No hay vuelta atrás
By Ted Wilson
En nuestro caminar con Cristo, volverse atrás, aun en lo mínimo, para apartarse de la absoluta fidelidad a Dios y a su Palabra puede tener consecuencias desastrosas.
En nuestro caminar con Cristo, volverse atrás, aun en lo mínimo, para apartarse de la absoluta fidelidad a Dios y a su Palabra puede tener consecuencias desastrosas.
Cuando Eva se apartó tan solo un poquito de la Palabra de Dios, quedó abierta a los engaños de la serpiente.
Cuando la esposa de Lot se volvió solo una vez para dar una mirada prohibida a su antiguo hogar, perdió la vida. Cuando los hijos de Israel quisieron volverse de la Tierra Prometida y regresar a Egipto, sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.
Todos tenemos que hacer nuestro el consejo que escribió el apóstol Pablo en Filipenses 3:13 y 14: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.
No hay vuelta atrás.
Es el andar por fe que experimentaron Abel, Enoc, Noé, Abrahán y Sara.
Hebreos 11:13 declara: “En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra”.
Noten el detalle de que si bien ellos murieron sin ver el cumplimiento de las promesas de Dios, vivieron sin embargo aferrados a las promesas de Dios mediante los ojos de la fe.
En el versículo 15 sigue contándonos entonces de qué manera lograron mantener semejante nivel de compromiso: “Pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver”.
Estos grandes hombres y mujeres fueron héroes de la fe, porque jamás permitieron que su mente estuviera ocupada por el lugar del cual habían salido. Una vez que se fueron, salieron de allí para nunca más volver.
Este decidido compromiso con Dios y la comprensión directa de su Palabra fue la intención del Señor para Israel, su pueblo escogido.
Deuteronomio 5:32, 33 dice: “Mirad, pues, que hagáis como Jehová, vuestro Dios, os ha mandado. No os apartéis a la derecha ni a la izquierda. Andad en todo el camino que Jehová, vuestro Dios, os ha mandado, para que viváis, os vaya bien y prolonguéis vuestros días en la tierra que habéis de poseer”.
Y mientras se mantuvieron fieles en su devoción al Señor y a su Palabra, tuvieron el éxito garantizado. A pesar de ello, en repetidas ocasiones, el pueblo del Señor dejó de avanzar por fe y miraron para atrás con temor.
En Números 14:3 y 4 leemos que exclaman:
“‘¿Por qué nos trae Jehová a esta tierra para morir a espada, y para que nuestras mujeres y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No nos sería mejor regresar a Egipto?’ Y se decían unos a otros: ‘Designemos un capitán y volvamos a Egipto’”.
Muchos años después, el apóstol Pablo mandó a su joven pupilo, a Timoteo, que predicara la Palabra:
“Pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”. 2 Timoteo 4:3, 4.
Es importante destacar que tanto en el Israel antiguo como en la Iglesia Cristiana, el pueblo de Dios no tuvo problemas en someterse al liderazgo, siempre y cuando los líderes aceptaran el deseo de ser apartados de los mandamientos de Dios y regresar al mundo del cual el Señor los había librado. Pero esto no puede ser así.
JAMÁS tenemos que desviarnos de la dirección en la que nos guíe el Señor de conformidad con su Palabra.
TENTACIONES DE VOLVERSE DE LA PALABRA AL MUNDO
Cuanto más nos acercamos a la segunda venida de Cristo, más evidente es por qué Jesús dijo que Satanás era el príncipe de este mundo. Mientras la corriente de la cultura moderna se apresura hacia la destrucción, mantenerse firmes en la sólida roca de las Escrituras hará que parezca que nos estamos retirando de la sociedad. Aun así, buscar la aprobación de Dios necesita ser el objetivo único de nuestras vidas, sin volvernos atrás.
1. EN NUESTRO ENTRETENIMIENTO NO TIENE QUE HABER VUELTA ATRÁS:
Los avances cada vez mayores de la tecnología están siendo cada vez más comunes en nuestra sociedad. Por ejemplo, ¿cuántos de ustedes han enviado o recibido un mensaje de texto en las últimas 24 horas?
