de Melquisedec habría precedido al ministerio de Jesús. Si este fuera el caso, como dice Hebreos, “¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote?” (Heb. 7:11).

En cambio, Hebreos usa el silencio de las Escrituras con respecto al nacimiento, la muerte y la genealogía de Melquisedec para construir una tipología, un símbolo, del ministerio sacerdotal de Jesús (Gén. 14:18-20) y del hecho de que Jesús mismo era eterno. En resumen, Melquisedec fue un rey-sacerdote cananeo que sirvió como un tipo de Cristo.

“Fue Cristo quien habló mediante Melquisedec, el sacerdote del Dios Altísimo. Melquisedec no era Cristo, sino la voz de Dios en el mundo, el representante del Padre. Y Cristo habló a través de todas las generaciones del pasado. Cristo guio a su pueblo y fue la luz del mundo” (MS 1:491).

¿Qué nos enseña la revelación sobre Melquisedec acerca de cómo obra Dios entre aquellos a quienes ningún misionero humano nunca les ha predicado?


Comentarios Elena G.W

El sistema del diezmo se remonta hasta antes del tiempo de Moisés. Ya en los días de Adán, se requería de los hombres que ofrecieran a Dios donativos de índole religiosa, es decir, antes que el sistema fuera dado a Moisés en forma definida. Al cumplir lo requerido por Dios, debían manifestar, mediante sus ofrendas, aprecio por las misericordias y las bendiciones de Dios para con ellos. Esto continuó durante las generaciones sucesivas y fue practicado por Abraham, quien dio diezmos a Melquisedec, sacerdote del Altísimo… Dios no obliga a los hombres a dar. Todo lo que ellos dan debe ser voluntario. Él no quiere que afluyan a su tesorería ofrendas que no se presenten con buena voluntad (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 432, 433).

Dios nunca se ha quedado sin testigos en la tierra. En un tiempo, Melquisedec representó al Señor Jesucristo en persona para revelar la verdad del cielo y perpetuar la ley de Dios.

Fue Cristo quien habló por medio de Melquisedec, el sacerdote del Dios altísimo. Melquisedec no era Cristo, sino la voz de Dios en el mundo, el representante del Padre. Y a través de todas las generaciones del pasado, Cristo ha hablado; Cristo ha guiado a su pueblo y ha sido la luz del mundo. Cuando Dios eligió a Abraham como representante de su verdad, lo sacó de su país, lo alejó de su parentela y lo apartó. Deseaba moldearlo de acuerdo con su propio modelo. Deseaba enseñarle de acuerdo con sus propios planes (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, pp. 1106, 1107.

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