La familia como mayordomo: Primero Dios
“Mas, buscad primeramente el reino de Dios, y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33
Propósito del sermón: Presentar la mayordomía fiel como objetivo de vida.
Para reflexionar: “El dinero siempre será esclavo o amo.” — Horacio, Antigua Roma, 65-8 a. C.
Pregunta introductoria: ¿Cómo ser fiel en la mayordomía familiar?
Para muchos, el propósito de la vida es única o principalmente material.
Ilustración
Mientras hablaban, tres amigos en el campo compartían sus fantasías de hacerse ricos. “Si me hiciera rico, compadre”, dijo uno de ellos, “compraría la finca más grande, solo para que todos vean lo rico que soy”. “¡Y yo viviría en el extranjero, saldría de esta vida, huiría de todo!”, dijo el otro. El tercero entró en la conversación con su punto de vista. Dijo: “¡Me quedaría aquí y ahorraría mi dinero, no gastaría casi nada, solo por el placer de poseerlo!”.
1) La ausencia de una cantidad suficiente de dinero en la familia puede conducir a una situación de miedo debido a la
vulnerabilidad, la vergüenza, la limitación, la tensión, la escasez y la ansiedad que puede acarrear la falta de lo necesario para vivir. Por otro lado, el dinero puede ofrecer varios
beneficios al contexto familiar como seguridad, comodidad,
poder, posición y aceptación social.
2) Lamentablemente, muchos olvidan que las posesiones materiales son sólo un medio y no un fin en sí mismas, y acumulan dinero aunque no lo utilicen o que no les produzca los
beneficios que podría ofrecerles, tanto a ellos como a la sociedad y a la obra de Dios. Así, muchas personas acumulan,
sin otro objetivo que el placer de gastar y presumir, como
medio de evasión o para poseer por poseer.
3) Puede decirse que, en el mundo contemporáneo, el dinero
no sólo compra adicciones, sino que también se ha convertido en una adicción. Para muchos, ya no es un medio para
mantener la vida y servir a Dios y al prójimo, sino un objetivo
de vida, y en algunos casos, es buscado incluso al precio de
la destrucción de la vida misma.
4) Así, se practica la idolatría del objeto de poder, llamado dinero, contra lo cual Pablo advirtió, afirmando que: “raíz de
todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos
dolores” (1 Timoteo 6:10).
Pero Jesús señaló que el dinero puede convertirse en un rival
para Dios: “no podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mamón)
(Lucas 16:13).
En este mensaje reflexionaremos sobre la mayordomía fiel.
Pero, ¿cómo lograr la meta de la mayordomía fiel en la familia?
I - ACTUAR COMO MAYORDOMO DE DIOS
El reino de Dios debe estar en primer lugar. Él es el Rey y nosotros somos sus súbditos. Los súbditos deben servir a su Señor.
1) Aunque el contentamiento es un elemento extraordinario de
felicidad y espiritualidad, cuando se trata de posesiones materiales (1 Timoteo 6:5-11) algunos viven buscando las cosas
en primer lugar, en vez de buscar al Señor de las cosas. No se
reconocen a sí mismos como mayordomos de Dios o súbditos de su reino.
2) Lamentablemente, muchas personas están dispuestas a destruir su reputación, su fe y sus propias vidas, así como las de
los demás, para ganar dinero que, tal vez, nunca tengan la
oportunidad o la necesidad de gastar.
3) Incluso los líderes religiosos, en nombre de la teología de la
ambición, han proclamado la trampa antibíblica de que el
éxito material es equivalente a la verdadera fe, colocando la
obtención de posesiones como prioridad en lugar de la fidelidad al Señor.
4) El libro de la sabiduría enseña que los extremos, particularmente en la vida material, pueden ser perjudiciales para la
vida de las personas.
5) Por lo tanto, el hombre sabio suplica en oración no recibir riquezas para no ser arrogante y negar a Dios, ni pobreza, para
no blasfemar contra el Señor (Proverbios 30:8), y no perder el foco
de que el reino debe estar en primer lugar.