Hasta me atrevería a decir que algunos de ustedes ya ha enviado o recibido un mensaje de texto desde que yo comencé a hablar. Lo que quiero decir es que, por medio de la tecnología moderna tenemos un acceso ilimitado a un mundo de comunicaciones y medios que,
más allá de todo su potencial de evangelización, a menudo suele resultar más perjudicial que beneficioso para nuestro caminar cristiano.
Aunque vivimos en la era de Internet, y estamos casi de manera continua sujetos a las tentaciones más poderosas mediante la televisión, las películas, la música y la literatura, siempre tenemos que guardar las avenidas del alma.
Aun en el siglo XXI, Filipenses 4:8 es la fórmula divina para el pensamiento correcto, porque nos insta a pensar en todo lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amable, de buen nombre, y virtuoso. Jóvenes, permitan que estos principios bíblicos y los consejos de la inspiración en el espíritu de profecía los guíen en sus elecciones de entretenimiento.
2. EN NUESTRAS RELACIONES PERSONALES, NO TIENE QUE HABER VUELTA ATRÁS:
Aunque siempre deberíamos mostrarnos amigables y relacionarnos con todos, necesitamos ejercer el buen juicio y el discernimiento respecto de a quiénes elegimos como amigos de confianza. Nuestras relaciones más cercanas y compañías más confiables deberían ser edificadas sobre el sólido fundamento de una fe común en Dios y las verdades de su Palabra, como nos enseña pablo en 2 Corintios 6:14: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”, el pasaje continúa con las destacadas preguntas retóricas:
“¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas?”
Jóvenes, escojan amigos piadosos que los animen en el camino de Cristo. Si tienen alguna relación, ya sea platónica o romántica, que no agrada al Señor, les imploro que se armen del valor santo que los lleve a ponerle fin, tanto por la salvación de ellos como por la de ustedes.
3. EN NUESTRA CONDUCTA, NO TIENE QUE HABER VUELTA ATRÁS:
Hoy día, se da mucho énfasis a conductas que la sociedad considera aceptables y aun dignas de alabanza, PERO que el Señor aborrece. La promiscuidad, la homosexualidad, la violencia, la vulgaridad, la transigencia, la codicia y el orgullo son vistas como algo normal en la sociedad actual, mientras que un estilo de vida piadoso marcado por la pureza y la temperancia suele producir el ridículo y las burlas ¡Pero que eso no los desanime! Para los que enfrentan las luchas de una vida piadosa en un mundo malvado, tenemos las palabras de Jesús, en Juan 15:18, 19:
“Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia”. ¡Qué bendición saber que el Señor jamás nos pide que caminemos por una senda que él mismo no ha recorrido!
Es sumamente alentador leer lo que dice la Biblia en Hebreos 4:15, 16 que:
“No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.
Queridos jóvenes, el mismo Jesús que ha estado donde ustedes están y enfrentado lo que ustedes ahora enfrentan ha prometido darles la fuerza que necesitan para caminar victoriosamente con él.
4. EN NUESTRA DILIGENCIA EN EL TRABAJO Y LOS ESTUDIOS, NO HAY VUELTA ATRÁS:
La Biblia declara vez tras vez que nuestro Dios es un Dios de excelencia. Como sus representantes creados y siendo restaurados a su imagen, deberíamos luchar por la excelencia en todos nuestros emprendimientos como testimonio de la gloria de Dios.
La complacencia, la apatía y la mediocridad en el hogar o en los estudios jamás deberían estar presentes en la vida de un cristiano.
Esto me recuerda al profeta Daniel, cuya excelencia en todas las cosas se ganó el favor del rey y la envía de sus colegas.
En Daniel 6:4, leemos: “Los gobernadores y sátrapas buscaron ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado con el reino; pero no podían hallar motivo alguno o falta, porque él era fiel, y ningún error ni falta hallaron en él”.
Me gusta la forma que tiene de expresarlo en inglés la versión NASB, dice: “Ninguna negligencia o corrupción se pudo hallar en él”.
No solo que la vida de Daniel estuvo libre de corrupción, sino que también estuvo libre de negligencia. Esta combinación de integridad y diligencia fue testimonio de la Gloria de Dios.
Mi oración es que el legado de excelencia de Daniel pueda ser visto en la vida de cada joven de la Iglesia Adventista, al terminar la obra y apresurar la venida de Cristo.
