Cómo enfrentar las deudas

"El rico domina al pobre, y el que toma prestado es siervo del que presta" (Proverbios 22:7).

Una definición de deuda es “vivir hoy de lo que esperas ganar en el futuro”. Hoy la deuda parece ser una forma de vida, pero no debería ser la norma para los cristianos. La Biblia desalienta la deuda. En las Escrituras hay por lo menos 26 referencias a la deuda, y todas son negativas. No dice que es pecado pedir dinero prestado, pero sí habla de que las consecuencias suelen ser malas. Al considerar las obligaciones financieras, Pablo aconsejó: “Paguen a todos lo que deben: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No deban a nadie nada, sino ámense unos a otros; porque el que ama al prójimo cumple la ley” (Romanos 13:7, 8).

¿Por qué la deuda es un flagelo casi internacional en todos los niveles: personal, empresarial y gubernamental? Cada sociedad siempre ha estado endeudada al menos en un pequeño porcentaje. Pero hoy en día una porción mucho mayor de la gente está endeudada, y casi nunca es para su beneficio.

Esta semana consideraremos las razones para no endeudarse y cómo abordar las deudas. Quizá tú estés libre de deudas, pero puedes compartir esta valiosa información con familiares y amigos que podrían beneficiarse de ella.

La cantidad de deuda que han asumido muchas naciones, así como personas, es asombrosa. ¿Cuál ha sido tu experiencia con la deuda y los problemas que generó la deuda para ti o para los demás?

I. PROBLEMAS CON LAS DEUDAS

"Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios... Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado". Deuteronomio 28:1, 2 y 12. 

¿Cuál es el ideal de Dios para sus hijos con respecto a las deudas? ¿Cómo se puede alcanzar este ideal? Y, aunque este contexto es muy diferente del nuestro, ¿qué principios podemos extraer de él y aplicarlos a nuestro contexto actual?

Los estudios muestran que hay tres razones principales por las que la gente se encuentra en dificultades económicas. Se enumeran aquí en orden de mayor frecuencia.

La primera es la ignorancia. Muchas personas, incluso las instruidas, son analfabetas financieramente hablando. Simplemente, nunca estuvieron al tanto de los principios bíblicos (ni de los seculares) acerca de la administración del dinero. ¡No obstante, hay esperanza! Esta lección brindará un esquema sencillo de estos principios y cómo aplicarlos.

La segunda razón de las dificultades financieras es la codicia o el egoísmo. En respuesta a la publicidad y al deseo personal, la gente simplemente vive por encima de sus posibilidades. No está dispuesta a vivir con lo que realmente puede pagar. Muchos de estos también creen que son demasiado pobres para diezmar. Por consiguiente, viven sin la sabiduría y la bendición prometidas por Dios (ver Malaquías 3:10, 11; Mateo 6:33). Hay esperanza para estas personas también, pero se requiere un cambio de corazón y un espíritu de contentamiento.

La tercera razón por la que la gente tiene dificultades económicas es la desgracia personal. Es posible que haya experimentado una enfermedad grave sin un seguro de salud adecuado. Quizá la haya abandonado un cónyuge derrochador. Un desastre natural pudo haber acabado con sus posesiones. O pudo haber nacido y crecido en la más absoluta pobreza. También hay esperanza para esta gente. Aunque su camino será más difícil, los problemas pueden superarse. Se puede lograr el cambio con el apoyo de amigos cristianos, la orientación o la asistencia de consejeros piadosos, con trabajo denodado sumado a una buena educación, y la bendición y la providencia de Dios.

Sea cual sea la razón, aun cuando sea culpa de la persona, la deuda se puede aliviar. Sin embargo, los endeudados necesitarán hacer algunos cambios en su vida, sus gastos y sus prioridades financieras.

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición". 1 Timoteo 6:6-9.

¿Qué señala Pablo aquí, que todos debemos tomar en cuenta? ¿Qué significan estas palabras para ti y de qué manera puedes cumplir mejor lo que la Palabra nos enseña aquí?

II. CÓMO SEGUIR CONSEJOS PIADOSOS

¿Qué podría hacer tu iglesia local para ayudar a los miembros a aprender a manejar las deudas o los problemas financieros en general?

Somos seres materiales y vivimos en un mundo material; un mundo que, a veces, puede ser muy atrayente. Tendríamos que ser de acero y aceite sintético, en vez de carne y hueso, para no sentir, ocasionalmente, el atractivo de las posesiones materiales y el afán de riqueza. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con ser rico o ganarse la lotería?

