El Plan de Dios para nuestra seguridad Financiera
"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladronas minan y hurtan; sino, haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan: Porque donde está vuestro tesoro allí también estará vuestro corazón" Mateo 6:19-21
¿Cuánto dinero necesitaría para poderse sentir completamente seguro financieramente?
¿Unos cien mil dólares?
¿Será que un millón de dólares le haría sentirse seguro?
¿Diez millones?
¿Un billón?
¿Qué decir de una fortuna de cincuenta billones, mas o menos, lo que tiene el hombre más rico del mundo, Bill Gates?
¡Bueno, supongamos que usted tenga esa enorme fortuna!
¿Conseguiría realmente sentirse seguro?
¿Qué decir de los fraudes y de los ladrones?
¿De las caídas de títulos en las bolsas?
¿De los gestores deshonestos de dinero?
¿De las crisis y la recesión mundial?
¿De las inmensas y repentinas cuentas médicas?
La mayoría de nosotros probablemente viviremos esta vida con una cantidad de dinero mucho menor que un millón o incluso miles de dólares, muchos de nosotros vivimos de un salario mínimo de un mes, o de “trabajitos” ocasionales.
¿Está ahorrando para la reforma de su casa?
¿Cómo ahorrar alguna cosa, cuando ni siquiera podemos pagar las cuentas mensuales?
¿Habrá otra manera de tener seguridad financiera?
No precisa ir lejos o mirar revistas, libros o gurus en la televisión que prometen mostrar como hacer grandes sumas de dinero o enriquecerse en poco tiempo. Todo lo que tiene que hacer es enviarles parte de su dinero y en pocas semanas puede reformar la casa, irse a relajar en una playa tropical. Si alguien hará eso, ¡Ciertamente no será usted! Mas sí, el hombre a quien usted envió su dinero.
Amigos, lo que ustedes y yo precisamos esta dia, no es conocer algún plan "milagroso" para volverse "rico".
Necesitamos de verdadera seguridad con la cual podemos contar.
Y sólo Dios puede dar eso.
Este día quiero compartir con ustedes el plan de Dios para nuestra seguridad financiera.
Su manera de cuidar de nuestras necesidades financieras y materiales.
Su plan funciona bien para todos, tanto para quien tiene poco, como para quien tiene mucho.
La vida es extremamente incierta, es difícil predecir de una semana para otra.
Usted puede pensar que está seguro, compró una bonita casa, pasó la vida pagando mensualidades. Entonces, un fuego forestal viene y destruye su casa. Acontece todos los años en las casas de estrellas de cine.
O quizás, se siente seguro hasta que una noche llega a casa y descubre que ladrones quebraron la cerradura y robaron su casa, robaron todo lo que era de valor.
¿Es posible perder todo en un instante?
Mire el caso del gerente de una compañía.
Trabajaba 40-80 horas por semana.
Un día recibió una llamada que le decía que acababa de ser despedido. Dio la vida por su compañía y de repente la empresa y los amigos lo rechazan.
Las deudas de tarjetas de crédito están cada vez más elevadas.
Las personas difícilmente consiguen pagar los intereses.
El total de las deudas de las personas en los EEUU llega a ¡2 trillones de dólares! Muchas sociedades están seriamente endeudadas.
Dios advierte que en los últimos días habrá una terrible crisis financiera.
Santiago 5:1-3 la describe de esta manera:
“Ahora, vosotros, ricos, llorad, y aullad, por causa de las miserias que sobre vosotros han de venir. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras vestiduras están comidas por la polilla. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados. Su herrumbre dará testimonio contra vosotros, y devorará vuestra carne como fuego. Atesorásteis para los últimos días."
Santiago 5:4, 5 continúa:
“¡Ved! El salario de los trabajadores que cosechan vuestros campos, y que por vosotros fue retenido con fraude, está clamando. Los clamores de los segadores llegaron a los oídos del Señor Todopoderoso. Deliciosamente vivisteis sobre la tierra, y os deleitasteis. Engordasteis vuestros corazones para el día de la matanza."
Note el conflicto entre el capital y el trabajo, los ricos y los pobres.
La Biblia dice que en los últimos días los que dedicaron sus vidas a hacer dinero, verán este escurrirse entre los dedos, llenos de terror, su seguridad (dinero) ¡huirá!
La Biblia dice que hay un camino mejor.
¿Cuál es la solución de Dios para nuestros problemas financieros?
¿Qué principios financieros específicos la Biblia nos da?
¿Cómo hallar seguridad y refugio en Jesús en el tiempo del fin?
Vamos a volver atrás, al dia en que Dios creó el mundo.
La Biblia dice en el Salmo 33:9
“Pues él habló, y todo se hizo; mandó y todo apareció.”