6) El objetivo de la vida es ser fiel, sirviendo a Dios, a la familia
y al prójimo en necesidad.
a. El mayordomo es el jefe, encargado de controlar la casa o
los bienes de un señor que es el verdadero dueño. Por lo
tanto, todos los miembros de la familia son mayordomos
en el sentido de administradores. Bíblicamente, el ser
humano es el mayordomo y Dios es el verdadero Dueño,
el Señor de la casa, o de todo lo que existe (Salmos 24:1). Él
debe ser lo primero.
7) La palabra “mayordomo”, muy usada en el Nuevo Testamento (Lucas 16), se refiere a un administrador o persona a cargo de
los bienes materiales. También se aplica a los que están a
cargo de los tesoros espirituales contenidos en el evangelio
(1 Corintios 4:1, 2).
a. La Biblia también traduce mayordomo como “despensero”, alguien que cuida de la despensa (de los recursos)
de la casa y que debe rendir cuentas al dueño. La familia
cristiana es la guardiana de la mayordomía fiel.
b. Algunos ponen al dinero en primer lugar, pero la Biblia,
por el contrario, declara que “Mejor es lo poco del justo,
que las riquezas de muchos pecadores” (Sal. 37:16) , indicando que Dios debe ser el primero.
c. La riqueza y la fe no son incompatibles, pero el dinero
vale más con Dios, porque sin Dios, el dinero no valdrá
nada en el día del juicio.
Por lo tanto, se afirma que lo que se espera del mayordomo individual o como familia es que sea encontrado fiel (1 Corintios
4:2). Que ponga al reino de Dios en primer lugar.
En segundo lugar, es necesario:
II - COMPRENDER EL ALCANCE DE LA MAYORDOMÍA – EL REINO
1) El reino de Dios, además de ser lo primero, lo abarca todo.
La palabra ‘mayordomía’ proviene del griego oikonomos que
ha sido transliterada al español como ‘ecónomo’ en el sentido de administrador. Cada ser humano es un mayordomo,
solo un administrador y usuario, porque todo, de hecho, le
pertenece a Dios.
a. Así, todos son mayordomos, o guardianes de las cosas del
reino, en la casa de Dios, que es el mundo con todo lo que
hay en él (Salmos 24:1). El mensaje es que todos somos responsables de hacer el mejor uso de lo que Dios ha puesto
en nuestras manos.
b. La casa, en la Biblia, son todos los bienes y dones materiales e inmateriales: el cuerpo humano y sus sentimientos y pensamientos, la comunidad, la iglesia, la familia y el mundo en el que vivimos, porque el planeta fue dado a
la humanidad para que lo cuidara y controlara.
2) El reino de Dios está primero y lo abarca todo. Las familias
deben enseñar la responsabilidad y los principios de la gestión de la vida en general: ciudadanía, sociabilidad, responsabilidad doméstica y gestión financiera. La familia debe ser
una bendición para la iglesia, para la sociedad y para el mundo, a través de sus descendientes.
a. Las familias cristianas también reciben la responsabilidad de predicar el amor de Dios por la palabra y por el
ejemplo.
b. Y, en este sentido, el dinero pertenece al reino de Dios,
y es una forma práctica de experimentar y enseñar a los
hijos la seriedad de la vida cristiana en la fidelidad en los
diezmos y las ofrendas, porque Dios promete bendiciones a los fieles (Mal 3:10-12).
c. Al final, todos serán juzgados de acuerdo a cómo han administrado (mayordomía) las cosas del reino de Dios que
todo lo abarca.
Por último, es importante:
III - OFRECIMIENTO DE UNA OFRENDA SAGRADA
1) El reino de Dios, como hemos visto, además de ser lo primero
y abarcar todo, es justicia (Romanos 14:17).
