Abriendo las ventanas del cielo
Recientemente, en un almuerzo de sábado, estábamos disfrutando de nuestro plato favorito: una buena discusión teológica. Después de algún tiempo, la conversación giró hacia el tema de las recompensas y las bendiciones. ¿Actualmente recompensa Dios a los fieles, o las recompensas de Dios están reservadas para el futuro? ¿Cuál es la na- turaleza de la recompensa de Dios? ¿espiritual, material o ambas? Si hay una recompensa presente, ¿cuál es el propósito? Curiosamente, varias posiciones emergen entre nosotros. Los cristianos están divi- didos sobre el tema de la recompensa de Dios. Para algunos, se trata de obedecer a Dios para disfrutar de una bendición mayor, mientras que otros hacen una completa abstracción de una recompensa pre- sente. Esta situación me llevó a revisar Malaquías 3:10-12; un pasaje
40 SEMANA DE REAVIVAMIENTO ESPIRITUAL 2024
citado regularmente como la recompensa de Dios para aquellos que practican el diezmo fiel.
DESBORDAMIENTO DE BENDICIONES
Malaquías usa lenguaje figurado, “os abro las ventanas de los cie- los”,1 para describir el resultado de devolver un diezmo completo al Señor. Anteriormente, Moisés usó la expresión “las ventanas de los cielos fueron abiertas” (Génesis 7:11) para describir la fuerte lluvia que se produjo durante los cuarenta días del diluvio. En otro lugar, usa una expresión casi similar, “haré llover pan del cielo” (Éxodo 16:4), para referirse al maná, la subsistencia diaria de Israel durante cuarenta años. “Os abro las ventanas de los cielos” transmite la idea de la iniciativa divina, la abundancia y las cosas materiales.
Malaquías 3:10 proporciona más precisiones sobre el resultado para los diezmantes fieles: “Derramo sobre vosotros bendición”. Esta en- señanza está en armonía con la promesa de Dios que se encuentra en Deuteronomio 28. La línea introductoria informa sobre los destina- tarios de la promesa, aquellos que “oyen atentamente la voz de Jeho- vá su Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos” (vers. 1). Más adelante, se describe la bendición: “Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda la obra de tus manos” (vers. 12).
Si bien el amor y las bendiciones de Dios preceden al diezmo, es bíblicamente sensato reconocer que Dios agrega abundantes ben- diciones materiales a los que diezman fielmente. Elena G. de White confirma esta comprensión: “Si hubiesen reconocido con plenitud y voluntariamente los requerimientos de Dios y si los hubiesen satisfe- cho, su bendición se habría manifestado aumentando la producción de la tierra. Las cosechas habrían sido más abundantes. Las necesi- dades de todos habrían sido ampliamente satisfechas. Cuanto más demos, tanto más recibiremos”.2 La recompensa presente y futura de los fieles es la verdad bien establecida.
SEMANA DE REAVIVAMIENTO ESPIRITUAL 2024 41
Las abundantes bendiciones de Dios no vienen en paquetes unifor- mes. Varían de un individuo a otro. Algunos no mendigarán pan (Sal- mo 37:25), mientras que otros producirán abundantes riquezas. Ele- na G. de White explica esta realidad diversa: “Algunos tendrán cien veces tanto en esta vida y en el mundo venidero la vida eterna. Pero no todos recibirán cien veces tanto en esta vida, porque no podrían soportarlo”.3 Tengamos confianza en la sabiduría de Dios.
De acuerdo con la versión de la Biblia The Message, Lucas 16:10-13 dice: “Si no eres honesto en los trabajos pequeños, ¿quién te pondrá a cargo de la tienda?”.4 La fidelidad en el diezmo muestra que pode- mos manejar más de las bendiciones de Dios.
Actualmente, estamos transitando a través de territorios descono- cidos. Muchos se enfrentan a nuevas circunstancias de la vida para las que no tienen la experiencia ni los recursos. En tales situaciones, la tentación de pausar los diezmos suele ser alta. Sin embargo, ¿no será más sabio y tranquilizador tener abiertas las ventanas de los cielos sobre nosotros?
ESQUEMA DE PROTECCIÓN DE DIOS
Los siguientes dos versículos, Malaquías 3:11-12, amplían el versí- culo 10. Malaquías 3:11 dice: “Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril”. Aquí, Malaquías elabora sobre las medidas pro- tectoras de Dios.
La vida nos ha enseñado que no basta con ser bendecidos, sino que hay que conservar y disfrutar nuestras bendiciones. El profeta Mi- queas describe una consecuencia de la infidelidad: “Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; tam- bién uvas, mas no beberás el vino” (Miqueas 6:15). Estos son escena- rios de vida frustrantes. Cuando los hijos de Israel subían a Jerusalén durante las tres fiestas de peregrinación, cantaban su profunda aspi- ración: “Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comas el trabajo de tus manos, serás feliz, y te
42 SEMANA DE REAVIVAMIENTO ESPIRITUAL 2024
irá bien” (Salmo 128:1-2). Esto sucede cuando nuestro Dios reprende, literalmente inutiliza y paraliza al devorador.
