Tres consejos para ser próspero
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Jorge Alberto García
Texto: Mateo 6:19-24
INTRODUCCIÓN
Todos deseamos prosperar. Dios desea que prosperemos en todas las cosas (ver 3 Juan 2). Usualmente, cuando hablamos de prosperidad, inmediatamente pensamos en lo económico. No es pecado desear tener un mejor nivel de vida, gozar de un mejor salario, disfrutar de ciertas comodidades; el problema viene cuando nos obsesionamos con ello.
La Palabra del Señor en 1 Timoteo 6:10 dice que la raíz de todos los males es el amor al dinero (o las cosas materiales), e incluso lleva a muchos a apartarse de la fe. Creo que cuando Dios habla de prosperidad, no se limita al terreno financiero; aunque sin duda, también lo incluye. Por esa razón, en esta ocasión hablaremos de tres asuntos importantes al procurar la prosperidad económica.
En el siglo 18, Juan Wesley predicó un famoso sermón acerca el uso del dinero, en esa oportunidad dio un consejo que nos proporcionará el punto de partida para nuestra reflexión.
“Gane todo lo que pueda, ahorre todo lo que pueda y de todo lo que pueda”.
• Gane todo lo que pueda
En la Biblia encontramos la historia de personajes que eran verdaderamente ricos. Piense en Abraham, Jacob y Job por ejemplo. Muchos sueñan con sacarse la lotería, o tal vez en descubrir que son los herederos de un tío rico. Pero una buena forma de obtener dinero, es a través del método ideado por Dios, ¡trabaje! El apóstol Pablo dijo: “el que no trabaja, que no coma”. En una época de gran incertidumbre financiera, cuando muchos pierden sus empleos, usted ¡trabaje! Conviértase en el mejor empleado, el más puntual, el mejor dispuesto. Hágase indispensable, que cuando piensen en despedir a alguien en el lugar donde usted labora, usted sea el último en quien piensen.
“Es tan erróneo para vosotros no usar vuestras fuerzas para producir el mayor beneficio, como erróneo es para un rico retener codiciosamente sus riquezas porque le agrada hacerlo. No hacéis el esfuerzo que deberíais para sostener a vuestra familia. Podéis trabajar y lo hacéis, si el trabajo está a mano preparado convenientemente; pero no os esforzáis por poneros a trabajar, y no pensáis que es un deber emplear vuestro tiempo y fuerzas para obtener el mayor beneficio en el temor de Dios.” CSMC, 264.
Es importante recordar que hay ciertas formas no aceptables de ganar dinero:
• Nunca a cambio de la salud. Sea temperante, trabaje en un horario que lleve a su cuerpo al agotamiento y evite desvelarse. Respete un horario para sus alimentos y haga ejercicio regularmente. Recuerde que su cuerpo es templo del Espíritu Santo.
• Nunca perjudicando a su prójimo Por ejemplo, muchos cristianos han caído en la trampa de hacer negocio con mercancía pirata. Esto perjudica a quienes invirtieron su tiempo, recursos, habilidades en la producción de esos materiales. La usura, las apuestas, la competencia desleal no debieran formar parte de la conducta cristiana. La venta de productos que dañan la salud del ser humano, venta de cigarro, alcohol y otras sustancias peligrosas.
• Nunca traicionando los principios. Eso incluye la mentira, la estafa, la transgresión del día de reposo, la evasión de impuestos. “Dad a Cesar lo que es de Cesar”, dijo el Señor. De nada sirve ganar todo el mundo ( o el dinero del mundo) y perder el alma.
• Ahorre todo lo que pueda
“Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. Prov. 6:6-8 El ahorro es la administración apropiada de los recursos, ganados con diligencia, cuidando lo que poseemos y gastando con mesura. Esto significa, ser cuidadoso con el uso del dinero. Las personas gastamos nuestro ingreso, básicamente en dos aspectos: necesidades y gustos.