Génesis 2:8 dice:
“Ahora bien, plantó el Señor Dios un jardín en el Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado.”
Fue Dios quien creó la tierra. Dios plantó los jardines: cada árbol que daba fruto.
Él nos dió el aire fresco para respirar.
Él nos dio los tulipanes vestidos de color amarillo y rojo.
Él proveyó una variedad de buena comida.
Salmo 50:10, 12 dice:
“Pues mío es todo animal de la selva, y el ganado por miles sobre las colinas. Si yo tuviese hambre, no te lo diría, pues mío es el mundo e tudo lo que en el habita.”
Todo este mundo pertenece a Dios. Él lo creó, el mundo no evolucionó del lodo de un pantano.
La Biblia dice en el Salmo 33:6:
“Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el soplo de su boca.”
Lo que Dios dice es así mismo, porque cuando él dice, así acontece!
Dios creó a Adán y Eva para vivieran en un planeta lleno de alegría, comieran de todo árbol del jardín, excepto de uno. Él les dijo que no comieran de ese único árbol. Ese árbol era el símbolo de la soberanía de Dios, de su autoridad. Él dijo que si comiesen de ese árbol, morirían.
El engañador dijo a Eva: “Ese árbol no es de Dios, es suyo. Si comes de ese árbol, NO MORIRÁS; sino, serás como Dios, exactamente como él.”
El pecado de Eva fue decidir ser su propio dios, adorar su opinión por encima de la autoridad de Dios, aceptó la mentira del diablo de hacer lo que quería, de que apartarse de Dios trae placer.
El gran engaño de Satanás fue de carácter egocéntrico, colocar los deseos propios encima de la soberana autoridad de Dios.
Hoy quiero mostrarle siete principios financieros de la economía de Dios.
1º Princípio: En vista que Dios me creó y sustenta mi vida, Todo lo que tengo es realmente suyo.
¿Usted decidió nacer? ¡No! Está aqui por la voluntad de Dios. Fue concebido por la mente de Dios antes de ser concebido en el vientre de su madre. En vista que Dios me creó y me sostiene, todo cuanto soy y tengo es realmente suyo .
Deuteronomio 8:18 dice:
“Antes te acordarás de que el Señor tu Dios es quien te da fuerzas para adquirir riquezas...”
Dios me da la oportunidad de trabajar. Todo cuanto poseo viene de su mano. Él suple mis necesidades.
Los héroes bíblicos de Dios reconocieron que todo pertenece a Dios, de un modo interesante.
Hageo 2:8 dice:
“Mía es la plata, y mío es el oro, dice el Señor de los ejércitos.”
Abraham comprendió que él fue creado por Dios, que Dios sostenía su vida, que las victorias de sus ejércitos era un regalo de Dios.
Cuando Abraham atacó ejércitos enemigos, él devolvió a Dios parte de los despojos.
¿A quién dio parte de los despojos?
Los dio a Melquisedec, sumo sacerdote de Dios.
Leamos Génesis 14:19,20:
"Bendito sea Abraham por el Dios Altísimo, el Creador de los cielos y de la tierra. Y bendito sea el Dios Altísimo, que entregou tus enemigos en tus manos! Entonces Abraham le dio [a Melquisedec] el díezmo de todo."
La palabra Díezmo significa “un Décimo” 1/10 ó 1 en cada 10.
Es el reconocimiento de que Dios es el Creador, y sustentador de la vida. Observe que todo el 100 por ciento por entero, confiados a él pertenecían a Dios.
Abraham puso el diezmo a parte.
Llevó el diezmo a Melquisedec, sacerdote de Dios para ser usado para la obra de Dios.
Al devolver el diezmo a Dios, Abraham reconoció su bondad, reconoció la bendición es de tener a Dios en su vida, reconoció a Dios como el dueño de todo.
Jacob engaño a su padre, engaño a su hermano mayor para adquirir a bendición de la primogenitura.
Después tuvo que huir de su hermano airado para salvar su vida. Sólo y sin dinero, Dios le hizo una promesa. En agradecimento Jacob reconoció la bondad de Dios y que él es el dueño de todo.
Jacob le dijo a Dios em Génesis 28:22: “...Y de todo lo que me dieres, ciertamente te daré el diezmo.”
Los patriarcas sabían que debían reconocer a Dios como Creador y Sustentador de la vida devolviendo a Dios el díezmo de lo que él les daba. Podría preguntar ¿Qué es el diezmo?
Levítico 27:30 dice:
“Todos los díezmos del campo, de la semilla del campo, del fruto de los árboles, son del Señor; son santos al Señor.”
Por tanto no olvidaré lo que le pertenece: devolver una décima parte como reconocimiento de que él es el dueño de todo cuanto poseo.
