Tipos de Mayordomos

I. INTRODUCCIÓN

"El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." Mateo 19:17.

Desde antes de la fundación del mundo Dios ha tenido un solo plan, a saber, salvar a los seres humanos. Apuntando a esa meta Dios estableció y echó a andar el plan de la salvación en la persona de su hijo Jesucristo. Este plan tenía dos propósitos fundamentales:

• La salvación del ser humano a través del acto redentor de Cristo en la Cruz del calvario.
• La vindicación del carácter de Dios ante el universo. (PP, 55)

A partir de allí todo lo que el Mesías hizo estuvo dominado por su interés de salvar al mundo: 
- A Zaqueo le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (Lucas 19:9), 
- Al joven rico le dijo; “si quieres heredar la vida eterna guarda los mandamientos” (Mateo 19:17), 
- A Nicodemo le dijo: “Si quieres entrar en el reino tienes que nacer de nuevo” (Juan 3:3). ]

De manera que Jesús veía en todo ser humano un candidato para el reino de los cielos. Su propio sacrificio en la cruz tenía como propósito que todos los que creyeran en Él no se perdieran, sino que
tuvieran vida eterna. (Juan 3:16)
De acuerdo con el don profético, existen en la iglesia cuatro grupos de personas. Vamos a mirarlos para identificar dónde nos encontramos nosotros y dónde quiere Dios que estemos:

II. LOS QUE NO HACEN NADA A FAVOR DE LA OBRA DE DIOS.

Preste atención a lo que ella escribió:

“Nuestro mensaje es de alcance mundial, y sin embargo muchos no están haciendo literalmente nada...” (CMC, 41) 

Esta declaración nos pide considerar el tamaño de la obra que Dios nos ha dado. Debemos llegar a entender que la misión de esta iglesia no es llenar un templo, o evangelizar una colonia, un pueblo o un país.

La comprensión profética que tenemos es que ese trabajo les toca a los adventistas del séptimo día, que somos unos 19 millones en todo el mundo. Por lo tanto, es claro que se necesita a cada hermano colaborando, ayudando con su tiempo, su presencia, sus talentos, sus recursos, y su sacrificio por esta causa que hemos abrazado.

III. LOS QUE HACEN LO MENOS QUE PUEDEN.

Aquí están las declaraciones:
“Hay otros que harán lo menos que puedan. Atesoran sus recursos, o malgastan medios en su propia persona, dando a regañadientes una ofrenda escasa para sostener la causa de Dios.” (CMC, 44) 

“... Muchos más están haciendo muy poco, y esto frente a la tremenda falta de fe significa prácticamente nada.” (CMC, 41)

Este tipo de creyente, como se ve, aunque tiene recursos, es mezquino cuando se trata de la obra de Dios. No tiene un verdadero compromiso con Dios, lo que da o lo que hace es escaso y lo peor es que lo hace a regañadientes.

Por eso, todos los miembros de esta iglesia que desean ver el sueño de Dios cumplirse, deben salir de esos grupos y ponerse a la disposición del Espíritu Santo y hacer todo cuanto puedan por ayudar a la causa de nuestro Dios. 

IV. LOS QUE HACEN LO QUE TIENEN QUE HACER.

Medite en esta cita:

“Hay algunos pocos fieles portaestandartes que nunca rehúyen el deber o las responsabilidades. Sus corazones y bolsillos están siempre abiertos a todo pedido de recursos para adelantar la causa de Dios.” (CMC, 44) 

Este grupo representa lo mínimo que deberíamos aspirar y hacer. Fíjese que no se le pide que haga más que otro, que se sacrifi que más que otros, simplemente que haga lo que tiene que hacer: usted es anciano, haga lo que tiene que hacer, usted es líder de una pequeña congregación, es miembro de la junta, dirige un departamento, o sencillamente es miembro de la iglesia, entonces haga lo que
tiene que hacer.

Hermanos y hermanas, pidámosle a Dios que nos permita estar en ese grupo que con seguridad triunfará con esta iglesia.

V. LOS QUE HACEN MÁS DE LO QUE TIENEN QUE HACER.

“A la verdad, algunos parecen listos a sobrepasar su deber. Como si temieran perder la oportunidad de invertir su porción en el banco del cielo.” (CMC, 44). 

En realidad, este es un lindo ideal, y es un gozo saber que en nuestra iglesia hay, por lo menos, algunos fieles que van más allá de su deber. A ellos nuestro agradecimiento, estamos seguros que Dios les recompensará abundantemente.

Esta reforma no es un programa de la iglesia, sino que cada uno de manera individual, debe pedirle a Dios que la realice en su vida, bajo la dirección del Espíritu Santo.

VI. CAMBIOS URGENTES

Muchas cosas deben cambiar y mejorar, los logros serán progresivos. No obstante, creemos que hay dos áreas, entre otras, en las que debe haber cambios urgentes para gloria de Dios:

1- Una mayor integración a la predicación del evangelio.
Si esta es la misión de la iglesia, y lo es, entonces cada miembro debe ayudar a que esto se cumpla. Vamos todos a integrarnos a una pequeña congregación, apoyar a los líderes, al pastor y los ancianos en sus iniciativas misioneras. 
Vamos a ser fieles proveyendo recursos para que la iglesia pueda llegar a nuevos lugares y Cristo venga pronto.