5. EN NUESTRA BÚSQUEDA DE LA CIENCIA, TAMPOCO TIENE QUE HABER UNA VUELTA ATRÁS:
En años recientes, ha surgido una gran preocupación sobre la relación de las ciencias con las Escrituras.
El Señor desea que consideremos todos los aspectos de su creación, desde la biología y la geología hasta la psicología y la sociología.
Sin embargo, siempre tenemos que tener presente que por cada verdad establecida por Dios, Satanás conjura una falsificación en un esfuerzo por desviar las mentes de una comprensión de la voluntad y las obras de Dios. Nada puede mejorar lo que ya ha sido escrito por inspiración divina. Este es un consejo sumamente pertinente para el presente.
Para muchos, las investigaciones científicas se han vuelto maldición. Al permitir todo género de descubrimientos en las ciencias y en las artes, Dios ha derramado sobre el mundo raudales de luz; pero aun los espíritus más poderosos, si no están guiados en sus investigaciones por la Palabra de Dios, se extravían en sus esfuerzos por encontrar las relaciones existentes entre la ciencia y la revelación.
Dios es el fundamento de todas las cosas. Toda verdadera ciencia está en armonía con sus obras; toda verdadera educación nos induce a obedecer a su gobierno.
La ciencia abre nuevas maravillas ante nuestra vista, se remonta alto, y explora nuevas profundidades; pero de su búsqueda no trae nada que esté en conflicto con la divina revelación”.
Insto a todos los que participan de emprendimientos científicos, ya sea como estudiantes, educadores, investigadores o profesionales a que en la búsqueda de explorar las maravillas de la creación divina presten atención a este consejo.
6. EN LA MANERA DE VESTIRNOS, NO TIENE QUE HABER VUELTA ATRÁS:
Jesús fue muy respetado y amado, a la vez que tuvo lo que expresa Isaías 53:2 de la siguiente manera:
“No hay hermosura en él, ni esplendor; lo veremos, mas sin atractivo alguno para que lo apreciemos”.
Como en todas las cosas de la vida, Cristo tiene que ser el ejemplo último de la apariencia cristiana.
Por supuesto, somos conscientes de que hay algunos que en estas cuestiones se van a los extremos. Algunos se conforman por completo al modelo de este mundo, mientras que otros parecen hacer lo imposible para parecer innecesariamente peculiares, para mostrarse no atractivos a propósito.
Ninguno de estos extremos está bien. Escuchemos con detenimiento el equilibrio inspirado sobre esta cuestión, que se encuentra en Mensajes selectos, t. 3 página 280: “No desanimamos el gusto y la limpieza en el vestido. El gusto correcto en el vestir no ha de ser despreciado o condenado”.
Sigue diciendo en la misma página que: “La negación de sí mismo en el vestido es parte de nuestro deber cristiano. El vestir en forma sencilla, absteniéndose de la ostentación de las joyas y ornamentos de toda clase, está en consonancia con nuestra fe”.
Jóvenes, utilicen por favor los principios de las Escrituras, los consejos del espíritu de profecía, y el ejemplo de Cristo, al escoger prendas de vestir que sean la mejor testificación del Dios Creador a quien sirven.
7. EN NUESTRA MAYORDOMÍA, NO TIENE QUE HABER VUELTA ATRÁS:
Espero que a todos ustedes les hayan enseñado cómo administrar de manera correcta los recursos que Dios les ha dado. Sean buenos mayordomos del dinero.
Devuelvan fielmente las ofrendas y el diezmo del Señor. Sean buenos mayordomos de sus cuerpos. Cuídense de acuerdo con los ocho remedios naturales saludables y prácticos: una dieta vegetariana saludable, el ejercicio periódico, beber suficiente agua, adecuada luz solar, abstenerse del alcohol, el tabaco y las drogas ilícitas, disfrutar del aire fresco, tener el descanso adecuado y confiar en el poder
divino. Sean buenos mayordomos de su tiempo: Asegúrense de apartar cada día momentos especiales para la oración y el estudio. Asimismo, recuerden que aunque hemos recibido seis días para trabajar y hacer toda nuestra obra, el séptimo día es el sábado del Señor nuestro Dios.
Demasiado a menudo vemos adventistas que recuerdan que el sábado existe, pero que se olvidan de santificarlo.
