La viuda que dio todo lo que tenía

Introducción 



El episodio es descrito por Marcos (Capítulo 12) luego del diálogo del Señor con sus discípulos, cuando censuró las actitudes de los escribas (versos 38 a 40). Él les advirtió acerca de la arrogancia y prepotencia de aquellos hombres. Al mismo tiempo en que apreciaban la ostentación y la exaltación propia, también devoraban las casas de las viudas (v. 40). Luego enseguida, el diálogo con los discípulos, Él les llamó la atención hacia la ofrenda de la viuda pobre. 

Desarrollo 

Por eso, es provechoso leer la narración de la viuda pobre (Marcos 12:41-44) a la luz de las enseñanzas de Jesús sobre los escribas, proferidos poco antes (12:38-40). Llevando en consideración la narración de Lucas 20:45 a 21:4, los dos episodios pueden ser comparados así: 

1. Jesús enseñó sobre los arrogantes que devoraban las casas de las viudas. 
1b. “gustan de andar con vestiduras largas y aprecian mucho las salutaciones en las plazas, las primeras sillas en las sinagogas y los primeros lugares en los banquetes” 

2. Jesús llamó la atención hacia una viuda pobre 
2b. “Vio también cierta viuda pobre lanzar allí dos pequeñas monedas” 

El episodio narrado por Lucas 21:1-4, contiene el siguiente contraste: 

1. Jesús observó a los ricos ofrendando 
1b. Los ricos ofrendaban de lo que sobraba 
2. Jesús observó, también, una viuda pobre ofrendando 
2b. La viuda ofrendó todo lo que poseía 

Tanto Marcos cuanto Lucas colocan ese relato ligeramente antes del “pequeño Apocalipsis”, o sea, de las porciones proféticas de su libro (Marcos 13 y Lucas 21). Es posible que hayan hecho eso para indicar la relevancia del episodio para nosotros que vivimos en los últimos días. 

Lo que representaba el Gazofilácio

a. La expresión gazophulakion esta formada por dos términos griegos: “gaza” - tesoro, y “phulàttein” – guardar. 

Según Josefo, era una de las salas del templo situada en el patio de las mujeres, donde eran almacenados el oro y la plata. Jesús enseñaba en ese lugar (Juan 8:20). El término, también se refiere a las urnas de colecta que permanecían en aquel lugar (Marcos 12:41-43). 

b. Las trece urnas eran señaladas por letras del alfabeto hebreo, y tenían forma de trompeta, semejantes a cuernos de carnero, siendo la parte más estrecha aquella en que el dinero era introducido, y la parte de abajo era más larga. 
Nueve de esas urnas eran para recibir las ofrendas con propósitos distintos, conforme la ley indicaba a los adoradores, y cuatro, para las dádivas voluntarias. Esas ofrendas voluntarias eran utilizadas para comprar, por ejemplo, madera para o altar. 
c. Por tanto, el Gazofilácio, además de ser “sala del tesoro”, representaba, también, baúles o urnas dentro de los cuales se depositaban las dádivas y ofrendas. 
En el Antiguo Testamento esas salas o cámaras son mencionadas en textos como 2 Reyes 23:11; Nehemías 10:37-39; 13:4, 5, 8 y 9; y Ezequiel 40:17. Aunque el Nuevo Testamento no haga referencia directa a la tesorería del templo, Juan 8:20 y Marcos 12:41, indican que Jesús enseñaba en el templo, en el patio de las mujeres, delante del local donde se entregaban las ofrendas. 

La forma como las dádivas eran depositadas

Los ofrendantes eran obligados a hacer una declaración en voz alta sobre el número de prutahs que estaban depositando, junto con el ritual equivalente al propósito da ofrenda. 
La prutah (הטורפ) era la forma como los judíos llamaban a una pequeña moneda de bronce. Un canon judaico determinaba que nadie podría depositar menos que dos prutahs. La pobre viuda no podría donar menos, y debido a su pobreza, no tenía como donar más. Los más ricos informaban el número de prutahs que estaban depositando y no el valor total. La expresión griega utilizada por Marcos para referirse al prutah es kalkon, o sea, la moneda de bronce que era depositada en el Gazofilácio, tanto por ricos, cuanto por pobres. 

Es fácil imaginar los judíos declarando con grande pompa el número de prutahs que estaban depositando en el Gazofilácio. Sin embargo, para el observador celeste, que conoce los motivos latentes en cada corazón, ellos ofrendaban de lo que les sobraban. No había sacrificio en sus donaciones, como ocurrió con la ofrenda de la viuda. 

Lo que una viuda pobre poseía

Tanto el Antiguo cuanto el Nuevo Testamento realzan la importancia de cuidar del pobre, del huérfano y de la viuda. En el Antiguo Testamento las viudas son presentadas como estando bajo el cuidado especial de Dios (Salmos 68:5; 146:9; Proverbios 15:25). 
La verdadera práctica religiosa incluía simpatía para con ellas (Job 31:16; Santiago 1:27). Hay una serie de recomendaciones para favorecerlas, a partir de Deuteronomio 24:17. El Nuevo Testamento también hace sus observaciones para que las viudas no sean negligenciadas (Hechos 6:1; 1 Timoteo 5:2-16). Por tanto, cuando leemos sobre las viudas en la Palabra de Dios, será preciso considerar todo el conjunto de factores que rodeaban esa categoría peculiar de personas. Incluyendo el hecho de que una viuda pobre era realmente destituida de bienes. 