Jesús menciona la presencia de un devorador y nos recuerda su plan protector: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir, yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). El “tengan” en este versículo se refiere a “sus propias ovejas”, a aquellos que “conocen su voz” y “lo siguen” (Juan 10:4). Él asegura protección y vida abundante para aquellos que lo recono- cen como Dueño. En la época de Malaquías, el pueblo no reconoció a Dios como Padre y Señor (Malaquías 1:6), y como resultado, sus bendiciones fueron malditas (Malaquías 2:2). En contraste, el diezmo es una declaración de reconocimiento de la propiedad de Dios sobre nosotros y sobre todo. Como tal, le permite a Jesús inscribirnos en su plan de protección.
La protección de Dios es muy necesaria para nuestro tiempo inesta- ble: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removi- da y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza” (Salmo 46:1-3). En un mundo donde el mercado de valores está osci- lando, la guerra está en su apogeo, la COVID-19 y la viruela del mono son una amenaza, y el costo de vida se está disparando, ¿no es mejor ponernos a nosotros mismos y a todo lo que tenemos bajo el cuida- do del Dios todopoderoso? Al diezmar, nos inscribimos en el plan de protección de Dios.
MÁS BENDICIONES CON UN PROPÓSITO
Leemos en Malaquías 3:12 “Y todas las naciones os llamarán bien- aventurados, porque seréis tierra deseable”. Este versículo usa dos expresiones para la reacción de otros a los fieles que diezman: “los llama bienaventurados” y “tierra deseable”.
La expresión “os llamarán bienaventurados” se aplica a la mujer virtuosa de Proverbios 31. Sus hijos y su esposo la llaman bendita
SEMANA DE REAVIVAMIENTO ESPIRITUAL 2024 43
(vers. 28). Estas alabanzas no son por su hermosura ni por lo que ha adquirido, sino por sus obras, que fueron de bendición para ellos y para los demás: el hacer muy bien, el fruto de sus manos y sus obras.
María, la madre de Jesús, también fue llamada bienaventurada por- que a través de sus acciones sacrificiales, el mundo sería bendecido (Lucas 1:48). Uno es llamado bienaventurado cuando se convierte en una bendición especial para los demás. Este es el propósito de las abundantes bendiciones adicionales.
El apóstol Pablo profundiza en este concepto: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8). Para Pablo, si tenemos más bendicio- nes es para que las usemos para un propósito altruista, para hacer un buen trabajo. El creyente abundantemente bendecido no vive de acuerdo con el estándar de esta era, sino por un principio superior. No ganar más para gastar más en nosotros mismos, sino ganar más para convertirnos en una mayor bendición para los demás. Adquirir más bendiciones no es la finalidad del diezmo fiel, ¡sino convertirse en un canal más grande de bendición!
La expresión “tierra deseable” habla de un aumento en la capacidad del testimonio de los hijos de Dios, de que se vuelven deseables. Mientras disfrutaba de abundantes bendiciones, Israel se volvería atractivo y deseable. Muchos querrían ser como ellos y ser parte de ellos. Israel podría entonces cumplir más fácilmente el plan de Dios para ella: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra”. Y esto sucedería cuando “hayas obedecido mi voz” (Génesis 22:18). La recompensa abundante del diezmo fiel no es para satis- facer nuestros deseos egoístas, sino para servir como testimonio de la bondad y fidelidad de Dios. Cuando somos abundantemente bendecidos, tenemos oportunidades adicionales para señalarle a las personas la Fuente de todas las bendiciones.
44 SEMANA DE REAVIVAMIENTO ESPIRITUAL 2024
Elena G. de White dice: “Debemos aceptar la palabra de Dios, y con fe sencilla avanzar confiando en la promesa, y dar al Señor lo que es suyo”.5 Los que diezman fielmente son recompensados ahora y en el gran día de Dios (Malaquías 4:2-3). Como el Señor de los ejérci- tos, capitán y comandante de los ejércitos angelicales, ninguna de sus promesas deja de cumplirse. Sin embargo, el diezmo no es una transacción de negociación entre la humanidad y Dios. No se trata de volver a conseguir más. Así como un espíritu altruista conduce a diezmar fielmente, el mismo espíritu nos ayudaría a utilizar nuestras bendiciones adicionales para bendecir a otros y testificar acerca del Proveedor de todas las bendiciones.
.......................................................................................................
MI COMPROMISO:
Devolver fielmente el diezmo del Señor (10% de mis ingresos).
Comentarios
Publicar un comentario