Amigos, el sábado es el sello de la autoridad divina, el recordatorio del reciente poder creador de Dios que completó su obra en seis días literales, consecutivos y contiguos al crear esta tierra junto con el maravilloso séptimo día sábado.
Demuestra su poder redentor, siendo una invitación semanal para que nos acerquemos a él.
Es y será la señal del tiempo del fin del pueblo fiel de Dios.
Resistan la tentación de abusar del sábado como meramente un tiempo libre para hacer lo que se les venga en gana. Santifiquen ese día por medio del poder de Dios, al cesar en todas sus actividades normales, llevando a cabo de antemano las preparaciones necesarias, adorando al Señor y disfrutando de la comunión con los creyentes en la iglesia, ministrando a las necesidades espirituales de los demás, y aprovechando la maravillosa obra de Dios en la naturaleza. Gracias a estas simples prácticas de mayordomía, hallarán continuamente en las misericordias del Señor suficiente tiempo, suficiente dinero y suficiente fortaleza no solo para sus necesidades diarias sino para usarlos en la causa de Dios.
8. EN NUESTROS REAVIVAMIENTOS ESPIRITUALES, NO TIENE QUE HABER VUELTA ATRÁS
El 22 de marzo de 1887, Elena G. White escribió las siguientes palabras en un artículo para la Review and Herald titulado “La gran necesidad de la iglesia”: “La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra”.
Hoy alabo al Señor porque tantos adventistas están buscando con sinceridad la bendición del Señor y oraron por un genuino reavivamiento y reforma en sus vidas, tanto en forma como de manera colectiva en la iglesia. Pero tenemos que permanecer alertas porque, como ya lo hemos mencionado, el diablo ha falsificado cada una de las verdades de Dios. Hemos recibido advertencias, tanto en la Biblia como en el espíritu de profecía, de que en estos últimos días Satanás lanzará reavivamientos falsos de su autoría en un esfuerzo por engañar, si fuera posible, aun a los escogidos.
Elena White escribió enfáticamente de las cosas que ahora mismo vemos dentro de nuestras filas.
“Corremos continuamente el peligro de sobrepasar la sencillez del evangelio. Muchos tienen un intenso deseo de asombrar al mundo con algo original que eleve al pueblo a un estado de éxtasis espiritual, y de cambiar su actual experiencia religiosa. Ciertamente existe una gran necesidad de un cambio en la situación actual, porque no se comprende como debiera la santidad de la verdad presente; pero el cambio que necesitamos es aquella transformación del corazón que puede obtenerse únicamente buscando a Dios individualmente para recibir sus bendiciones, rogando para obtener su poder, e implorando fervientemente su gracia para que nuestro carácter sea transformado. Tal es el cambio que necesitamos hoy; y para alcanzar esa experiencia deberíamos ejercitar perseverantemente nuestra energía y manifestar un sincero fervor”. 2MS, 23
Los animo encarecidamente para distribuir también otros millones de ejemplares de libros del espíritu de profecía, tales como El camino a Cristo, El Deseado de todas las gentes, Palabras de vida del Gran Maestro, y el libro que Elena G. White quiso que fuera distribuido más que ningún otro, El conflicto de los siglos. No hay vuelta atrás.
9. EN NUESTRA CONFIANZA EN EL ESPÍRITU DE PROFECÍA, NO TIENE QUE HABER VUELTA ATRÁS
Entre algunos de los miembros de la iglesia hay una tendencia a minimizar o aun desestimar los consejos del espíritu de profecía. Escuchamos que se dice que si bien los escritos de Elena G. White pueden tener algún valor devocional,
no deberíamos permitir que su “perspectiva limitada del siglo XIX” dé forma a nuestra comprensión de las verdades bíblicas en el siglo XXI. Pero yo creo, y la Iglesia Adventista lo sostiene firmemente y SIN vergüenza, que el espíritu de profecía es uno de los más grandes dones de Dios al pueblo remanente del tiempo del fin.
Confiemos en la Palabra de Dios y sigamos los consejos de su humilde mensajera, Elena G. White. Que nadie: ningún líder de la iglesia, pastor, docente, administrador u otra persona los haga apartarse de una completa confianza en el espíritu de profecía, que señala a la Biblia como la palabra con autoridad de Dios.
