Sabios consejos para su familia

Textos Bíblicos: Eclesiastés 3:1; Mateo 6:33 

INTRODUCCIÓN

A veces sentimos que tenemos muchas cosas para hacer y poco tiempo para realizar todas. Cuando eso sucede, nos sentimos agitados, presionados y estresados. Da la impresión de que por más que nos esforcemos, nunca lograremos realizar todo lo que necesitamos. Siempre hay una tarea más, un deber más, un ítem para eliminar de la lista de actividades para concluir. 
Si usted se siente así, sepa que no está solo, forma parte de la generación que vive bajo la tiranía de la urgencia; la generación multitarea. Somos hombres y mujeres que han sido llevados a hacer dos o tres cosas al mismo tiempo: abrimos la correspondencia y conversamos con los hijos; abrimos la caja de e-mail mientras hablamos con un amigo por teléfono y verificamos el resultado del juego de nuestro equipo en el último fin de semana; tomamos el desayuno en el auto en camino al trabajo; etc. Algunos llegan a decir: “Solo puedo vivir de esta forma, al límite, de lo contrario, siento que no estoy vivo y produciendo”.

En un estudio realizado el año 1985, por el Centro Nacional de Estadística y Salud, en los Estados Unidos, el 50% de los cuarenta mil trabajadores encuestados dijeron haber pasado por un estrés moderado a intenso en las dos semanas anteriores. Otra encuesta hecha por la renombrada firma Benton & Bowles revela que tres cuartos de los trabajadores norteamericanos indican que su trabajo les provoca estrés. Cada año, más de un millón y medio de personas sufre un ataque cardíaco o angina severa en los Estados Unidos. De ese grupo, cerca de 450 mil mueren. Las enfermedades del corazón continúan siendo la causa principal de muerte en el país.

Exceso de ansiedad, una carrera contra el tiempo y la tiranía de la urgencia de los resultados ha marcado sobremanera nuestros días. Basta con mirar las ciudades que nos rodean: el tránsito, las personas agitadas, apuradas, super estimuladas, ansiosas y sobrecargadas. “El mundo moderno nunca susurra. Las ciudades son como salones de juegos flipper, sin puertas de salida. Voces urgentes, propagandas centellantes y un flujo interminable de los medios nos rodean” (David Wolpe, Eternity Utter a Day). Disponible en http:/www.olam.org/treasure.php?issue=3&id=123). 

Y en medio de todo ese océano de ansiedad, preocupación y de correr contra el tiempo, estamos usted y yo. Y probablemente, de algún modo, usted ha sido “influenciado” por esa atmósfera de lo urgente. Es necesario salir temprano para el trabajo a fin de garantizar el dinero para pagar las cuentas (agua, luz, teléfono, alquiler); es necesario preocuparse por el trabajo en sí, el equipo, los colegas, ser competente, no equivocarse; corregirse a sí mismo y soportar las correcciones del jefe de la empresa; es necesario correr a la facultad, asimilar el máximo de contenido académico y ser alguien que hace la diferencia; se necesita correr para cuidar de la casa, de la educación de los hijos, etc.

¿Será que esas pocas afirmaciones describen un poco su vida? 
Sin embargo, las cuestiones resultantes de ese escenario son las que más preocupan: con toda esa rutina de estrés y preocupación en el comienzo del siglo XXI, ¿cómo está su relación con Dios? ¿Cómo logra tener un espíritu preparado para asistir a un culto en la iglesia de manera placentera? ¿Logra dedicar tiempo para participar de su grupo pequeño y relacionarse con los amigos? ¿Cómo anda su tiempo para testificar de su fe? Es más, con toda esa tiranía de lo urgente, ¿cómo se está preparando para ser bautizado por el Espíritu Santo?

De manera triste es necesario reconocer que muchos de nosotros hemos permitido que esa loca vida cotidiana nos haga tener una vida espiritual indiferente y sin profundidad ni relevancia. Hoy, me gustaría pedirle que estacione su “auto” en el estacionamiento de su existencia, que coloque el freno de mano y reflexione sobre la necesidad urgente de reformar algunas prioridades en su vida particular.

El sabio Salmón afirmó: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1). Haciendo eco a esta afirmación, Jesús declaró: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir” (Mateo 6:25).

¿Logra entender esto? Necesitamos calma, paciencia y equilibrio en todas las áreas de la vida. Por lo tanto, Dios lo trajo aquí hoy para que usted realmente disfrute de algunas ideas bíblicas sobre cómo ajustar las prioridades de su vida, de modo que coloque los elementos más importantes en su debido lugar. En otras palabras, hoy reaprenderemos a establecer límites, dar fin a la agitación y encontrar descanso para el alma. Hoy recordaremos cómo tratar las prioridades en nuestra vida.

