Ten un gran sueño - Los valores de José

"De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan." Salmos 24:1.

1. Existen personas especiales que marcan nuestra vida. Son las que cuando se relacionan con nosotros cambian nuestro humor y nos muestran un mundo que no lográbamos captar antes. Son originales en la manera de ver la vida y tienen la capacidad de enseñarnos sin decir nada. Ustedes debido tener una experiencia así. Vale la pena encontrar una persona interesante, ¿no lo creen? Entonces, nunca se olvidarán de José.

Él era un joven diferente a todos los que conocemos. Sin dudas, desearemos ser sus amigos en el cielo.

2. Jacob, el padre de José, mintió cuando su propio padre Isaac estaba ciego. Jacob se puso la ropa del hermano y ocupó su lugar para recibir la bendición del primogénito. 
Esto causó un disgusto enorme a todos. Por las terribles amenazas y por miedo a la muerte, Jacob huyó de su ciudad al desierto. En el viaje, Dios le mostró por medio de un sueño una escalera que unía el cielo y la tierra, con ángeles que subían y bajaban. Comprendió que Dios le otorgaba el perdón y su promesa de protección. En ese contexto, en gratitud, Jacob hizo un voto, diciendo: “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (Génesis 28:20-22).

3. Decidió ser fiel y vivir en sociedad con Dios. De ahí en adelante su vida cambió. “Jacob no estaba tratando de concertar condiciones con Dios. El Señor ya le había prometido prosperidad, y este voto era la expresión de un corazón lleno de gratitud por la seguridad del amor y la misericordia de Dios. […] Nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestros bienes debieran dedicarse en forma sagrada al que nos confió estas bendiciones” (PP, 185).

4. Jacob trabajó arduamente en la hacienda de su suegro y se enriqueció. Su rebaño prosperó al punto de que sus cuñados comenzaron a mirar su riqueza como propia, y estaba la posibilidad de que tomaran sus bienes por la fuerza en cualquier momento (Génesis 31). 
Por otro lado, volver a su tierra podría significar guerra, su hermano podría tomarlo como un intento de buscar la herencia de su padre que había dejado atrás.

5. Con una comitiva enorme viajó con su familia desde Mesopotamia hasta la tierra de Canaán (Génesis 33:18). Al pasar el río Jordán, Jacob fue bien recibido por su hermano y reconoció el cumplimiento de la promesa divina. Hizo un altar al lado de su tienda donde reunió a toda la familia para adorar a Dios, y repetía ese culto cada mañana y cada tarde. 

6. Jacob tuvo doce hijos. José fue el décimo primero. Raquel, su madre murió mientras él era adolescente. Los pecados de Jacob, aunque Dios los había personado, produjeron un fruto amargo en el carácter de los hijos. José era atractivo, con “rara hermosura personal […] Puro, activo y alegre, el joven reveló también seriedad y firmeza moral. […] Las cualidades que le distinguieron más tarde en Egipto, la benignidad, la fidelidad y la veracidad, aparecían ya en su vida diaria” (ibíd., 209). Jacob “amaba a José más que a todos sus hijos” (Gén. 37:3).

7. El indiscreto regalo que José recibió de su padre, una túnica cara, les pareció a sus hermanos una prueba de que José recibiría la primogenitura en detrimento de los demás. 
Después, un sueño donde “el sol y once estrellas se inclinaban” ante él (Génesis 37:9) inquietó todavía más a los hermanos. Le pusieron el sobrenombre de “soñador” y se burlaban constantemente. Pronto quedó excluido. El detonante se dio cuando sus hermanos “lo vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto” (Génesis 37:28).

8. Todo cambió. Vivía de manera cómoda y con una buena herencia por delante, pero de repente se transformó en esclavo. La vida es una lección que nos enseña todo el tiempo que nuestras posesiones no nos pertenecen. Desde que nacemos hasta el último día de vida, todo lo que tenemos es prestado. Por otro lado, José no estaba olvidado, porque con Dios, el silencio no significa ausencia; estar oculto no significa ser impotente. El silencio de Dios no es abandono, sino un tiempo de misericordia para ver y probar sus milagros. 
Cuando Dios parece estar oculto de sus vidas, sepan que está trabajando, haciendo lo mejor para ustedes. 

9. “En él se habían fomentado defectos que ahora debía corregir. Estaba comenzando a confiar en sí mismo y a ser exigente. Acostumbrado al tierno cuidado de su padre, no se sintió preparado para afrontar las dificultades que surgían ante él” (ibíd., p. 214).