Aunque todos luchamos contra esto, y no hay nada de malo en esforzarse para tener buenos ingresos o incluso ser rico, ninguno de nosotros tiene que sucumbir a la trampa de convertir en ídolos al dinero, la riqueza y las posesiones materiales. Se nos promete poder divino para permanecer fieles a lo que sabemos que es correcto. Esto es importante, porque la tentación de las riquezas y las posesiones materiales ha llevado a la ruina de muchas almas.

"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas". Mateo 6:24
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 1 Juan 2:15. 

Aunque lo expresan de diferente manera, ¿cuál es el tema en común de ambos pasajes?

Lamentablemente, el amor al mundo puede ser tan fuerte que las personas se endeudan para satisfacer ese amor. (Eso anhelan, pero nunca funciona. "Es el caso de un hombre que está totalmente solo, sin hijos ni hermanos, no obstante trabaja mucho para acumular toda la riqueza posible. Sin embargo, luego se pregunta: «¿Para quién trabajo? ¿Por qué me privo de tantos placeres?». Nada tiene sentido, todo es tan deprimente. Eclesiastés 4:8.)

Y, debido a que el endeudamiento es una de las redes que Satanás tiende para las almas, es lógico que Dios quiera ver a sus hijos libres de deudas. Él nos ha dado consejos en la Biblia y el don de profecía que nos guiarán a la libertad financiera.

¿Cuáles son algunas de las promesas bíblicas que puedes reclamar que te ayudarán a protegerte de la tentación del mundo y de los peligros financieros que la avaricia puede plantearnos?

"Haz que la gratitud sea tu sacrificio a Dios y cumple los votos que le has hecho al Altísimo. Luego llámame cuando tengas problemas, y yo te rescataré, y tú me darás la gloria". Salmos 50:14, 15. 

¿Con qué actitud debe vivir el pueblo de Dios? ¿Qué significa “paga tus votos”?

Ingresamos como miembros de iglesia con alabanza y acción de gracias a nuestro Dios, quien nos ha creado y redimido. En el punto 9 (de 13) de nuestros votos bautismales, se nos preguntó: “¿Crees en la organización de la iglesia? ¿Es tu propósito adorar a Dios y sostener a la iglesia con tus diezmos y ofrendas, con tu esfuerzo personal y con tu influencia?” Como adventistas del séptimo día, todos dijimos que sí. Así que, este pasaje (Sal. 50:14, 15) es una promesa para quienes ofrecen acción de gracias a Dios y cumplen fielmente sus votos. 

¿Qué te dicen tus decisiones acerca de tu manera de enfrentar los atractivos del mundo? 
¿Por qué esforzarse por tener buenos ingresos no es necesariamente lo mismo que convertir en ídolos al dinero y la riqueza? 
¿Cómo podemos aprender a diferenciarlos?

III. CÓMO SALIR DE LAS DEUDAS

"El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta".  Proverbios 22:7. 

¿En qué sentido somos siervos del que presta?
¿Qué se puede hacer para escapar de este desafortunado fenómeno? 

Si tienes deudas, el siguiente esquema te ayudará a comenzar un proceso para deshacerte de ellas. El plan es sencillo. Tiene una premisa y tres pasos.

La premisa es un compromiso con Dios de ser fiel en devolver su santo diezmo para alcanzar su sabiduría y su bendición. Él anhela bendecir a los que le son obedientes.

El primer paso es declarar una moratoria sobre la deuda adicional: no más crédito para gastos. Si no tomas dinero prestado, no puedes endeudarte. Si ya no pides más dinero prestado, no corres más riesgo de endeudarte.

El segundo paso es hacer un pacto con Dios de que a partir de ese momento, con su bendición, pagarás tus deudas lo antes posible. Cuando Dios te bendiga financieramente, utiliza el dinero para reducir las deudas, no para comprar más cosas. Este paso probablemente sea el más decisivo. Cuando la mayoría recibe dinero inesperado, simplemente lo gasta. No, al contrario: aplícalo a tu plan de reducción de deuda.

