¿Y ahora qué hacemos? - Acción externa
Ya aprendimos que:
a) La práctica de la compasión y de la solidaridad en la Palabra no era vista como una cuestión de simple pena por el necesitado, o de buenas intenciones futuras, era preciso más que eso. Se necesitaban acciones inmediatas y concretas que cambiasen la situación. Y esos cuidados eran permanentes. Semanalmente por medio del sábado, cada tres años con el segundo diezmo, el año sabático de seis en seis años, el jubileo de 50 en 50 años y la espiga a cada cosecha. Esas iniciativas se dirigían especialmente a las viudas, los huérfanos y los extranjeros.
b) Vimos que Dios se presentaba como Padre, protector y defensor de los necesitados. En el Antiguo Testamento se crearon leyes justas y sagradas con la finalidad de hacer de Su pueblo y de los que habitaban con él, una sociedad nueva, justa, igualitaria, de repartición y de solidaridad, sin esclavizados, marginados, excluidos y empobrecidos. Se mostró el instrumento que Dios Padre utiliza para alcanzar ese objetivo: “El Señor atiende a la viuda y a los huérfanos, no mediante un milagro, como el envío del maná del cielo, ni por cuervos que les lleven de comer; sino por medio de un milagro realizado en corazones humanos, al desalojar de éstos el egoísmo y abrir las fuentes del amor cristiano” (MC, 154).
c) También aprendimos que no se debe dar disculpas para permitir que la pobreza crezca sin que ningún mayordomo haga alguna cosa. La Palabra profética mostró que “no hay excusa para los cristianos al permitir que los clamores de las viudas y las oraciones de los huérfanos asciendan al cielo debido a sus necesidades apremiantes al paso que una Providencia liberal ha colocado en las manos de esos cristianos abundantes medios para suplir sus necesidades” (MB, 226).
d) Ayer se enseñó que el fruto de aquel que desarrolló y consolidó el hábito de buscar a Dios en la primera hora de cada mañana, va más allá de la devolución de los diezmos y ofrendas. Cada iglesia debe conocer la realidad interna de los miembros que son necesitados y proveer ayuda de emergencia y sostenible. Se debería analizar cada mes no solo el crecimiento de los diezmos y ofrendas, sino también si aumentó la cantidad de miembros necesitados que fueron atendidos. Aprendimos que la práctica de la compasión, de la empatía, de la piedad y de la acción altruista, también es parte vital de la mayordomía como lo es el diezmo y la ofrenda. Y con respecto a los necesitados que no son miembros de nuestra iglesia, ¿cuál debería ser nuestra actitud? Ese será el tema de hoy.
I. Ministerio y Misión
a) Vamos a comenzar recordando esos conceptos que fueron presentados en el Seminario de Enriquecimiento Espiritual I
b) De forma resumida se puede afirmar que ministerio es aquello que hago para ayudar a los que ya son miembros de la iglesia. A partir del momento que entro a la iglesia debo asumir la responsabilidad de hacerla mejorar, seré parte integrante de esa mejora con lo que tengo y con lo que soy.
c) Misión es aquello que hago en favor de aquellos que todavía no son miembros de la iglesia. Por conocer esas verdades sagradas de que el mayordomo debe vivir cada día en el contexto de la compasión, la empatía, la piedad y el altruismo, los que son de afuera naturalmente pasan a beneficiarse.
d) A partir del momento que acepto el señorío de Cristo en mi vida paso a contraer una deuda para con aquellos que todavía no le conocen. Pablo reconoció esa obligación cuando afirmó: “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor” (Romanos 1:14). Algunos podrán alegar que el contexto de ese pasaje es la predicación del evangelio en Roma por medio de Pablo, pero pregunto: ¿Quizá la predicación no involucra también una respuesta a las necesidades básicas del ser humano? ¿Cómo oirán el evangelio si estuvieran con hambre, con sed o sin ropa?
e) Cada mayordomo debe demostrar diariamente los frutos de su comunión con Dios en esos dos frentes, ministerio y misión. Los dos deben ir de la mano.
II - La misión de Cristo y la nuestra debe incluir a los no creyentes
a) Con respecto a los no creyentes Jesús mismo dice: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Marcos 2:17). El blanco de Jesús eran los enfermos físicos y espirituales.
b) El propósito de Jesús está claro en la misión que tenía aquí: “El espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18 y 19).
c) El método que utilizaba era infalible. “Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Sígueme’” (CSRA, 551).
d) Dinámica - (Divida la iglesia en grupos de cuatro o cinco personas, en caso que no sea posible, en parejas. Dedique unos cuatro o cinco minutos para que discutan la eficacia de ese método de Cristo en nuestros días.)