DESARROLLO

Aprenda a priorizar tiempo para Dios

Una disposición bíblica:

1. El primer lugar – Mateo 6:33. No es el segundo momento. No es si sobra tiempo. Del mismo modo que es una ley tener que alimentar- se, es una ley priorizar el primer momento del día, al despertarse, para estar con Dios.

Si usted no dedica tiempo para el Señor, probablemente su corazón lo traicionará – Jeremías 17:9

Para priorizar tiempo para Dios, es necesario planificar: tener un lu- gar adecuado. Tener un horario adecuado. Tener un tiempo adecua- do. Prepárese para encontrarse con el “Amigo”: duerma temprano, coma poco, duerma con la expectativa de estar con él al amanecer.

Tiempo para Dios en la práctica:

Estudio de la Palabra de Dios – Salmo 119:33. Resultado del estudio diario de las Escrituras: saber quién es Dios – Salmo 145:5, tener esperanza – Romanos 15:4, sentir libertad – Salmo 119:45, alimentar la fe – Romanos 10:17, tener fuerzas para vencer al maligno – 1 Juan 2:14 etc. Recuerde: la apatía espiritual es consecuencia de la falta de énfasis en la Palabra de Dios.

La práctica de la oración – Filipenses 4:6. Si usted ve la oración como una mera obligación de presentar a Dios una lista de pedidos y problemas, tal vez por eso su vida todavía no encontró equilibrio y significado. Orar se refiere al acto de conocer a Dios, adorarlo, amarlo y tener una relación profunda, apasionada e intensa con él. La práctica de la verdadera oración proporciona equilibrio a la vida. Cuanto más practica la oración para conocer a Dios, más paz ten- drá. Alguien dijo: “No necesito otro libro ni otro sermón sobre ora- ción. Ya sé lo suficiente sobre eso. Lo que realmente necesito es dedicar tiempo para orar”.

Aprenda a priorizar tiempo para la familia

El hogar es la base de todo. Nadie puede negarlo, del hogar/familia, de- riva todo lo que ocurre en la sociedad. Si hay maldad, discordia y corrup- ción en el medio social, la base está en la familia. Lo inverso también es verdad. Si hay personas honestas, humildes y trabajadoras, la influencia de la familia es, sin duda, la gran causadora del bien.

Elena de White afirmó: “El bienestar de la sociedad, el buen éxito de la iglesia, la prosperidad de la nación, dependen de las influencias del hogar” (MC, 327).

La pregunta es: ¿cómo anda la familia actualmente? En 2012, hablando sobre las familias en Brasil, el IBGE reveló, a través de la PNAD (Encuesta nacional de muestra por domicilio), que la familia brasileña está compuesta, en promedio, por tres integrantes. En 2011, Brasil poseía 64.358 millones de familias. Ha aumentado cada vez más el número de casados que viven en casas separadas. En 2011, Brasil registró 351.153 divorcios. El IBGE indica que 32% de los matrimonios brasileños se separaron antes de cumplir cinco años de casados y, de esos, el 20% no llegan a los dos años juntos.

Tal vez, mucho de lo que muchas familias de la iglesia han pasado es debido a la vida diaria agitada, falta de compromiso, ausencia de amor y afecto.

Es tiempo de priorizar su familia:

Invierta en diálogo: comunicación entre marido y esposa y padres e hijos.

Defina objetivos para su familia: ¿Cuáles son las metas para el matrimonio? ¿Cuáles son los planes de la casa propia? ¿Cuáles son los planes para los hijos? ¿Cuáles son las ideas para las vacaciones? ¿Cuál es el plan de tareas hogareñas?

Tenga “reuniones” familiares. Nada de formalidades:

Practique la confesión: el reconocimiento de errores.

Valore las fechas importantes para la familia: aniversario del cón- yuge, de los hijos. Promueva salidas especiales.

Esfuércese para hacer de su hogar un pedazo de cielo: “El hogar debe ser hecho todo lo que la palabra implica. Debe ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados [...]. Nuestra felicidad depende de que se cultive así el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua” (HC, 11).

Aprenda a priorizar tiempo para usted

Un consejo bíblico: 1 Timoteo 4:16, el consejo bíblico no trata de una mera vanidad. Todo siervo de Dios necesita cuidar de su posición como cristiano. Mientras el mundo corre de modo acelerado, cada uno de no- sotros necesita repensar el modo como está corriendo. Si no deseamos ser fruto de la tiranía de la urgencia y de la ansiedad, necesitamos saber priorizar el cuidado de nuestra vida, de modo equilibrado y sensato.

