Animales limpios e inmundos

La naturaleza de la ley de animales limpios e inmundos, así como su propósito, continúan en debate entre los intérpretes bíblicos. Este COMENTARIO BÍBLICO sostiene la idea de que esta es primordialmente una ley sanitaria que sigue siendo válida para el pueblo de Dios.

1. La motivación es la santidad. La razón que brinda el texto bíblico para justificar esta reglamentación sin paralelos es la santidad (11:44).

El contraste implícito es entre lo inmundo y lo santo. Lo inmundo es una metáfora del reino de la muerte, mientras que lo santo es lo que pertenece a Dios y es una expresión apropiada de la vida. La ley de animales limpios e inmundos buscaba preservar la vida del pueblo al mantenerlo tan lejos como fuera posible del terreno de la muerte, incluyendo la enfermedad y el sufrimiento.

2. Excepcionalidad de la ley. Según Levítico, la impureza ritual tenía dos características bási-cas. En primer lugar, se adquiría por contacto directo, o a veces indirecto, con lo impuro: la sangre, un cadáver, etc. En segundo lugar, este tipo de impureza podía ser eliminado del individuo a través de un ritual particular; de ahí la designación de «impureza ritual» usada a veces por los comentaristas.

Ninguna de estas dos características se aplica a la impureza de los animales inmundos, lo cual indica que la naturaleza de su impureza es esencialmente distinta de la impureza ritual.

En primer lugar, la impureza de los animales no era adquirida, sino que constituía la propia naturaleza del animal; así que no se volvían impuros por contacto con una fuente de impureza. Como estos animales eran permanentemente inmundos, no existía ritual capaz de eliminar su impureza.

En segundo lugar, la impureza de estos animales no podía transferirse por contacto. Los israelitas podían entrar en contacto directo o indirecto con un animal inmundo sin volverse impuros. De hecho, criaban animales inmundos y los usaban para diversas tareas; pues usaban asnos, caballos y camellos como cabalgaduras y para llevar cargas. La impureza de estos animales no afectaba a los israelitas en modo alguno. Alguien se hacía impuro solo al comer la carne del animal, pero no se prescribía ningún ritual para eliminar esta clase de impureza. Simplemente, se esperaba que los israelitas obedecieran a Dios y no comieran animales inmundos. Queda claro que un animal podía volverse ritualmente impuro después de morir, y esta impureza podía transferirse por contacto. Tocar el cadáver de un animal inmundo o limpio mortecino, volvía impura a una persona, y debía efectuarse un ritual para que se purificara. Aquí se ve claramente la distinción entre la impureza natural y la ritual de un animal.

3. La distinción limpió/inmundo es pre-mosaica. La ley que clasificaba a los animales como limpios o inmundos se menciona por primera vez en la Biblia en el relato del diluvio, antes que existiera ningún israelita (Gn 7:2-3).

En ese contexto, se introdujo un cambio en el régimen alimentario. Mientras que solo dos parejas de cada animal inmundo entraron al arca de Noé, se preservaron siete parejas de cada animal limpio. Esto sugiere que alguno: de los animales limpios habían de ser usado: para sacrificio, y cualquiera de ellos podría se usado por Noé y su familia sin riesgo de ex tinguir una especie en particular. Por lo tanto el permiso para comer todo lo que se mueve vive en 9:3 puede razonablemente interpretarse en el contexto general del Pentateuco como restringida a los animales limpios que no murieron por causas naturales ni fueron desgarrados por animales feroces (en ambos casos la sangre del animal no habría sido drenada apropiadamente, cf. 7:2). Los primeros relatos bíblicos indican que los patriarcas consumían solo carne de animales limpios (ej. Gn 18:7; 25:27-28; 27:3-4, 9-10, 14, 30-31). Esta ley universal fue incorporada en la ley pactual israelita para la preservación y la guía del pueblo de Dios.

4. Contexto de la ley en Deuteronomio 14.

El hecho de que esta ley esté registrada en Deuteronomio es significativo porque Deuteronomio, con su concentración en el pacto, por lo general no trata las leyes ceremoniales.

En este pasaje en particular no hay una consideración contextual de la impureza ritual.

Deuteronomio 13 es una exhortación a adorar solo a Dios, y la última parte del cap. 14 trata de las leyes del diezmo. Entre ellas se encuentra la ley de animales inmundos. Esto implica que la ley de animales inmundos no era considerada ceremonial sino alimentaria.

5. Es una ley alimentaria. No se debe pasar por alto que la ley de animales limpios e inmundos reglamentaba la carne que a los israelitas se les permitía consumir como alimento, y como tal, forma parte de una larga tradición de reglamentaciones alimentarias dadas por el Señor a su pueblo. A Dios siempre le ha interesado la adecuada alimentación de los seres humanos.

A Adán y Eva les dio plantas que dan semilla, o sea: frutas, verduras y hortalizas, y granos (Gn 1:29). Después de la caída, modificó ese estilo de alimentación humana para incluir lo que pueden haber sido vegetales cultivados (3:18). Finalmente, después del diluvio, permitió a los humanos comer carne (9:3-4). Los animales limpios son comparativamente más fiables para ser consumidos sin peligro que os inmundos. El régimen alimentario original basado en vegetales continúa señalando en dirección al ideal divino para su pueblo.

Dios permitió a los humanos ser parcialmente esponsables de la preservación de sus vidas pero los instruyó sobre cómo preservarla para gloria de él (1 Co 10:31). La soberanía de Cristo incluye nuestros cuerpos porque se interesa

tanto en nuestro bienestar espiritual como físico (1 Corintios 6:19-20; 3 Juan 2). No hay evidencia en el Nuevo Testamento que indique que Cristo eliminó, con su sacrificio, la ley de los animales limpios e inmundos (Ver Marcos 7 y Hechos 10).

Comentario Bíblico Andrews. Tomo I. 296, 297.

EL SOLUCIONADOR DE PROBLEMAS 

"Muchos de nuestros problemas surgen de ignorar la Palabra de Dios cuando no pensamos que sus instrucciones tienen sentido. Moisés nos dice que las reglas y regulaciones que Dios dio a su pueblo no solo los mantenían limpios; digamos santos, delante de Él, sino que también les protegían de molestia, enfermedad y finalmente de muerte. En ciertos aspectos la ley puede verse como Dios resolviendo un problema antes de que se produzca. Moisés nos recuerda que Dios siempre sabe lo que es mejor: mejor para nosotros y mejor para nuestra relación con él". Biblia de Liderazgo de Maxwell, 140

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