Primero los últimos y después los primeros

¿Qué significa: muchos, aunque sean primeros, serán últimos y aunque sean últimos serán primeros? Para entrar al reino de los cielos, ¿importa ser primero o último?

INTRODUCCIÓN

La parábola ilustra específicamente la verdad afirmada Mateo 19:30: "Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros."
Está dirigida a los discípulos a manera de respuesta a la pregunta de Mateo 19:27: "¿Qué, pues, tendremos?", puesto que los discípulos lo habían dejado todo para seguir a Jesús. En la parábola de los obreros de la viña, Jesús expone el trato de Dios para con los que le dedican su servicio y explica la base sobre la cual serán recompensados. (PVGM, 326, 327) 
“La parábola enseña que no recibirán ni más ni menos que los otros, porque los ciudadanos del reino son todos iguales en el sentido de que todos son pecadores redimidos”. 4CBA, 451.

TEXTO PARA ESTUDIO: 

"Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros." Mateo 19:30

"Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.
2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.
3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;
4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.
5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.
6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?
7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.
8 Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.
9 Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.
10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.
11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,
12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.
13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?
14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.
15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?
16 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos." 20:1-16

I. A TODOS POR IGUAL

Es sorprendente que en el relato alguien contrate a operarios en diferentes horarios. Cuando lo acostumbrado es contratar a todos los operarios en un solo horario desde muy temprano, lo más sorprendente todavía es que el que contrata a los operarios les paga por igual a todos.

Un denario en aquella época era el salario habitual para una jornada de trabajo de sol a sol, esta suma es la que el patrón acuerda con los primeros contratados y sorprendentemente es también la suma que le da a los últimos contratados.

¿Por qué hay que buscar y contratar obreros en las últimas horas del día? ¿Por qué puede haber tanta prisa?

No es normal que los que han trabajado poco cobren igual que los que han trabajado mucho más.

“Los primeros contratados representan a los que esperan y pretenden recibir un trato preferencial por lo que ellos consideran como mayores sacrificios y más diligente servicio. También representa a los judíos que habían sido los primeros en aceptar el llamamiento del Señor para trabajar en su viña”. PVGM, 330.

II. EL PRIVILEGIO ES MAYOR QUE EL PREMIO

“Esta parábola no pretende que la apliquemos indiscriminadamente en nuestros contratos laborales sino que comprendamos que podemos confiar en Dios, el único capaz de armonizar la justicia con la misericordia, y que vivamos como un privilegio el trabajar para él”. PCMP, 173.

¿Es posible que muchos “primeros” se sientan desfavorecidos y no disciernen el privilegio de llevar más tiempo trabajando para el Señor? ¿No te parece que el hecho de que Dios nos “contrate” ya es magnífico?

Todavía abundan los convencidos de que la salvación se obtiene por méritos, de que la recompensa final depende de los esfuerzos realizados. A mayor esfuerzo, mayor premio.

III. NO MERECEDORES

Según PVGM 327-329, los que habían sido contratados a última hora comprendían que no merecían el salario de todo un día y quedaron agradecidos al señor de la viña por su gran generosidad. Por otro lado, los que se quejaban no habían realizado más trabajo del que habían convenido, y por lo tanto no tenían derecho a esperar ninguna compensación especial.

Los obreros habían acusado al propietario de favorecer a algunos y, por implicación, de perjudicarlos a ellos. El dueño explica que no se trata de una cuestión de justicia o de injusticia, sino de generosidad. Jesús pone en claro aquí que el favor divino no se puede ganar como lo enseñaban los rabinos. Los obreros cristianos no han cerrado un trato con Dios.

Si Dios tratara a los hombres meramente sobre la base de una justicia estricta, ninguno podría estar en condiciones de recibir las recompensas incomparablemente generosas del cielo y la eternidad.

A la vista del cielo, no tienen valor el conocimiento, la jerarquía, el talento, el tiempo de servicio, la cantidad de trabajo, ni los resultados visibles de la obra realizada; sino, se toman en cuenta el espíritu voluntario con el cual se emprenden las tareas asignadas (PVGM, 328) y la fidelidad con la cual se las realiza. (PVGM, 332) 4CBA, 452.

UNA DECISIÓN

Debemos salir del círculo vicioso: "No da, porque no tiene; no tiene porque no da" o del círculo maldito: "Somos pobres porque no somos fieles, No somos fieles porque somos pobres". Ninguno de esos círculos es saludable para un hijo de Dios. ¿Cuántos decidimos abrir el corazón y dar generosa y fielmente?

Comentarios

Entradas populares de este blog

El símbolo de honor

¿Melquisedec era Cristo?

El Plan de Dios para su salud