¿Es posible engañar a Dios?

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Mateo 6:24.

INTRODUCCIÓN

No es posible “servir a dos amos”, así como no es posible enfocar la visión en dos objetivos diferentes al mismo tiempo, o concentrarse en dos ideas a la vez. El que intenta servir a Dios con el corazón dividido es inestable en todos los sentidos. No se puede servir a dos personas cuyo carácter e intereses son diferentes. La Biblia usa el nombre “Mamón” para referirse a riquezas de todo tipo, como un ídolo seductor que exige servicio y adoración.

Cuando la Biblia dice: “o aborreceréis a uno y amaréis al otro”, significa que el “otro” es diferente en clase o cualidad, completamente diferente en sus caracteres e intereses. “No se puede servir a dos señores”, quiere decir que no existe una posición neutral. O sirves a uno o sirves al otro. El que no sirve enteramente a Dios, está sirviendo enteramente al Diablo. Es imposible servir a Dios y las riquezas de Satanás u otras distracciones porque sus demandas son incompatibles. (Romanos 6:16).

I. EL CASO DE ANANÍAS Y SAFIRA (HECHOS 5: 1-11)

1. ¿Quiénes eran Ananías y Safira?

Eran un matrimonio cristiano, perteneciente a la Iglesia de Jerusalén. Se unieron voluntariamente al espíritu de generosidad de otros miembros de su iglesia.

2. Tomaron una decisión muy buena y dos malas.

a) La primera decisión fue buena. Decidieron vender algunas propiedades que poseían y dar todo el producto de la venta a los creyentes necesitados de Jerusalén.

b) La segunda decisión fue errónea. Se retrasaron en hacer su donación y esto hizo que su egoísmo y codicia se manifestaran con fuerza.

c) En la tercera decisión se equivocaron tanto que los llevó a la muerte. (Hechos 5:3).
El deseo de ambos, era obtener la aprobación de la Iglesia. Por lo tanto, parecieron muy generosos cuando se presentaron a los apóstoles, entregando su donación como si fuera la totalidad del monto recibido por la venta. Mintieron al Espíritu Santo y murieron.

d) Hay personas que, como Ananías y Safira, viven dos vidas: una pública, de apariencia, y otra privada, secreta.

“Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.” Hechos 5: 3-4.

II. TODAS LAS PROMESAS HECHAS A DIOS DEBEN CUMPLIRSE

1. Debemos darles toda la importancia que merecen a las promesas que hagamos a Dios.

“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.” Eclesiastés 5:4, 5.

“Un voto hecho a Dios, el Dador de todos los favores, es de importancia aun mayor; por lo tanto, ¿por qué habríamos de quedar libres de nuestros votos a Dios? ¿Considerará el hombre su promesa como de menos fuerza porque ha sido hecha a Dios? Por el hecho de que su voto no será llevado a los tribunales, ¿es menos válido?” CMC, 329.

En Levítico 27, la ley prescrita, "motivaba a los israelitas a ser como el Señor, que hace promesas y las cumple". (Ver Hechos 5:1-11) (Comentario Bíblico Andrews, Tomo I), 320.

2. Retener total o parcialmente la promesa hecha a Dios es pecado de fraude.

“En el caso de Ananías, el pecado de fraude contra Dios fue detectado y castigado rápidamente… La amonestación ha sido dada, Dios ha manifestado claramente su aborrecimiento de este pecado, y todos los que manifiesten una conducta semejante pueden tener la seguridad de que están destruyendo sus propias almas...” CMC, 326.

3. Cuando hagas promesas a Dios, no tardes en cumplirlas, para no arrepentirte después.

“Los corazones de Ananías y de su esposa fueron movidos por el Espíritu Santo a dedicar sus posesiones a Dios, tal como lo habían hecho sus hermanos. Pero después de haber hecho la promesa, se arrepintieron, y decidieron no cumplirla. Mientras pretendían darlo todo, retuvieron una parte del dinero recibido. Actuaron fraudulentamente en relación con Dios, mintieron al Espíritu Santo, y su pecado recibió un juicio rápido y terrible. Perdieron no sólo esta vida sino también la vida eterna.” CMC 326.1

4. Corregir el error es fundamental para recibir la bendición de Dios.

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.” Jeremías 7:3.

“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:6.

5. Permanecer en Cristo es fundamental para que actuemos correctamente.

“...El que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5.

6. Como Ananías, podemos entrar en la vana pretensión de engañar a Dios.

a) No hay nada oculto a Dios que Él no sepa.

“Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.” Marcos 4:22.

b) Dios escudriña la mente y prueba el corazón.

“Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:10.

c) Ni siquiera el pecado en nuestros corazones puede hacer que Dios deje de amarnos.

“¿Quién nos separará del amor de Cristo?... Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 8: 35, 38 y 39.

d) El reconocimiento del propio pecado es una de las condiciones para ser aceptado y justificado por Dios.

“...Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” Lucas 5:31, 32.

e) La condición para la justificación es la confesión de nuestros pecados.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9.

CONCLUSIÓN Y LLAMADO

Los que quisieron engañar a Dios tuvieron un final triste:

 Satanás fue expulsado del cielo (Apocalipsis 12:7-8).
 Nadab y Abiú murieron en el acto (Levítico 10:2).
 Acán y sus cómplices murieron (Josué 7:20-26).
 Ananías y Safira murieron instantáneamente (Hechos 5:2-10).

¡Hoy tenemos el privilegio de “ponernos a cuentas” y estar en paz con Dios! Hay un límite de tiempo para esto. “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” Isaías 55:6 y 7.

Reflexionemos:

¿Hay algún pecado secreto o público en mi vida que no estoy dispuesto a abandonar?

Podría ser la mentira, deshonestidad, falso testimonio; o algún mal hábito o costumbre. ¿Hiciste una promesa/voto que no pudiste cumplir? ¿aún te gusta la música secular, las películas inapropiadas, y la pornografía? ¿le has robado a Dios en tus diezmos y ofrendas?

¿Tal vez tu corazón está lleno de ira, indignación, amargura, resentimiento, impureza, traición, adulterio o fornicación?

Recuerda que hoy, no perderás nada importante al entregarle a

Dios algo que valoras. Si haces esta entrega, entonces te deleitarás en Él y tendrás paz.



“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”. Salmos 37:4, 5.

ORACIÓN

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