Renunciar por fe - La entrega de Abraham
INTRODUCCIÓN (Génesis 12:1-5)
1. La historia de la vida del patriarca Abraham, abunda en actos de fe que deberíamos imitar.
a) Su comunión con Dios. (Génesis 15:12-21)
b) Su renunciamiento a sí mismo.
c) Su amor e intercesión por los impenitentes (Génesis 18:14-33)
2. Hoy tan sólo enfatizaremos sus frecuentes actos de renunciamiento.
I. RENUNCIA A SU CASA Génesis 12:1-5
1. Dejar nuestro terruño, separarnos de nuestros familiares es siempre una decisión dolorosa y llena de interrogantes.
2. Nada sabemos de la vida del patriarca hasta que aparece esta sorpresiva e inquietante invitación de Dios.
a) “Vete de tu erra y de tu parentela y de la casa de tu padre” (Génesis 12:1)
b) Es muy probable que tuviera una vida cómoda, un buen patrimonio y que fuera apreciado y respetado por toda la comunidad.
3. En medio de ese bienestar y tranquilidad, Dios lo llama para que salga y se dirija a una tierra desconocida.
a) Era un desafío que lo debe haber conmovido e inquietado.
b) Vivir en cabañas, carpas y enfrentar la intemperie.
c) Sufrir el desarraigo que produce dejar el terruño.
d) Dejar las comodidades.
4. Afrontar los riesgos de los viajes.
a) Peligro de ladrones.
b) Falta de agua y alimentos.
5. Dios le hizo esta invitación, felizmente la aceptó.
a) No sólo para ser el depositario de las bendiciones de Dios.
b) No sólo para su salvación eterna y la de muchos de sus descendientes directos.
c) Sino para ejemplo de todas las generaciones posteriores.
II. RENUNCIA A COMODIDADES MATERIALES (Hebreos 11:8 y 9)
1. Sin duda que su decisión provocó la oposición de sus familiares y amigos.
a) Dejar las comodidades y el núcleo familiar para salir sin saber adónde iba.
b) Lo habrán tratado de persuadir que su determinación de irse de ese entorno le causaría grandes pérdidas materiales.
c) Casas, establos, bienes y todas propiedades y negocios ya establecidos y prósperos que tenía que abandonar. Comenzar de cero; sin embargo, Dios lo prosperó
2. Muchos hijos de Dios fueron y son bendecidos con posesiones materiales. Pero éstas no deben constituirse en una trampa como lo fue para la mujer de Lot o para el joven rico que quedaron atrapados por las riquezas del mundo.
3.“Todo lo que poseemos pertenece al Señor. Él nos invita a despertarnos, a compartir las cargas de su causa para que su obra tenga prosperidad. Cada cristiano debe llevar acabo su parte como un mayordomo fiel. (CSMC, 120).
4. Dios también espera de sus hijos hoy:
a) Que no pongamos nuestra confianza en las riquezas. (Proverbios 23:5 y Timoteo 6: 17)
b) Que administremos nuestro tiempo, nuestros recursos, la vida que Él nos concede, sabiamente como mayordomos fieles.
c) Que no usemos estas bendiciones en beneficio propio, egoístamente, para nuestra gratificación o para hacer ostentación.
d) Sino como el patriarca Abraham, seamos mayordomos fieles.
III. RENUNCIA A DERECHOS ADQUIRIDOS (Génesis 13:7-12)
1. Como tío y tutor durante la infancia de Lot Abraham tenía todo el derecho de elegir primero él, dónde pondría sus tiendas.
2. Aquí se contrastan dos mentalidades: La de Lot, que está ansioso por poseer, y la de Abram, que recibe sin pedir. Los filósofos que han analizado el fenómeno de la guerra, a menudo han llegado a la conclusión de que "el origen de la guerra es la propiedad". Así, el filósofo ginebrino Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) advirtió que la guerra comenzó cuando alguien declaró: "Esto es mío". Pero aquí vemos a Abraham, para quien la tierra santa no le pertenece a nadie, y prefirió renunciar aún a ese derecho que le correspondía, dejándole la oportunidad a su sobrino Lot que elija primero. Sería bueno recordar como Rosseau decía que: "Los frutos de la tierra nos pertenecen a todos por igual, y que la tierra misma no le pertenece a nadie"
3. “Y alzó Lot sus ojos y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová...” (Génesis 13:10)
a) Lot era ambicioso y manifestó su codicia al apresurarse en elegir, cuando tendría que haber permitido que su venerable o escogiera primero.
4. Aún entre los que se dicen hijos de Dios, miembros de la iglesia remanente, hay quienes dejan hoy aflorar ese mismo espíritu que dominó a Lot.
a) Son egoístas, quieren manejar los asuntos de la iglesia a su arbitrio y antojo.
b) Enseguida están listos como Lot, para elegir primero, aún se auto proponen para ocupar cargos.
c) Ven las responsabilidades de la iglesia como Lot veía la llanura del Jordán, y las apetecen sin miramientos y sin escrúpulos.
d) Los tales desconocen la regla de oro que nuestro Señor nos recomendó: “... todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos...” (Mateo 7:12)
IV. RENUNCIA A SU PROPIO HIJO (Génesis 22:1-14)
1. Como patriarca Abraham podría haber rogado a Dios que le cambiara por otro pedido; cualquier cosa menos su hijo. Pero no lo hizo. La Biblia enfatiza que Jehová le dijo: “Toma, ahora, a tu hijo, tu único, a quien amas”.