“Ten cuidado de ti mismo...” :

Cuide su salud

“No hay riqueza igual a la salud del cuerpo, ni placer igual a la alegría del corazón” – Adagio popular.

Todos sabemos nuestras responsabilidades y cuán escaso es el tiempo, pero usted no irá lejos si no cuida su salud.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud...” (3 Juan 2).

Cuando fue la última vez que usted se hizo un control médico? ¿Y su familia? ¿Han tratado de ser temperantes en todo?

Cuide sus finanzas

Buena parte de los problemas familiares está vinculada a cuestiones financieras. Según el Banco Central, en 2013, el endeudamiento de las familias brasileñas equivalió al 45,1% del total de las entradas acumuladas en un año. O sea, casi la mitad de los recursos financieros están comprometidos.

b) ¿Cómo andan sus finanzas? Proverbios 22:26 y 27 – ¿Poseen un presupuesto familiar? ¿Sabe qué es un fondo de reserva? ¿Cómo anda su fidelidad en los diezmos y ofrendas?

“Resuelva que nunca se volverá a endeudar. Niéguese mil  cosas antes que endeudarse. El contraer deudas ha sido la maldición de su vida. Evítelo como evitaría la viruela” (HC, 358).

d. Si usted está enfrentando problemas en esa área, busque la ayuda de alguien que tenga experiencia: el pastor, un líder de la iglesia, alguien que entienda de economía. ¡Cuide de usted mismo!

Hoy, revisamos algunas prioridades que deben ser reevaluadas a fin de que no seamos rehenes de la vida agitada actual. Es tiempo de reorga- nizar nuestras prioridades:

Aprenda a priorizar tiempo para Dios.

Aprenda a priorizar tiempo para su familia.

Aprenda a priorizar tiempo para usted mismo.

Un viejo hacendado caminó hasta una tienda de herramientas.

— ¿Puedo ayudarlo? – le preguntó el vendedor.
— Estoy buscando una sierra. – Respondió el hacendado.
— ¿Qué sierra específicamente necesita? ¿Cómo la usará? El hacendado se rascó la cabeza.
— Bueno, voy a necesitarla especialmente para cortar madera.
— Venga por aquí, por favor – le dijo el vendedor, mientras guiaba al hombre entre los corredores. – Esta – dijo él señalando una sierra eléctrica – es exactamente el modelo que necesita.
— Nunca usé una de esas – dijo el viejo hacendado. – ¿Es más rápida que un serrucho?
— No tiene comparaciones. Podrá cortar 20 troncos de madera con esta sierra eléctrica en el mismo tiempo que demoraría en cortar solo una con el serrucho.

Entonces, el anciano compró la sierra eléctrica. Dos semanas más tarde, él estaba de vuelta en la tienda. Para sorpresa del vendedor, el viejo hacendado traía de vuelta la sierra en sus manos.

— Y qué le pareció la herramienta? – preguntó el vendedor.
— Es la peor sierra que ya usé. Estoy intentando cortar un solo árbol hace dos semanas. Y todavía no terminé. Estoy devolviendo esto. Quiero llevar un serrucho normal.
— Permítame dar una mirada – dijo el vendedor al tomar la sierra eléctrica.

El vendedor fue detrás del mostrador, tiró de la cuerda de arranque, la sierra hizo un gran ruido y comenzó a funcionar. El viejo hacendado casi se cayó del susto:

— ¡Uy! ¿De dónde viene ese ruido?

CONCLUSIÓN

Cuando no sabemos organizar las prioridades de nuestra vida, esta se va a parecer a la sierra eléctrica desconectada usada por el hacendado. Hacemos planes, corremos, nos agitamos, estamos ansiosos, estresados, dependemos de nuestros recursos e ideas, y aunque el Espíritu Santo esté a nuestra disposición para ayudarnos con su poder, terminamos el día, la semana, los meses y los años, como si nuestra vida no hubiera tenido ningún tipo de resultado satisfactorio.

Llamado: hoy es su oportunidad de “conectar su sierra eléctrica” al poder de Dios. Hoy, el Señor le está pidiendo que le permita ser su Guía; deje que asuma el control de su agenda de trabajo, de la familia y de su vida personal. Usted ya intentó hacer tanto solo, pero sin muchos resultados. Deténgase un poco ahora y acepte el ofrecimiento de Jesús: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Venga ahora al altar del Señor, si desea organizar las prioridades en su vida al lado de Cristo.

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