Al hablar de necesidades, me refiero a lo esencial para nuestra subsistencia: alimento, vestido, salud, un sitio en donde vivir, seguridad, transporte, etc. NO debemos sacrificar aquello que es necesario para nuestro bienestar o el de nuestra familia. Pero si es importante ser cuidadoso. Por citar algunos ejemplos: Su alimentación debe ser sencilla, busque los mejores sitios para hacer sus compras. Lugares en dónde los alimentos sean frescos y económicos. En lugar de la tienda departamental, el mercado o en lugar del mercado la central de abasto. Su ropa debe ser de buena calidad, buscar optimizar los recursos no significa comprar ropa barata y de mala calidad. Sin embargo busque las mejores opciones, en lugar de una tienda departamental ¿por qué no buscar en una tienda de fabrica? No compre caja de pasta dental únicamente porque está en oferta, si eso significa que al día siguiente no tendrá para las tortillas. Además, asegúrese que su casa no tiene luces encendidas que no necesita, que no hay fugas de agua o gas. Ponga atención a todos esos pequeños detalles que puedan significar gastos innecesarios. Benjamín Franklin dijo: “Un centavo ahorrado es un centavo ganado”. Un deseo es todo aquello que no es indispensable para nuestra subsistencia. Usted puede cumplir alguno de esos deseos ocasionalmente, pero ¡nunca! Antes de cubrir sus necesidades básicas. Satisfacer un deseo no es pecado, pero hacerlo imprudentemente lo puede conducir al pecado. No compre por impulso, antes de ir a realizar sus compras elabore una lista y sujétese a ella, los comercios harán todo lo posible por incrementar sus ingresos. Recuerde, ellos buscan el éxito del negocio, no su éxito. El fin del ahorro no es acumular riquezas, sino preservar los recursos para fines prioritarios (comprar una casa, un auto, pagar la universidad de los hijos), planeados o no (debemos tener dinero disponible en caso de una enfermedad, de una emergencia, etc.); y por supuesto, para apoyar la causa de Dios.
“En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra”. Proverbios 21:20
• Dé todo lo que pueda.
Es necesario ganar ahorrar y ganar para poder dar. La pregunta clave es ¿Cuánto dar? Según Wesley hay que darlo TODO. ¿Cómo? ¿A quién? Bueno esta es la sugerencia:
• Primero a Dios. “No olvide poner a Dios en primer lugar. Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas”. Proverbios 3:9 Sea honesto con Dios, devuelva un diezmo fiel, integro. Separe una ofrenda que manifieste su gratitud al Señor. Escuche al espíritu de profecía: “Apresuraos hermanos y hermanas, en devolver a Dios un diezmo fiel, y en llevarle también ofrendas de agradecimiento. Hay muchos que no serán bendecidos hasta que restituyan los diezmos que han retenido”. CSMC, 91. Dios ha sido fiel al colocar esas bendiciones en sus manos. Al ser usted fiel, podrá seguir reclamando la fidelidad de Dios en el cumplimiento de sus promesas.
• Su propia persona. Dese lo que necesita para sus necesidades básicas. Usted dará un mejor servicio a Dios, a su familia y a la humanidad si se encuentra gozando de bienestar tanto físico como espiritual.
• Su familia. Use las bendiciones de Dios para satisfacer las necesidades básicas del hogar. Alimento, vestido, salud, educación, recreación, etc.
• A toda persona necesitada. “El que da al pobre no tendrá pobreza; Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones”. Proverbios 28:27
“Dios nos imparte su bendición para que podamos compartir lo que tenemos con otros. Y mientras permitamos ser usados como los conductos a través de los cuales pueda fluir su amor, él mantendrá provistos esos conductos. Cuando pedís al Señor vuestro pan cotidiano, él mira directamente vuestro corazón para ver si lo compartiréis con otros que tienen más necesidad que vosotros mismos.” CSMC, 170.
Conclusión
El año en que Wesley obtuvo el equivalente a 1.4 millones de dólares, vivió con el 2% de su ingreso y dio el 98%. El apóstol Pablo expresó que: “nada trajimos a mundo y nada nos podremos llevar”. 1 Timoteo 6:7.
Trabajemos esforzadamente, a fin de obtener todo lo que el Señor en su bondad desee concedernos. Administremos sabiamente esos bendiciones y no gastemos innecesariamente los recursos. Actuemos generosamente nuestro Padre celestial, con nuestros amados y con la humanidad.
“El que busca las riquezas eternas debería esforzarse por obtener el tesoro celestial con mucho más fervor y perseverancia, y con una intensidad que sea proporcional al valor del objeto que persigue. Los mundanos trabajan para obtener cosas terrenales y temporales. Colocan su tesoro en la tierra y hacen justamente lo que Jesús les dijo que no debían hacer. Los cristianos sinceros aprecian la advertencia dada por Jesús y ponen en práctica su Palabra, y con esta forma se hacen tesoros en el cielo, tal como el Redentor del mundo les ha ordenado. Contemplan una eternidad de gloria que bien vale una vida de esfuerzos perseverantes e incansables”. CSMC, 164. ¿Quieres ser prospero? Busca la bendición de Dios, pues es la que enriquece. (Ver Proverbios 10:22).
¿Cuántos queremos ser administradores fieles y entregados para el Señor?
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