Un regalo perfecto
Introducción
¿Qué daremos al Señor? Esa es una pregunta oriunda de un corazón verdaderamente agradecido y que afirma tener el privilegio y el deber de darle algo: “Un regalo perfecto”. Algunos, sin embargo, podrán estar en duda sobre cuánto dar y cómo dar. Gracias al buen Dios, tenemos sabias orientaciones sobre eso, tanto en la Biblia como en el espíritu de profecía. Observen esta cita:
“El asunto de la dadivosidad no ha sido librado al impulso. Dios nos ha dado instrucciones definidas concernientes a él”. Y añade: “Ha especificado que los diezmos y las ofrendas constituyen nuestra obligación” (CSMC, 86).
Por lo tanto, queda claro que hay dos cosas específicas que debemos, como buenos cristianos, dar a Dios: diezmos y ofrendas. Sobre el diezmo, no es necesario mucha instrucción, porque la Biblia lo deja claro: es el 10% del ingreso. Y para el cristiano que quiere practicar una fidelidad total, esta es la palabra final (Lev. 27:27-30).
Con respecto a las ofrendas, todavía hay algunas dudas: ¿cómo ofrendar? ¿cuánto ofrendar? ¿Cómo tener una consciencia tranquila que también estamos siendo fieles con respecto a las ofrendas? Lo importante es: “Dios no nos deja sin orientación sobre la manera como debemos conducir nuestras finanzas”. Veamos algunas orientaciones del Señor con respecto a la ofrenda perfecta y aceptable.
CÓMO OFRENDAR
1. Primero Dios – Mateo 6:33 - Es el principio del señorío de Dios. “Cristo es el Señor de todo, o definitivamente no es el Señor de nada”. Entonces, él debe ocupar el primer lugar. “La porción del Señor debe separarse en primer lugar” (CSMC, 86). Este es el principio bíblico: Las primicias son del Señor – “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos” (Proverbios 3:9).
2. Con alegría y gratitud – 2 Corintios 9:7 - Todas nuestras ofrendas deben ser una expresión de alegría y gratitud, porque son una parte de lo que Dios nos da para nuestra manutención. “Venid al Señor con corazones rebosantes de agradecimiento [...] Todo lo que hacemos debemos hacerlo voluntariamente. Debemos llevar nuestras ofrendas con gozo y gratitud, diciendo al entregarlas: “De lo recibido de tu mano te damos voluntariamente” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 209).
3. Por amor – 1 Corintios 13:3- Infelizmente, muchos ofrendan por motivos equivocados:
- Por deber u obligación
- Para ser visto o recordado
- Por sentimiento de culpa
- Por impulso – conforme al llamado.
Pero observen esta declaración: “Sin amor puro la más cara ofrenda es demasiado pobre para que Dios la acepte” (2TI, 576).
El motivo que debe impulsarnos a ofrendar debe ser el amor por Jesús y su iglesia. Donde esté su amor (corazón), allí usted colocará sus tesoros.
4. Lo mejor – Levítico 22:21
a. ¿Por qué Dios se preocupó en dar tantas orientaciones sobre la ofrenda?
¡Porque la ofrenda representa a Jesús! La mejor dádiva, sin defecto, perfecta, ofrendada por Dios a nosotros. Debemos dar lo mejor a Dios. Algunos le dejan las últimas y peores espigas, si es que quedan. Si no hay, Dios debe esperar hasta una ocasión más conveniente. Lo mejor: “Dios no estaba dispuesto a aceptar una ofrenda imperfecta” (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 202).
CUÁNTO OFRENDAR
¿Cuánto debo ofrendar? Es una pregunta muy significativa. Podemos decir que no existe una cantidad fija; varía de persona en persona. ¿Por qué? La respuesta está en esta cita: “En el sistema bíblico de los diezmos y las ofrendas las cantidades pagadas por distintas personas variarán enormemente, puesto que estarán en proporción a sus entradas” (CSMC, 78).
Es fácil entender esta declaración, pues afirma que cuantas mayores sean las bendiciones que recibimos, tanto mayores deben ser nuestras dádivas devueltas a Dios. Porque: “a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lucas 12:48).
Entonces, ¿cuánto debemos ofrendar? Hay algunos principios bíblicos:
1) Dar según la bendición – Deuteronomio 16:10 – Debemos observar o anotar las bendiciones de Dios y, a medida que estas aumentan, debemos también aumentar nuestras dádivas, como una expresión de nuestro amor y gratitud. “Dios ha ideado un plan por el cual todos pueden dar según él los ha prosperado [...]” (3TI, 451).
También es bueno recordar que las bendiciones de Dios no siempre vienen en forma de billetes (financieramente hablan- do), sino que se presentan en forma de salud, estabilidad en el empleo, protección contra asaltos, accidentes de tránsito, etc. En esta época turbulenta, llena de imprevistos, pasar un mes tranquilo, sin enfermedad, sin accidentes, ¿no es una gran bendición? Es motivo de preguntar: ¿Qué daré al Señor por estos beneficios recibidos? Y la respuesta la damos cuando vamos el sábado a la iglesia llevando nuestras ofrendas liberales con alegría.