El contexto en que vivían las viudas

1. La sociedad judaica era profundamente patriarcal. Solamente los hombres trabajaban con la finalidad de sustentar la casa, y las mujeres cuidaban de los quehaceres domésticos. 
2. La sobrevivencia femenina dependía de la cobertura masculina, esto es, la provisión del padre, de un tío, de un hermano o del esposo. Mujeres que se tornaban viudas muy temprano y no tenían un proveedor masculino, corrían el riesgo de ser relegadas, o a la prostitución, o a la extrema pobreza. 
3. Era muy difícil para una viuda sobrevivir cuando no podía contar con el amparo de algún pariente próximo. Por eso, las viudas que quisiesen llevar una vida decente, pasaban por varias privaciones. Por tanto, cualquier cantidad monetaria era relevante para las viudas, incluso dos monedas de valor insignificante de un cuadrante (el cuadrante era la menor moneda romana, equivalía a 1/64 de un denario. El denario era la unidad básica y correspondía a un día de trabajo del “operario” común). 
Según afirma el propio Señor Jesús, esas monedas representaban todo lo que aquella viuda poseía. Teniendo en vista que estaba observando a los ofrendantes, debe haber notado la incomodidad de la viuda al declarar la cantidad dada. Tal vez, cabiz baja, sonrojada y avergonzada, pues estaba consciente de la insignificancia monetaria de su donación en relación a las grandes sumas donadas por los ricos. Sin embargo, no fueron los ricos que recibieron el elogio del Señor Jesús, mas, aquella viuda, porque no dio de lo que sobraba, mas ofreció todo lo que poseía. 

Importantes lecciones a ser extraídas

1. Dios no está interesado en la cantidad dada, sino en el espíritu con que se dona. 
2. Ninguna dádiva a Dios debe ser ofrecida con ostentación. 
3. Debe haber cierta medida de sacrificio en las ofrendas que entregamos al Señor. 
4. Dios conoce nuestros motivos. 
5. Él observa nuestras actitudes cuando ofrendamos, presencia el acto y juzga con sabiduría y gracia. 
6. La grandeza de la ofrenda depende de la generosidad del dador. 

El contraste entre las ofrendas

En Marcos 12:41-44, Jesús contrasta al pueblo con la viuda. Mas, en Lucas 21:1-4, el contraste es entre los ricos y la viuda pobre. 
a) La ofrenda de los ricos - varias monedas de gran valor monetario 
b) La donación de la viuda - dos monedas de bajo valor monetario 

Jesús no ignoró las ofrendas de los ricos. No dijo que ellos no dieron nada, sino que “esta viuda pobre dio más que todos” (Lucas 21:3). Esa realidad resalta en el texto griego de Marcos, principalmente, cuando comparado al de Lucas. En el texto escrito por Lucas (21:4) está escrito en griego: απαντα τον βιον ον ειχεν εβαλεν (apanta ton bion on eiken ebalen) – “dio todo lo que poseía”. Sin embargo, el texto de Marcos 12:44 registra de la siguiente manera: Εβαλεν ολον τον βιον αυτης (ebalen olon ton bion autes) – “dio toda su vida”. 

Conclusión

1. Es provechoso leer el relato de la viuda pobre a la luz de las enseñanzas de Jesús a los discípulos sobre los escribas proferidos por Jesús poco antes; 
2. Así, facilita la observación del contraste entre los prepotentes ricos y la viuda pobre; 
3. En cuanto ellos ofrendaban con ostentación, la viuda dio todo lo que poseía; 
4. El hecho de que el relato en Marcos y Lucas está ligeramente antes del “pequeño apocalipsis”, denota la relevancia del episodio para nosotros que vivimos en los últimos días. 
5. Jesús observaba a los donadores en el patio de las mujeres, delante del Gazofilácio; 
6. La forma como las ofrendas eran entregadas facilitaba la ostentación de los ricos, mientras generaba vergüenza a los pobres; 
7. Jesús llamó la atención al hecho de que, aunque la ofrenda de la viuda fuese monetariamente insignificante, para Dios ella fue la mayor, pues representaba todo lo que la viuda pobre poseía. 
Esa mujer es diferente de todos los otros que no experimentaron sacrificio para Dios. Esa viuda pobre entendió que nada es demasiadamente precioso que no lo podamos ofrendar a Dios, ella “dio toda su vida”; ella adquirió el derecho de afirmar: “¡La ofrenda soy yo!” 

Apelo

Luego de oír esta impresionante lección bíblica, ¿Le gustaría unir su voz a esa gigante de la fe? 
Entonces, repita conmigo: 
Señor Toma mi vida. Todo lo que soy y tengo te pertenece. Señor aquí estoy, Señor ¡"La ofrenda, soy yo"!

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