10. Aunque siempre hayamos escuchado elogios sobre José, la realidad es que la Biblia menciona muchos de sus defectos, que habrían sido terribles para él si hubiera recibido la primogenitura en ese momento. En primer lugar, porque no tenía experiencia, solo tenía 17 años; además era mimado, su padre lo amaba más que a los otros; también era chismoso, le contaba al padre lo que sus hermanos hacían en el campo y era indiscreto al contar sus sueños a la familia, lo que le daba la apariencia de arrogante. 
Nadie nace sabiendo. Nacemos con defectos y nos formamos a lo largo de la vida. Precisamos ser transformados por Dios. Esto exige un proceso que muchas veces es doloroso. El problema mayor es que algunos jóvenes quieren acortar el camino y toman atajos, para no pagar el precio del crecimiento. Por ejemplo, intentar ganar en la lotería o copiar en un exámen.

11. Mi sueño y el sueño de Dios. Desde la infancia nos alentaron a seguir nuestros sueños sin tener en cuenta que alguien mayor que nosotros nos dio la vida y tiene un plan para nosotros. Independientemente de cuán alto este o cuán lejano sea, está en nuestras manos aceptar o rechazar el sueño de Dios. Pero, a partir del momento que aceptamos su voluntad, entendemos que “a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).

Muchas veces la frase humanista "Dios va a cumplir tus sueños" es la antítesis de la cita bíblica "Hágase tu voluntad". Sumado a ..... En el mundo tendréis aflicciones , pero confía,  yo he vencido al mundo.

Además, sus pensamientos son más elevados que los míos y por lo tanto, lo que para mi3 es bueno (según mi propia opinión), no necesariamente es así.

En todo caso Dios cumplirá los anhelos de tu corazón. Pero para que eso suceda debes cumplir una serie de requisitos. Entregar el corazón a El, tener un corazón conforme al corazón de Jesús entre otros

Pon tu deleite en el Señor, Y El te dará las peticiones de tu corazón. Sal 37:4-5

Cuando nos deleitemos en DIOS, las peticiones de nuestro corazón serán las que Él nos dará. Él pone sus deseos en nuestro corazón y al ser su voluntad, el nos los concede. 

El hombre en la vida es como un niño al que su papá está educando, el niño, primero no sabe lo que quiere, y segundo, no sabe lo que le conviene. Dios cumple tus sueños si están alineados a su voluntad.
Nadie puede desear la mujer de su vecino, pero sí puede desear una mujer idónea para casarse. Salmos  37:4. - Deléitate asimismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón. 

Quizá una mejor frase sería "Dios va a transformar tus sueños". Todo creyente es un soñador (Abraham, Moisés, David o Pablo) pero ahora nuestra meta máxima es que su nombre sea glorificado. Dios cumplirá los sueños que el ponga en nuestros corazones. Conforme a su voluntad. Así, muchas veces, Dios no es el objeto, que muchos desean, que fuese.

Y no os conforméis a este siglo; sino transformaos por la renovación de vuestra alma, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Dios si cumple los anhelos del corazón del hombre cuando este está alineado al del Señor.

Lo que pasa es que pocas veces compaginamos nuestros sueños con la voluntad de Dios. Lo que Dios tenga preparado para nosotros (su voluntad) siempre será mejor de lo que nosotros podamos humanamente pedir. Es su voluntad la que debe primar, no la nuestra

Así es. La oración que nos enseñó Jesús dice: "Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" Mateo 6:10. Por lo tanto cada vez que pedimos algo a Dios, debemos recordar que se debe hacer su voluntad y no la nuestra.

Cuando pedimos al Padre en nombre de Jesús, Él muestra las heridas de su obediencia y Dios por la Justicia de su Hijo, admite nuestra petición y será su Voluntad Bendecirnos de ese modo, Por la intercesión de Jesús.

Solo el tiene el conocimiento de lo que realmente es bueno para el conjunto.

12. Milton Afonso nació en una familia muy pobre, su madre estuvo embarazada once veces, pero solo tres hijos sobrevivieron. Ella cosía y hacía dulces. Milton pasó la infancia caminando descalzo por las calles vendiendo los dulces de la madre. Después de algunos años, llegó a la cima, cuando fundó la Golden Cross, que llegó a ser la mayor empresa de salud de Sudamérica y la cuarta mayor en el mundo. Por mucho tiempo donó más de cinco millones de reales por mes para costear los estudios de 60 mil jóvenes. Es adventista del séptimo día, y declaró: “el dinero no cambió mi fe en Dios, a quien le debo todo lo que soy”.

13. El Señor preparó un camino de gloria para todos sus hijos. Él prometió que si alguien necesita dejar “[…] o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mateo 19:29). 
El Creador nos conoce mejor que nosotros mismos y sabe lo que nos hace felices. Aceptar su voluntad para nuestra vida es un acto de fe, pero sobre todo es también un acto de inteligencia. 
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal” (Jeremias 29:11).

14. Conclusión: Ahora, miren hacia adelante y comiencen a soñar, porque pueden leer lo que Dios planeó para el futuro, encontrarán una linda poesía. La escritora E. G. White recomendó a los jóvenes, “Escojan una norma elevada y no escatimen esfuerzos para alcanzarla” (MJ, 33). Demostrarán que son inteligentes, si antes de comenzar el trabajo le preguntan a Dios cuál es el propósito para su vida.

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