2- Fidelidad completa a Dios en la mayordomía de los recursos, devolviendo fielmente el diezmo y trayendo ofrendas generosas.
Escogemos este punto por 3 razones:

1). Si vamos a predicar vamos a necesitar recursos,
2). Este es un punto donde están fallando muchos en la iglesia, incluyendo a sus dirigentes, y
3). Cuando se lee en la Biblia lo que Dios dice acerca de los diezmos y las ofrendas, uno se da cuenta que el asunto es mucho más serio de lo que muchos miembros de iglesia creen o saben.

Lecciones de fidelidad en diezmos:
En cuanto a este tema de los diezmos, Dios le ha dado a esta iglesia un mensaje claro a través del cual desea enseñarnos varias cosas. Veamos algunas.

a) Las promesas hechas a Dios deben cumplirse.
“Cuando hacéis una promesa tened la seguridad de que Dios espera que la paguéis tan pronto como sea posible. No prometáis una parte al Señor para luego apropiaros de ella a fin de emplearla en vuestro beneficio, no sea que vuestras oraciones lleguen a ser abominación para él. El descuido en estos deberes claramente revelados es lo que acarrea oscuridad sobre la iglesia.” (CMC, 77).  

b) Debe ser algo regular y sistemático.
“El asunto de la dadivosidad no ha sido librado al impulso. Dios nos ha dado instrucciones definidas concernientes a él. Ha especificado que los diezmos y las ofrendas constituyen nuestra obligación, y
desea que demos en forma regular y sistemática.” (CMC, 79). 

c) El diezmo es lo primero que debe ponerse aparte de nuestras entradas como símbolo del lugar que ocupa Dios en nuestra vida.
“El Señor no solo reclama el diezmo como suyo, sino también establece como debería reservárselo para él. Dice: ‘Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos’ (Prov. 3:9).  Esto no nos enseña que debamos gastar los recursos en nosotros mismos y luego llevar al Señor lo que quede, aunque esto sea también un diezmo honrado. 
"La porción del Señor debe separarse en primer lugar.” (CMC, 80). 

d) Este es un mensaje para personas que Dios ha bendecido ya.
“El Señor del cielo desafía a quienes ha suplido con su abundancia a probarlo: Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde, Malaquías 3:10” (CMC, 81).

e) En este mensaje se nos dice qué espera Dios que demos, en qué forma debemos darlo y dónde debemos llevarlo.
“Devuélvase esa parte en forma estricta, honrada y fiel.” (CMC, 81). 
“Además de esto él pide vuestros donativos y ofrendas. A nadie se obliga a presentar delante de Dios sus diezmos, donativos u ofrendas. Pero con la misma seguridad con la que se nos ha dado la Palabra de Dios, él requerirá lo suyo con interés de la mano de cada ser humano. 

f) Este mensaje muestra que robar a Dios es algo muy serio.
“Es un asunto serio utilizar los bienes del Señor, robarle a Dios; porque al hacerlo se pervierte la capacidad de percibir y el corazón se endurece. Cuan árida es la experiencia religiosa y cuán confusa es la comprensión del que no ama a Dios con amor puro y sin egoísmo” (CMC, 84). 

“Defraudar a Dios es el delito más grande que un hombre pueda cometer; y sin embargo este pecado está muy arraigado y extendido.” (CMC, 85). 

g) Este mensaje establece que hay personas que no serán bendecidos hasta tanto no arreglen sus cuentas atrasadas con Dios.
“Apresuraos, hermanos y hermanas, en devolver a Dios un diezmo fiel, y en llevarle también ofrendas de agradecimiento voluntarias. Hay muchos que no serán bendecidos hasta que restituyan los diezmos muchos que no serán bendecidos hasta que restituyan los diezmos que han retenido. Dios espera que redimáis el pasado.” (CMC, 85). 

h) Este mensaje establece que la infidelidad a Dios será causa de la ruina total de quienes caigan en esta falta.
“Cuando los hombres pasan por alto las pretensiones de Dios establecidas claramente delante de ellos, el Señor permite que sigan sus propios caminos y cosechen el fruto de sus acciones. Quienquiera que se apodere para su propio uso de la porción que Dios se ha reservado se apodere para su propio uso de la porción que Dios se ha reservado está demostrando que es un mayordomo infiel. Perderá no solo lo que ha retenido de Dios sino también lo que se le dio como suyo.” CMC, 41

VII. MI DECISIÓN.

Hermanos, todo esto muestra que una gran obra de reforma debe hacerse. Y si este mensaje viene de Dios debemos tomar decisiones serias como individuos y como iglesia.

El llamado es para que cada miembro de la iglesia tome la decisión, si así lo desea, de hacer pacto con Dios de ser fiel, de cumplirle al Señor, y de ayudar en lo que pueda a la iglesia.

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