El paso tres es la parte práctica. Haz una lista de todas tus deudas, de mayor a menor, en orden descendente. Para la mayoría de las familias, la hipoteca de la vivienda está en la parte superior de la lista, y una tarjeta de crédito o una deuda personal está al final de la lista. Comienza por hacer al menos el pago mínimo mensual de cada una de las deudas. A continuación, duplica o aumenta los pagos como puedas sobre la deuda que se encuentra al final de la lista. Quedarás gratamente sorprendido por lo rápido que puedes deshacerte de esa deuda, la más pequeña. Luego utiliza el dinero que estabas pagando en la deuda inferior para agregarlo al pago básico de la próxima deuda en orden ascendente en la lista. A medida que elimines las deudas más pequeñas de alto interés, liberarás una cantidad sorprendente de dinero para colocarlo en las siguientes deudas más elevadas.

Dios, obviamente, no quiere que nos endeudemos. Una vez hecho el pacto, muchas familias descubren que Dios las bendice de maneras inesperadas y la deuda se reduce más rápido de lo previsto. Al seguir estos tres sencillos pasos, muchas familias se han librado de deudas. ¡Tú también puedes! Al poner a Dios en primer lugar, recibirás su sabiduría y su bendición para administrar lo que él te ha encomendado.

“Manténganse libres del amor al dinero, contentos con lo que tienen, porque él dijo: ‘Nunca te dejaré ni te desampararé’ ” (Hebreos 13:5). 
La aplicación de estas palabras, ¿cuánto podría ayudar a las personas a evitar endeudarse?

IV. TÁCTICAS DE FINAZAS Y ENRIQUECIMIENTO RÁPIDO

La Biblia es muy clara en cuanto a que Dios no quiere que sus hijos se hagan responsables de las obligaciones de deuda de los demás. En el libro de Proverbios, el Señor nos ha advertido sobre la fianza, es decir, sobre ser cosignatarios o fiadores de otra persona.

"Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento; escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos". Proverbios 6:1-5; 


"El hombre falto de entendimiento presta fianzas, y sale por fiador en presencia de su amigo". Proverbios 17:18; 

"No seas de aquellos que se comprometen, ni de los que salen por fiadores de deudas". Proverbios 22:26.

¿Cuál es el mensaje aquí?

La garantía generalmente se produce cuando una persona con poca solvencia busca un préstamo de una institución crediticia y no califica para el préstamo. El oficial de préstamo le dirá a la persona no calificada que si consigue que un amigo con solvencia firme con ella, entonces el banco le otorgará el préstamo y responsabilizará al garante en caso de incumplimiento.

A veces, un hermano miembro de iglesia se acercará a ti para pedirte que firmes. Tu respuesta debería ser: “La Biblia dice que nunca debo hacer eso”. Por favor, comprende que la Biblia nos impulsa a ayudar a los necesitados, pero no debemos hacernos responsables de sus deudas.

A veces, los adolescentes piden a los padres que firmen como fiadores la compra de su primer automóvil. O los hijos adultos mayores pedirán a los padres que firmen un préstamo comercial como garantes. Lo mismo cabe decir aquí. Es apropiado ayudar a los demás si hay una necesidad real, pero no salgas de fiador de las deudas de los demás. ¡Los estudios muestran que el 75 por ciento de los garantes terminan haciendo los pagos!

"El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa". Proverbios 28:20

"Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores". 1 Timoteo 6:9, 10. 
¿Cuál es la advertencia aquí?

Las artimañas para volverse rico en forma rápida son otra trampa financiera; está casi garantizado que llevarán a la ruina financiera a quienes se vean atrapados en ellas. Cuando parezca demasiado bueno para ser verdad, seguramente así es. Hay mucha gente herida emocional y financieramente. Una tragedia adicional con estos planes arteros es que, en muchos casos, las personas han tenido que pedir dinero prestado para sumarse a ellos en primer término. Muchas vidas y familias se han arruinado con estrategias de enriquecimiento rápido que terminan enriqueciendo solo a los estafadores que las inventan, a expensas de quienes caen en la trampa. Cuando un amigo, o incluso un ser querido, trate de involucrarte en una de estas estafas, huye. No camines, corre tan rápido como puedas.

V. LÍMITES Y PLAZOS DE PRÉSTAMO

"Cada siete años harás remisión. Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová. Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano, para que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la tomes en posesión, si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy". Deuteronomio 15:1-5. 

¿Qué requería el Señor de su pueblo, según se revela en estos versículos?