Dios sabía lo que le estaba pidiendo. Era su mayor tesoro en vida. Pero la Biblia no registra ni un solo reclamo de parte de él. La Biblia sólo registra que “se levantó muy de mañana y enalbardó su asno...” La obediencia fue inmediata.
2. Abraham también podría alegar que la petición era extraña. ¿Acaso la Ley no prohibía ofrecer seres humanos a los dioses?
Pero increíblemente Abraham no reclamó sólo obedeció. La vida de comunión que mantenía por años hizo que él reconociera la voz de Dios. Entendió que era el verdadero Dios quien se lo pedía; y aunque no entendía muchas cosas; él obedeció.
3. Aunque Abraham no entendía muchas cosas; tenía Fe. Fe en que alguna cosa haría Dios por resolver lo que él no entendía. Por esta razón respondió; frente a la inquietante pregunta de su hijo:
“... Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? ... Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío”
4. Es indescriptible el momento en que Abraham; tenía el cuchillo listo para sacrificar a su propio hijo. ¡Cuántas preguntas por su cabeza! ¡Cuántas respuestas vacías! Las lágrimas recorrían sus ojos tristes; pero siempre se repitió que era mejor obedecer a Dios antes que a los hombres; siempre lo practicó; pero esta vez era su mayor prueba.
Abraham renunció a su propio hijo. Levantó el cuchillo y bajó con fuerza cuando una mano sobrenatural impidió que concretara el acto. Entonces se escuchó la voz de Dios decir: “Abraham, no ex endas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios; por cuanto no rehusaste a tu hijo, tu único” Esto es mayordomía al 100%. Entrega Total. Renuncia Total.
5. Existe una lección importantísima y conmovedora en medio de esta historia de Abraham. La lección de su propio hijo. Isaac estuvo dispuesto a renunciar a su propia vida. Isaac no escuchaba literalmente la voz de Dios. Pero sí escuchaba la voz de su padre Abraham. Y él creía que era la voluntad de Dios. Qué hermosa lección: Padres consagrados, hijos consagrados; padres fieles, hijos fieles; padres generosos, hijos generosos. La vida ejemplar de Abraham inspiró a Isaac a renunciar a su vida misma.
V. RENUNCIA A BENEFICIOS (Génesis 14:16-24)
1. Después de recuperar los bienes del rey de Sodoma y su sobrino Lot, Abraham tenía todo el derecho de quedarse con el botín según las leyes de la guerra de ese tiempo.
Por esta razón; el rey hizo bien ofreciéndole quedarse con los bienes y sólo que devuelva a su gente. Pero fue muy notable la acción de Abraham. Después de separar el diezmo y entregarlo a Melquisedec; Abraham quedó libre para quedarse con todo lo que le correspondía; pero una vez más renunció a sus beneficios. Dios ya lo había bendecido mucho. No necesitaba quedarse con más. Entonces resolvió devolver todo al rey de Sodoma; a pesar que bien podría haberlo hecho.
2. Elena G. White lo describe de esta manera: “A su regreso, el rey de Sodoma le salió al encuentro con su séquito para honrarlo como conquistador. Le pidió que conservase los bienes, solicitándole sólo la entrega de los prisioneros. Conforme a las leyes de la guerra, el botín pertenecía a los vencedores; pero Abrahán no había emprendido esta expedición con el objeto de obtener lucro, y rehusó aprovecharse de los desdichados; sólo es puló que sus aliados recibiesen la porción a que tenían derecho” Patriarcas y Profetas, 143
3. Muchos hubiésemos aprovechado esta oportunidad de hacerse rico inmediatamente. Pero Abraham no tenía su corazón en las riquezas. Primero separó el diezmo y luego devolvió todo. ¡Cuánto desprendimiento de parte de él!
CONCLUSIÓN
1. Abraham es conocido como el Padre de la Fe.
2. Sus reiterados actos de renunciamiento revelan su estrecha relación con Dios.
3. En esos actos de generosidad estaba revelando que el carácter de Cristo se manifestaba en su vida.
4. Fue el Señor quien nos dejó el máximo ejemplo de renunciamiento y generosidad registrados por la revelación divina.
a) Juan 3: 16: “De tal manera amó..., que ha dado a su Hijo unigénito...”
b) Filipenses 2: 6-8: “... sino que se despojó a si mismo tomando forma de siervo...”
5. Pidamos de todo corazón al Señor que nos despoje del egoísmo y nos revista de generosidad y renunciamiento que forman parte de las virtudes del carácter de Cristo.
6. El diezmo es apenas una muestra de quién ocupa el primer lugar en nuestra vida. Tiene que ver más con la vida espiritual que con la economía de nuestros ingresos.
7.La devolución del diezmo y la entrega generosa de las ofrendas constituyen la mejor forma de saber cuánto está dispuesto nuestro corazón a renunciar por Jesús. Quien no es capaz de renunciar a sus gustos, a sus prioridades personales, a sus negocios, a sus intereses, y ser fiel en los diezmos y generoso en las ofrendas ¿cree usted que podrá entregar la vida toda por Jesús?
Hermanos vengan todos aquellos que están dispuestos a renunciar a todo lo que sea con tal de obedecer a Dios. Y si hemos sido infieles o egoístas podemos pedir perdón a Dios hoy mismo. (Ore con fervor por estas decisiones).
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