2º Princípio: Devolver el díezmo manifesta nuestra creencia profunda de que Dios es el Creador; así como el Sustentador de la vida.
Dios pregunta en Malaquias 3:8: “¿Robará el hombre a Dios?”
Él continúa...“¡Más vosotros me habéis robado!”
Los israelitas responden. Ellos preguntan:
“Mas vosotros decís: ¿En qué te robamos?” Dios responde, diciendo: “...en los díezmos y las ofrendas.”
Díezmo, de acuerdo con la Biblia es santo al Señor. Es una décima; y Dios especifica la cantidad. Con el diezmo reconocemos que él es el propietario de TODO lo que tenemos. Es la prueba de la obediencia, y NO es la demostración de nuestro amor.
Ofrenda es lo que damos de nuestra propia voluntad. Dios no especifica cantidad. Nuestra ofrenda es proporcional a sus bendiciones para con nosotros y a nuestro amor por él.
Note en esta promesa en Malaquías 3:10:
“Traed todos los díezmos a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi casa [mi casa, no la vuestra], y después probadme, dice el Señor de los Ejércitos, si Yo no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré sobre vosotros bendiciones, hasta que sobreabunde."
Mas, usted puede decir: no me puedo dar el lujo de devolver díezmos a Dios, mis finanzas empobrecerán todavía más.
Mas Dios promete que cuando le devolvemos el santo díezmo. Él abrirá las ventanas del Cielo, derramará bendiciones que no tendríamos capacidad de recibir. El propio Dios promete: “pruébame”
Note lo que dice Levítico 27:30:
“Todos los díezmos del campo, … son santos al Señor.”
El díezmo es dinero santo de Dios. Cuanto más deudas yo tenga, más importante es obedecer la prueba de Deus y observar a Dios obrar milagros.
Mire la lista de personas fieles diezmantes:
– William Colgate fundador de Colgate y Palmolive
– John D. Rockefeller, el millonario americano
– Henry Heinz – fundador de ketchup Heinz
– James Cash Penney que iba mal en los negocios hasta que un día oyó un órgano tocar himnos. J. C. Penney bajó su cabeza y dijo: “Señor, te doy mi vida.” Mismo endeudado y pobre, comenzó a devolver el díezmo. Años después, J. C. Penney abria tiendas por toda América.
– James Kraft fabricante de quesos
–Milton S. Hershey fabricante de chocolate Hershey.
Malaquias 3:11 promete:
“Reprenderé al devorador, para que no consuma el fruto de la tierra; vuestra vid en el campo no será estéril, dice el Señor de los Ejércitos.”
-¡Esperen!- podría decir usted. Yo conozco personas que son fieles devolviendo el diezmo y que continúan teniendo problemas financieros ¿Por qué?
ILUSTRACIÓN:
Esta es una historia real.
Juan tenía una hacienda en las planicies fértiles de la parte central de los Estados Unidos. Era fiel a Dios en los díezmos y en las ofrendas. Langostas devoraban las plantaciones de Nebraska y Kansas. Comían todas las hojas y cosechas de las haciendas.
Juan oró: “Señor, tu dices que eres fiel. Prometiste proteger la hacienda. Por favor detén las langostas.”
Pero las langostas llegaron a la hacienda do Juan y comieron toda la cosecha en toda su hacienda. Juan quedó triste, mas resignado se arrodilló y habló con el Señor al respecto.
Los vecinos ateos vinieron y le dijeron:
- Juan, tú eres fiel a Dios, mas las langostas comieron tu cosecha y las nuestras. ¿Cómo explicas esto?
- “No es difícil, amigos. Aqui está la explicación. Hace mucho tiempo yo dediqué esta hacienda a Dios. La hacienda es de ÉL. Las plantas son de ÉL. Y las langostas también son de ÉL. Si Dios quiso alimentar sus langostas con sus plantaciones, está bien para mi. Continuaré creyendo en sus promesas.”- Respondió Juan.
Filipenses 4:19 promete:
“Mi Dios pues, suplirá todas vuestras necesidades según su gloriosa riqueza en Cristo Jesús.”
Salmos 37:25 dice :
“Joven fuí, y he envejecido; más, nunca vi desamparado al justo, ni a su descendencia mendigando pan.”
Juan sembró otra vez y milagrosamente, la segunda cosecha dio fruto mejor que nunca.
¡Atención! La razón porque devolvemos el diezmo a Dios NO debe ser para volvernos RICOS financieramente, aunque muchas veces ese sea el resultado. La razón para nuestra fidelidad, seamos o no bendecidos financieramente, es que Dios es nuestro Creador y Sustentador.