III - Qué hacer
a) Cada mayordomo debe tener claramente definido el propósito supremo de esa misión, vamos entonces a él: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos” Mateo 5:16. ¿Para qué vamos a hacer lo que tenemos que hacer? Para glorificar a Dios. Tal acción dará sentido a nuestra vida y a la de aquel que será beneficiado.
b) Cada mayordomo debe dejar su marca de compasión, empatía, piedad y altruismo en la ciudad, el barrio, la calle o el condominio donde vive. ¿Usted ya consolidó la suya? ¿Ya es conocido como una persona que vive para hacer el bien a los necesitados? Cuando le busca un pobre, ¿consigue identificar si el tipo de ayuda que va a darle debe ser de emergencia o sostenible?
c) Encarar el desafío como un líder cristiano con la visión estratégica del Espíritu Santo. Todo líder debe saber que no existe imposibilidad para que la iglesia cumpla su misión, lo que existe es el método inadecuado.
d) Entonces individualmente, en comisiones, en parejas misioneras, en pequeños grupos, en Dorcas, en ADRA, entre otros, hay algunas preguntas que cada uno debe hacer. ¿Qué se debe hacer que nadie haya hecho todavía para resolver ese problema? ¿Cómo llegar a ese método o estrategia? Todos deben buscar el centro de la cuestión: Hacer lo que debe ser hecho que ninguno todavía hizo, con rapidez y objetividad. Porque quien tiene hambre, sed o está preso... tiene prisa.
IV - Cómo hacer
Casi todo lo que fue dicho ayer se aplica a la misión de atender a los no creyentes cuando aun no son miembros de la iglesia.
- Estudiar el contexto socioeconómico del lugar donde la iglesia está inserta. Buscar junto a ONGs y otros órganos gubernamentales; fácilmente se encuentra esa información.
- Identificar las mayores necesidades, identificar personas preferencialmente más cercanas a la iglesia, ayudarlas con los Recursos disponibles.
- Identificar las necesidades de emergencia (“dar el pez”), sostenible (“enseñar a pescar”); y responder a esas necesidades conforme a los recursos disponibles.
- Buscar ayuda externa: ONGs, Secretaría de bienestar social de su estado o municipio, Investigar otras fuentes.
- Buscar involucrar a profesionales del área de dentro y fuera de la iglesia como voluntarios.
- Lo cierto es lo siguiente: El aprendizaje y la perfección vienen con el tiempo, se aprende con los errores y los aciertos. Así ningún mayordomo o iglesia puede encontrar excusa para no involucrarse con los necesitados de su comunidad. No importa el cómo, lo que se busca es hacer que cada uno haga alguna cosa conforme a su condición, porque quien tiene hambre, sed, está sin ropa, preso, tiene prisa, siendo creyente o no. Vamos a concluir con una historia de alguien que hizo una marca de compasión extraordinaria.
Historia - Teresinha Machado
Esta es la historia de Teresinha Machado en Ilhéus en Bahia. Cuando era comerciante en esa ciudad ella ayudó a varias personas a salir de la pobreza y por varios años fue considerada la madre de los pobres de Ilhéus. Su método era simple y eficaz. Dentro de la tienda de ropa que poseía, separó un espacio que funcionaba como cocina con la finalidad específica de ayudar a personas que querían salir de la pobreza. La misión de ella era ayudar a cualquier persona que la buscase pidiendo alguna cosa allí en la tienda. Equipó la cocina y compró varios cocos y latas de leche condensada. Todas las ropas que salían del stock eran separadas y colocadas en un lugar especial para los pobres.
Cuando un mendigo la abordaba allí en la tienda ella le decía: ¿Usted quiere trabajar? Cuando la respuesta era positiva, ahí comenzaba el proceso. El primer paso era que la persona eligiera una ropa de aquellas que tenía fuera del stock y enseguida ir a darse un baño y cambiar de ropa. Segundo, se la invitaba a ir a la cocina donde quebraba y rallaba un coco y enseguida ella le enseñaba cómo hacer el dulce de coco (mezclaba el coco con leche condensada, lo llevaba al fuego y esperaba a que estuviera a punto, todo bajo su supervisión). Luego, enseguida se separaban las porciones y que vendidas darían para pagar el valor del coco, de la leche condensada y aun daba para comprar los ingredientes para la siguiente tanda. Tercer paso: la persona salía a vender. En caso de que quisiese ser ayudado de forma sostenible, volvía, pagaba el costo inicial y hacía la siguiente tanda y así comenzaba la vida de forma digna. Los que no querían nada con la vida, se iban y no volvían más.
Un método sencillo y efectivo vamos a realizar algunas consideraciones sobre la historia de Teresinha en grupos o parejas.
Como vimos somos las manos y los pies de Jesús. Nuestro Ministerio y misión serán fructíferos cuando busquemos el bienestar de las personas; entonces
¿Será la compasión la marca principal de nuestro aprendizaje y caminar con Dios?
Llamado y oración final
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