2) Ofrendar de forma proporcional – Deuteronomio 16:17 – Proporcional o porcentual – es el mejor parámetro para saber si estamos siendo fieles y leales en nuestras ofrendas. No puede ser un valor fijo cada sábado o cada mes, sino que las ofrendas, de forma similar al diezmo, variarán mucho, ya que son proporcionales a las entradas.
Porcentual es así: Si usted ganó más, va a ofrendar más; si ganó menos, va a ofrendar menos; y si no ganó nada, no va a ofrendar nada. Sin embargo, siempre con base en un valor porcentual y no en lo que se tiene en la billetera o en el bolsillo al momento de la ofrenda. Así, tendrá su consciencia tranquila ante Dios; porque está siendo fiel, según lo que Dios le concedió.
Esta es la orientación inspirada: “Después de apartar el diezmo hay que separar los donativos y las ofrendas, “según haya prosperado Dios” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 86).
Así, sería bueno que todos comprendiesen y aceptasen que el pacto es una ofrenda justa y honesta, porque se da en porcentaje, de acuerdo con las bendiciones de Dios. Exhortamos a todos para que tomen la decisión de iniciar un pacto de fidelidad con Dios, ya sea con un 3, 4, 5, 6, 8, 10% o más. Lo importante es comenzar este caminar de fidelidad, y la recompensa vendrá según la Palabra de Dios. “Y os abriré las ventanas de los cielos”.
3) De forma planificada – 1 Corintios 16:2 – “Planificada” significa que no debemos pensar o preocuparnos con la ofrenda cuando llegamos a la iglesia o, peor, cuando el diácono pasa el alfolí, sino, planificarla durante la se- mana, usted y toda su familia. La Biblia recomienda: “[...] ninguno se presentará delante de mí con las manos va- cías” (Éxodo 23:15). Eso exige planificación familiar. Al se- parar su pacto, al ponerse el sol el viernes, dialogue con su esposa e hijos sobre la importancia que será ofrendada el sábado y, si sus hijos y esposa no tienen ingresos propios, dé una parte del pacto y de las ofrendas a ellos, para que tengan la alegría de participar del culto con ofrendas al Señor. Esta actitud trae beneficios para la familia. Los hijos se inspirarán en la fidelidad del padre y, cuando tengan sus ingresos, van a seguir su ejemplo. Desde pequeños, los hijos serán educados y enseñados para ser fieles mayordomos y amar la obra del Señor.
CONCLUSIÓN
¿Por qué esa orientación divina es importante?
a. Es el plan de Dios: “El único medio que Dios ha dispuesto para hacer progresar su causa consiste en bendecir a los hombres con propiedades. Les da la luz del sol y la lluvia; [...] les da salud y capacidad de adquirir recursos [...] En retribución, quiere él que los hombres y las mujeres manifiesten su gratitud devolviéndole una porción en diez- mos y ofrendas” (2JT, 41).
b. Es un antídoto contra la pobreza: “Los hombres no se empobrecen al devolver a Dios lo que es suyo; la pobreza sobreviene cuando se retienen esos recursos” (CSMC, 40).
c. Es el secreto de la prosperidad: “Las contribuciones que se les exigían a los hebreos para fines religiosos y de caridad representaban por lo menos la cuarta parte de su renta o entradas. Parecería que tan ingente leva de los recursos del pueblo hubiera de empobrecerlo; pero, muy al contrario, la fiel observancia de estos reglamentos era uno de los requisitos que se les imponía para tener prosperidad” (PP, 566).
d. Es desarrollar un carácter semejante al de Jesús: “Deben serles presentados blancos que despierten su benevolencia, o no podrán imitar el carácter del gran Modelo” (CSMC, 16).
e. Es el triunfo de la verdad: “Cuando los miembros despierten y depongan a los pies de Jesús sus oraciones, sus bienes y todas sus energías y recursos, la causa de la verdad triunfará” (Don A. Copsey, Um Sacrifício Vivo, p. 58).
"Los magos habían estado entre los primeros en dar la bienvenida al Redentor. Su presente fue el primero depositado a sus pies. Y mediante ese presente ¡Qué privilegio de servir tuvieron! Dios se deleita en honrar la ofrenda del corazón que ama, dándole la mayor eficacia en su servicio. S i hemos dado nuestro corazón a Jesús, también le llevaremos nuestros donativos. Nuestro oro, nuestra plata, nuestras posesiones terrenales más preciosas, nuestros dones mentales y espirituales más elevados, serán dedicados libremente al que nos amó y se dio a sí mismo por nosotros" DTG, 46.
Llamado
Quiero invitarlo a terminar esta semana de oración haciendo o renovando un compromiso de fidelidad con Dios en varios aspectos, pues nuestra fidelidad debe ser amplia y completa.
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