En armonía con otros estatutos de siete años (Éxodo 21:2; Levítico 25:3, 4), no solo había regulaciones para los esclavos o siervos y para la tierra, sino también para los prestamistas. Debido a que los prestamistas no querían perdonar ninguna deuda, el tiempo máximo que alguien podía estar endeudado era de siete años. Más allá de las conclusiones que podamos extraer, estos versículos muestran que el Señor se preocupa por este tipo de problemas financieros, especialmente al tratarse de hermanos israelitas. Estos versículos también muestran que el Señor reconocía la realidad de la deuda, más allá de cuán mala fuera en general. Además, enfatizan que debía evitarse en la medida de lo posible.

Hoy, en cambio, muchas partes del mundo cuentan con préstamos a treinta y cuarenta años para la compra de vivienda. Al parecer, una de las razones por las que las casas cuestan tanto es que hay créditos disponibles con el fin de otorgar préstamos para comprarlas.

Mientras tanto, muchas personas, padres y estudiantes se preguntan si debieran pedir dinero prestado para estudiar. Como regla general, obtener un título universitario mejorará la capacidad de ingresos de una persona por el resto de su vida. Es posible que algunos tengan que pedir un préstamo para pagar su educación, pero ten en cuenta estos factores. Tienes que devolverlo con intereses. Trata de conseguir todas las subvenciones y becas donde reúnas las condiciones necesarias. Trabaja y ahorra todo lo que puedas para estudiar. Realiza cursos que solo te den acceso a un trabajo. Que tus padres te ayuden. En tiempos bíblicos, los padres les daban tierras de cultivo a los hijos para que pudieran ganarse la vida. Hoy esa “herencia” probablemente debería ser una educación de modo tal que puedan llegar a ser adultos independientes.

En un mundo ideal, no habría préstamos ni deudas. Pero, como no vivimos en un mundo ideal, puede haber momentos en los que sea necesario pedir un préstamo. Solo asegúrate de tener las mejores condiciones posibles y la mejor tasa de interés disponible. Luego pide lo mínimo que necesitas y paga lo más rápido posible, para ahorrar en costos de intereses. Sin embargo, en principio, en la medida de lo humanamente posible, debemos tratar de evitar las deudas. Y al seguir los principios financieros bíblicos en nuestra vida cotidiana, podemos hacer mucho para evitar las deudas innecesarias y la terrible tensión que puede suponer para nosotros y nuestra familia.

Si has prestado dinero, ¿cuán honesto, justo y amable eres en tu trato con los demás? ¿Cómo te iría ante Dios cuando tengas que responder por esas gestiones? 

"Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala". Eclesiastés 12:14.

CONCLUSIÓN

El proceso de tres pasos para acabar con las deudas en realidad se encuentra en una página de los escritos de Elena de White. Se ha añadido énfasis para resaltar los puntos.

“Decídase a no incurrir nunca más en otra deuda. Niéguese mil cosas antes que endeudarse. Durante toda su vida usted se ha estado metiendo en deudas. Evítelo como evitaría la viruela... Haga un pacto solemne con Dios prometiendo que mediante su bendición pagará sus deudas y luego a nadie deberá nada, aunque viva solamente de gachas y pan. [...] No vacile, no se desanime ni se vuelva atrás. Niéguese a complacer su gusto, niéguese a satisfacer la complacencia del apetito, ahorre sus centavos y pague sus deudas. Elimínelas tan pronto como sea posible. Cuando nuevamente sea un hombre libre, no debiendo nada a nadie, habrá alcanzado una gran victoria” (CMC, 271).

Si necesitas ayuda adicional para librarte de deudas, prueba con estos puntos:

Establece un presupuesto. Haz un presupuesto sencillo: lleva un registro de todos tus ingresos y gastos/compras en un período de tres meses. Muchos se sorprenden al saber cuánto dinero gastan en artículos innecesarios.

Destruye las tarjetas de crédito. Las tarjetas de crédito son una de las principales causas de endeudamiento familiar. Son muy fáciles de usar y muy difíciles de saldar. Si descubres que no estás pagando el total de las tarjetas cada mes, o que las estás utilizando para comprar artículos que de otro modo no habrías comprado, debes destruir las tarjetas de crédito antes de que ellas te destruyan a ti, a tu matrimonio o a ambos.

Toma medidas económicas. A veces no somos conscientes de cuánto podríamos ahorrar en nuestros gastos mensuales con solo tener cuidado con algunas de las pequeñas cosas que compramos. Se suman rápidamente.

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