Provérbios 3:9,10 dice :
“Honra al Señor con tus bienes, y con las primicias de toda tu renta; entonces se llenarán tus graneros abundantemente, y rebosarán de vino tus lagares.”
3º Princípio. Dar con la motivación adecuada abre nuestros corazones para recibir bendiciones espirituales y materiales de parte de Dios.
Si abre su corazón a Dios y da, NO debe ser para obtener alguna cosa, sino porque ama a Dios, estará abriendo la puerta para recibir sus bendiciones. Egoísmo es la raíz de todo pecado.
Dar es el antídoto de Dios para el egoísmo. No hay nada mejor.
ILUSTRACIÓN
Un pastor predicó sobre el diezmo. Después, Santiago pidió una entrevista al pastor. Llegó obviamente enojado. “Pastor, usted acabó de hablar sobre el diezmo.” Tengo aquí cuentas de 880 pesos que tengo que pagar cada semana. Las colocó delante del pastor. Entonces mostró el comprobante de su salario semanal de 800 pesos. Pastor, digame ¿Cómo pagar cuentas de 880 pesos con un salario de 800 pesos? El pastor dijo: – “Santiago, está claro que usted está ahorcado con 80 pesos, cada semana.
Santiago dijo: “Eso mismo. Entonces, dígame cómo resolver esto.”
- Le daré la respuesta, mas tengo una pregunta. ¿Su método de economizar funciona?”
Santiago dijo – “Pues claro que no.”
El pastor dijo – “Si su método no funciona, entonces ¿Por qué no prueba el método de Dios?”
4º Princípio: Dar nos capacita para sentir la profunda satisfacción de promover el Reino de Dios.
El diezmo es específicamente dedicado a la predicación del evangelio en todo el mundo.
Oímos historias de muchos países. Tengo la satisfacción de ser parte de una misión y un movimiento mundial. Sé que mi dedicación apresura la venida de Jesús. La primera cosa que en nuestra familia hacemos al recibir nuestro salario es poner a parte el 10 por ciento que pertenece a Dios. Sabemos que estamos participando con la predicación del evangelio.
5º Principio: No hay mayor motivación que la cruz.
¿Cómo puedo negar alguna cosa a Dios que dio todo por mí? Dios me creó, redimió y me sostiene.
El don supremo del cielo es Jesús.
Si Dios me dio el mejor regalo del Cielo ¿Cómo podría yo retener alguna cosa?
6º Principio: Sacrificarnos por la causa de Dios nos enseña lecciones más profundas de confianza.
Cuando devuelvo el diezmo al contrario de gastarlo, la Biblia me enseña...
Mateo 6:33:
“Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas os serán añadidas.”
Cuando no tengo dinero suficiente para pagar cuentas yo digo:
“Dios, aunque yo no sé qué hacer. Dios, voy a ser fiel en el diezmo”.
El Señor prometió que nueve décimos con su bendición valen más que diez décimos sin ella.
7º Principio La verdadera cuestión es: ¿Dónde están nuestros afectos?
Dios no precisa de nuestro dinero. Él quiere nuestro corazón.
Recuerde lo que Jesús dijo en Mateo16:26:
“Porque ¿Qué aprovechará el hombre si ganara el mundo entero, y perdiese su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?”
Esta es la cuestión:
¿Quién posee su alma?
¿Dónde están sus afectos?
¿Dónde está su corazón?
Recuerde la historia de Lucas 12:19, 20:
“Entonces, diré a mi alma: Alma, tienes en depósito muchos bienes para muchos años. Descansa, come, bebe y disfruta.
Mas Dios le dijo: Loco, esta noche te pedirán tu alma. Entonces todo lo que tienes preparado ¿Para quién será?”
¡Loco! Esta noche tu vida acabará.
Hay dos maneras de vivir la vida:
La primera es retener. Gane todo lo que pueda en la vida, haga tanto dinero cuanto pueda; llénese y asegúrese a sí mismo lo mejor que pueda.
La segunda manera es entregar. Reconocer que Dios nos creó con un propósito santo y murió en la cruz por nosotros, y vivir para adorarlo mediante la fiel devolución de nuestros diezmos a Él.
Al orar, le gustaría decir:
“Jesús, los afectos de mi corazón están contigo. Te doy mi alma, vida y corazón. Todo cuanto tengo y cuanto soy es tuyo. Mi corazón rebosa de gratitud por tus abundantes bendiciones. Decido hoy darte el primer lugar en mi vida y te entrego el trono de mi corazón porque quiero que seas mi Señor, el que guía y gobierna mi vida entera. Dedico mi vida y mi familia para el avance de tu reino. Tiempo, energía, talentos y recursos sean para tu gloria y honra te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén."
Comentarios
Publicar un comentario