Dios Dueño y Señor

De pronto José sale de la cárcel, para estar en la presencia del rey. No sabe por qué, no sabe qué le espera y desconoce su futuro. Pero aquel joven noble, que se había portado fiel en la casa de su amo Potifar, que había sido íntegro en lo más secreto de su alma, es puesto en la cárcel. 

Allí también había tenido relaciones favorables con sus compañeros de celda, y pronto el carcelero lo identificó como un joven con dotes especiales, motivo por el cual le dio una alta responsabilidad en la administración de la cárcel.

Ahora, de la cárcel sale para administrar el mayor imperio de ese tiempo. 

Después de su entrevista con el Faraón, y también después de recordar el sueño olvidado y descifrar su significado, el Faraón quedó tan impresionado de su proceder y de su inteligencia que lo nombra administrador de su reino. 

Ahora José tiene que administrar con el sello oficial del reino, todo lo que le pertenece al rey, como si fuera propio, sin serlo. Pero no sólo eso; hay un gran desafío, que estaba en el significado del sueño: Hacer provisión para la crisis que se avecinaba, en los años donde habría escasez.

Con cuánta exactitud la experiencia de José representa nuestra experiencia. Dios creó este mundo con toda la belleza y el cariño que podía otorgar a sus criaturas, y luego, todo lo entregó en manos del hombre, para que lo administrara como suyo, sin serlo. 

I. A Dios le pertenece todo

“De Jehová es la tierra y su plenitud...” Salmos 24:1.

"Tuyos son los cielos, tuya también la tierra, el mundo y su plenitud, tú lo fundaste” (Salmos 89:11.

“Mía es la plata, y mío el oro,...” Hageo 2:8.

“Porque mía es toda bestia del bosque...Conozco todas las aves de los montes” Salmos 50:10, 11.

"El nombre de Dios estaba escrito en cada hoja del bosque, y en cada piedra de la montaña, en cada brillante estrella, en la tierra en el aire y en los cielos" (PP, 33)

"El gran Jehová había puesto los fundamentos de la tierra; había vestido a todo el mundo con un manto de belleza, y había colmado el mundo de cosas útiles para el hombre; había creado todas las maravillas de la tierra y del mar." (PP, 28)

II. Porque Dios es el Creador y Sustentador

“Y fueron acabados los cielos y la tierra... Y acabó Dios en el séptimo día su obra que hizo...” Génesis 2:1, 2.

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos... Porque él dijo, y fue hecho; él mandó y existió” Salmos 33:6, 9.

“Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra...” Éxodo 20:11.

“Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos...” Hechos 17:28.

“Él es un generoso benefactor y protector." (CMC, 19).

“A cada instante somos sostenidos por el cuidado de Dios y por su poder. Él pone alimentos en nuestra mesa. Nos proporciona un sueño pacífico y reparador. Cada semana nos da el día sábado para que reposemos de nuestras labores temporales y lo adoremos en su propia casa. Nos ha dado su Palabra para que ésta sea como una lámpara para nuestros pies y una lumbrera en nuestro camino” (CMC,  20).

"Ciertamente la bondad y la misericordia nos asisten a cada paso” (CMC, 20)

III. Ha decidido compartir

“Y dijo Dios: hagamos al hombre... Y señoree en los peces del mar, y en las aves... y en las bestias, y en toda la tierra... Y los bendijo Dios, y díjole Dios: fructificad y henchid la tierra; y sojuzgadla, señoread...” Génesis 1:26, 28.

“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová... De todo árbol del huerto comeréis...” Génesis 2:15, 16.

“Mas buscad primero el reino de Dios...” (Mateo 6: 33).

“Ténganos los hombres por ministros de Cristo... Mas ahora se requiere de los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel” 1Corintios 4:1, 2.

“Como mayordomos de las mercedes de Dios estamos manejando el dinero del Señor. Significa mucho, muchísimo, para nosotros ser fortalecidos cada día por su abundante gracia, ser capacitados para comprender su voluntad, para ser hallados fieles en lo poco tanto como en lo mucho” (CMC, 117).

“El sol que brilla sobre la tierra y da esplendor a toda la naturaleza, el fantasmagórico y solemne resplandor de la luna, la magnificencia del firmamento tachonado de brillantes estrellas, las lluvias que refrescan la tierra y que hacen florecer la vegetación, las cosas preciosas de la naturaleza en toda su variada riqueza, los elevados árboles, los arbustos y las plantas, las espigas ondeantes, el cielo azul, los verdes prados, los cambios del día y la noche, la renovación de las estaciones, todo esto habla al hombre acerca del amor de su Creador.” (CMC, 19).

IV. Somos colaboradores de Dios 

“Honra a Jehová de tu sustancia. Y de las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus trojes con abundancia...” Proverbios 3:9, 10.

“Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó a sus siervos, y les entregó sus bienes” Mateo 25:14.

“Porque ¿quién soy yo,...? Porque todo es tuyo, y lo recibido de tu mano te damos” 1Crónicas 29:14.

“En el plan de salvación, la sabiduría divina estableció la ley de la acción y de la reacción; de ello resulta que la obra de beneficencia, en todos sus ramos, es doblemente bendecida. El que ayuda a los menesterosos es una bendición para ellos y él mismo recibe una bendición mayor aún” (CMC, 15).

“Para que el hombre no perdiese los preciosos frutos de la práctica de la beneficencia, nuestro Redentor concibió el plan de hacerle su colaborador. Dios habría podido salvar a los pecadores sin la colaboración del hombre; pero sabía que el hombre no podría ser feliz sin desempeñar una parte de esa gran obra” (CMC, 15).

“Dios podría haber alcanzado su objeto de salvar a los pecadores, sin nuestra ayuda; pero a fin de que podamos desarrollar un carácter como el de Cristo, debemos participar en su obra” (DTG, 116). 

CONCLUSIÓN 

¡Qué agradecidos debemos estar con Dios por este conocimiento! ¡Cuánta gente es inconsciente de la forma extraordinaria en que estamos vinculados con el Creador!

La Palabra de Dios nos informa del privilegio que él nos ha dado, de ser sus colaboradores y de la forma como debemos colaborar a fin de disfrutar la bendición que desea darnos; y también de ser bendición para los demás.

LLAMADO

¿Hay algo que hoy aprendí que hace que mi actitud o comportamiento cambie?

Que Dios nos haga sabios para actuar de esa manera con todos los recursos que nos ha dado.

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