Buscar la justicia del reino de Dios es buscar a Cristo (1 Corintios 1:30), que es nuestra justicia, y entregarle lo que somos
y lo que tenemos.
En la Biblia, la ofrenda para la obra del evangelio se describe
con la palabra griega que significa “sacrificio agradable” (Filipenses 4:18). Una analogía espiritual con el sacrificio de Cristo, que
es nuestra justicia.
a. Este significado, atribuido por el apóstol Pablo, apunta
a la espiritualidad del dinero, tanto de la parte que está
destinada al servicio del evangelio como de la parte que
permanece en manos de la familia.
b. Después de todo, una parte es devuelta a Dios, pero todo
en el mundo le pertenece (Salmos 24:1).
2) En el diccionario griego del Nuevo Testamento, ‘sacrificio’
también significa “holocausto”, un sacrificio total.
a. De esta manera, cuando la familia santifica una parte, reconoce a Dios como dueño de todo.
b. La parte que se da a la obra de Dios es sagrada, y la parte que permanece también es sagrada. Todo pertenece a
Dios, y nos es dado en Cristo, nuestra justicia.
Incluso el pan que comemos y el agua que bebemos fueron
comprados en la cruz. “A la muerte de Cristo debemos aun esta vida terrenal.
(...) La cruz del Calvario está estampada en cada pan.
Está reflejada en cada manantial. Todo esto enseñó
Cristo al designar los emblemas de su gran sacrificio”. DTG, 615.
3) Otra idea, presente en la ofrenda, es que el dador también
está en ella.
a. El dinero se gana a través del uso del cuerpo, los talentos, el tiempo y otras posesiones que requerían esfuerzo
personal.
b. Entregar la ofrenda es entregar la energía del cuerpo, el
tiempo y los talentos. Por lo tanto, el dinero significa la
entrega de nosotros mismos.
4) En general, toda la acción del cuerpo para adquirir bienes se
realiza en el tiempo. Así, el proverbio que dice que el tiempo
es dinero tiene sentido, porque en el dinero está nuestra historia, y el tiempo para vivir y conquistar cosas. El tiempo de
vida en esta Tierra fue comprado en la cruz por la justicia de
Cristo. El tiempo es de él.
a. Por lo tanto, cuando devolvemos los diezmos y las ofrendas, con sinceridad y amor, o cuando hacemos otras cosas para Dios, devolvemos una porción de lo que él nos ha
dado.
b. También, espiritual y psicológicamente, nos entregamos
a nosotros mismos y a nuestras vidas, porque todo representa a Cristo y con él estamos en su altar, como una
ofrenda sagrada.
Por lo tanto, la entrega pone el reino de Dios en primer lugar, lo
abarca todo. Nuestra entrega y de lo que tenemos es sagrado
porque representa a Cristo, nuestra justicia.
Conclusión:
1) Dios debe ser el primero porque nosotros somos sus
mayordomos.
2) Él llama a las familias a dar el ejemplo de fidelidad en todo.
3) Cuando dedicamos nuestro tiempo, talentos, cuerpo y posesiones a Dios, esta ofrenda se vuelve sagrada porque representa a Cristo, y debe ser lo mejor que tenemos y podemos
ofrendar.
Llamado:
1) Amigos y hermanos, somos mayordomos como individuos y
como familias. Solo somos mayordomos de lo que realmente
le pertenece a Dios, por lo que él debe estar en primer lugar.
2) Pongamos al Señor en primer lugar y hagamos de la fidelidad
en todo, el objetivo de nuestra vida.
3) Consagremos a la familia en el altar de Dios como una ofrenda sagrada al Señor, y que esta sea una bendición como
ejemplo de fidelidad.
Oremos ahora por estos objetivos.
Preguntas para reflexionar:
1) ¿Somos realmente conscientes de que la mayordomía es un
deber cristiano de administrar la propia vida de acuerdo con
la dirección divina?
2) ¿Estamos, de hecho, poniendo a Dios en primer lugar y consagrando nuestras familias al Señor?
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