Una inversión segura para la familia
“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (1 Timoteo 6:6)
INTRODUCCIÓN
Vivir con contentamiento en los días de hoy parece un desafío. En realidad, algunos oscilan entre el deseo de tener y el aburrimiento de poseer. Existen estímulos constantes de consumo, donde las mejoras y las actualizaciones me pueden hacer pensar que “satisfactorio” y “suficiente” ya no son adjetivos para lo que tengo. ¿Qué tal hacer un ejercicio sencillo? Haga un recuento de todas las cosas que posee y después vea si existe algo de poco o ningún uso. Todo lo que compramos cuando algo se rompe, por necesidad o supervivencia tiende a ser un acto consumista. Adquirir lo que no es necesario con seguridad indica falta de contentamiento.
No es poco común la venta de ideas para ganar más dinero explotando la falta de contentamiento. Antes de discutir el método, frases como “¿Quiere saber cómo compré este carro?” o “¿Le gustaría saber cómo hice para pasar cinco días en ese hotel de lujo?” se utilizan para despertar el interés. Es importante destacar que no hay crítica aquí a los bienes o servicios disponibles. Nuestro foco está en el sentimiento atribuido a lo que tenemos. Incentivamos la planificación y, dentro de esta acción indispensable para una salud financiera equilibrada, elevamos proyectos para conquistarlos a lo largo del tiempo. La cuestión es que, si yo no soy feliz con lo que tengo, corro un riesgo enorme de hacer locuras que pueden llevarme a la perdición y la ruina.
El apóstol Pablo trata ese asunto en su primera carta a Timoteo:
"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." 1 Timoteo 6:6-10
1. CONCÉNTRESE EN LO QUE ES ETERNO (VERSÍCULOS 6 Y 7)
Todo en la vida tiene su valor, pero nada debe ser superior a lo que es eterno. No existe transacción comercial en este planeta que supere el beneficio de la eternidad. Para el apóstol, el lucro está en la piedad y el contentamiento, manteniendo el foco no en el lugar donde estamos o en las cosas que poseemos, sino en el lugar al que iremos. Es importante descubrir cuál es el tesoro más precioso para usted y su familia, pues al encontrar ese bien, usted sabrá la dirección de su corazón (Mateo 6:21). Las empresas de tarjetas de crédito logran trazar perfiles por factura, pues, a través de ese informe de consumo, descubren lo que más les interesa, y eso no es ningún secreto.
La invitación al contentamiento no es una afirmación contra la prosperidad, sino un estímulo para desarrollar la capacidad de vivir feliz con lo suficiente. Algunos ya descubrieron que tener dinero para comprar todo no equivale a tener una realización plena. Cuando reconocemos que Dios es el dueño de todas las cosas (Salmos 24:1), desarrollamos la percepción de que:
“Las bendiciones temporales nos son dadas en cometido, para comprobar si se nos pueden confiar riquezas eternas. Si soportamos la prueba de Dios, recibiremos la posesión adquirida que ha de ser nuestra: gloria, honra e inmortalidad” (HC, 332).
Entonces, ¡concéntrese en lo eterno! No permita que su corazón sea atraído por deseos temporales. La inversión segura de su familia debe conservarse. Mantenga el Cielo en la cima de su planificación.
2. ELIMINE LOS RIESGOS (VERSÍCULO 9)
La falta de contentamiento abre espacio a un mal ya conocido por más del 65,6% de los brasileños: la deuda (CNC, 2019). Es importante resaltar que ese porcentaje récord es de diciembre de 2019, o sea, antes de la pandemia. Cuando asumimos compromisos financieros, diluidos en prestaciones, con productos o servicios no necesarios, estamos escribiendo un posible caos futuro. Debemos escapar de esa tentación, porque como dice el apóstol, eso puede significar “ruina y perdición”.
El deseo de tener más, por tener más, es un ejemplo ideal para explicar el pozo sin fondo llamado egoísmo. Para suplir impulsos y deseos, algunos asumen lo que no cabe en su presupuesto, o hasta lo que no deberían. Cuando nos encontramos bajo la dirección de Dios, también entendemos que hay un propósito en los recursos fuera de nuestro círculo particular. Mantener una vida financiera organizada, lejos de los excesos y las extravagancias, no solo me apartará de la ruina, sino que también permitirá que mi casa participe debidamente de la misión a través de los recursos.
“Vi que algunos se han disculpado por no ayudar a la causa de Dios debido a sus deudas. Si hubieran examinado detenidamente sus propios corazones, habrían descubierto que el egoísmo era la razón por la que no llevaban ofrendas voluntarias a Dios” (CSMC, 98).
¡Elimine ese riesgo! Las lecciones en las crisis de la vida solo se aprenderán si reconocemos los errores revelados y buscamos en Dios la restauración. Si esa es la necesidad, organice su vida financiera, aléjese de las deudas y participe de la predicación del evangelio para así adelantar el regreso del Señor.
3. ARRANQUE DESDE LA RAÍZ (VERSÍCULO 10)
Seguramente usted ya notó que el problema no es el dinero, sino el sentimiento atribuido a él. En el texto bíblico, se utiliza enfáticamente la expresión “raíz” para representar la dinámica. Esta es una ilustración poderosa que nos ayuda a entender el “amor al dinero” (raíz) como algo que generalmente no se ve, pero alimenta la vida de manera significativa. La semilla de la Palabra del Señor fue plantada en su corazón, pero a veces encuentra dificultad para crecer, pues en ese suelo disputa espacio con el “amor al dinero”. A veces, para intentar resolver la situación, arrancamos algunas plantas y descartamos sus frutos; pero si no arrancamos la raíz, seguramente volverán a brotar, y traerán consigo los frutos de apostasía y dolores.
¿Cómo arrancar esas raíces del corazón? ¿Cómo vencer el egoísmo?
“Enseñad que nadie corrompa sus facultades por la complacencia y satisfacción propia. Aquellos a quienes Dios ha dotado de aptitudes para obtener recursos tienen para con él la obligación de emplear dichos recursos, mediante la sabiduría que el Cielo les imparta, para la gloria de su nombre. Cada centavo gastado en la propia complacencia o dado a determinados amigos que lo gastarán para satisfacer el orgullo y el egoísmo, es substraído a la tesorería de Dios” (1JT, 473)
¡Arranque la raíz! Devolver el diezmo, dar el pacto y las ofrendas y ayudar a los que lo necesitan son acciones indispensables en la destrucción del egoísmo. Cultive el terreno de su corazón y permita que la Palabra del Señor tenga siempre un espacio abierto para crecer y fructificar.
CONCLUSIÓN
La vida aquí es un desafío constante para nuestra relación con el Cielo, pero cada día será una oportunidad más para reafirmar que pertenecemos a Dios. La inversión más segura siempre será la que une nuestra familia a las bendiciones de la eternidad.
¿Es su deseo tener el Cielo como el destino más precioso y buscarlo cada día junto con su familia? Entonces, vamos juntos a decirle sí a una vida financiera más organizada, lejos de deudas y más cerca del Señor. Lo invito a luchar contra el egoísmo, depositando delante de Dios nuestro reconocimiento y gratitud, desarrollando, a través de diezmos, pactos, ofrendas y acciones solidarias un corazón cada vez más fértil para la obra del Señor.
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