Hoy me permito repetir el desafío de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:19, 20: “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías”.
En Mensajes selectos, t. 1, p. 55, leemos que: “Se encenderá un odio satánico contra los testimonios. La obra de Satanás será perturbar la fe de las iglesias en ellos por esta razón: Satanás no puede disponer de una senda tan clara para introducir sus engaños y atar a las almas con sus errores si se obedecen las amonestaciones y reproches del Espíritu de Dios”.
Amigos, aunque algunos que los rodean puedan apartarse de la senda, por la seguridad del alma les ruego que permanezcan fieles. Que nada ni nadie, ni las sutiles dudas ni el ridículo descarado de amigos o familiares, ni ninguna otra persona, los aparte de la verdad que Dios nos ha enviado por medio de su mensajera escogida, Elena G. White. Lean el espíritu de profecía, y verán la conducción divina en lo que ha sido escrito.
LA NECESIDAD DEL ESPÍRITU SANTO
Esa fidelidad constante a Cristo y su Palabra solo es posible por medio del poder del Espíritu Santo. El nivel de vitalidad espiritual al que somos llamados no es algo que pueda ser logrado por medio de los esfuerzos humanos. En todo lo que hacemos, tenemos que depender por completo de que el Espíritu de Dios obre en nuestro corazón, para que en medio del fiel remanente de Dios ya no haya vuelta atrás, ni nadie que se aparte a la izquierda, a la derecha, o que se vaya para retornar al mundo.
Amigos, Dios nos está llamando a avanzar por fe hasta que alcancemos lo que Efesios 4:13 denomina “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.
Mientras la sociedad nos bombardea con la idea de que la juventud es un tiempo para autocomplacencia temeraria, la Palabra de Dios expresa otra cosa. El consejo de Pablo
al joven Timoteo en 1 Timoteo 4:12 es mi consejo para todos los jóvenes adventistas, estén aquí o en otra parte del mundo. “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”.
Es mi oración de que los ejemplos más grandes de nuestra fe y estilo de vida mostrados al mundo estén a cargo de los jóvenes de la Iglesia Adventista.
EL ÉXITO CORPORATIVO DEPENDE DE LOS ESFUERZOS INDIVIDUALES
El mismo Dios que los está llamando para que avancen por fe sin dar vuelta atrás es el Dios que estableció la Iglesia Adventista como su pueblo remanente, con el mandato de proclamar los mensajes de los tres ángeles a cada nación, tribu, lengua y pueblo. Este objetivo trascendental y en apariencia inalcanzable no puede ser logrado de cualquier manera, sino que tiene que ser alcanzado de manera organizada, con la cooperación plena tanto de obreros de la iglesia de tiempo completo como por medio de la dedicación de los laicos.
En Testimonios para la iglesia, tomo 9, página 95, se nos dice con claridad que “la obra de Dios en este mundo no podrá terminarse hasta que los hombres y las mujeres que componen la feligresía de nuestra iglesia se interesen en la obra y unan sus esfuerzos con los de los ministros y dirigentes de la iglesia”.
Este método de trabajo no es particular a nuestro tiempo, dado que podemos ver la misma expectativa de cooperación en la historia, tanto del Israel antiguo como en la Iglesia Cristiana primitiva. Por ejemplo, aunque dentro del sistema de Israel, los líderes espirituales tenían funciones definidas, se esperaba que cada ciudadano individual de esa nación escogida fuera fiel al Señor.
En Éxodo 19:5, 6 leemos las instrucciones del Señor a los hijos de Israel justo antes de darles los diez mandamientos: “Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa”.
De manera similar, en la Iglesia Cristiana, continuó el mismo requisito, para que cada miembro trabaje de manera individual por la causa del movimiento. En su instrucción al cuerpo de creyentes del Nuevo Testamento, el apóstol Pedro se hizo eco del libro de Éxodo, cuando declaró en 1 Pedro 2:9: “Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.
Este consejo no estuvo dirigido meramente a los demás apóstoles u otros líderes de la iglesia, sino que fue dado a todo el cuerpo de Cristo, lo que incluye a cada miembro, sea joven o anciano. A cada miembro de la iglesia se le encomendaba la sagrada responsabilidad de “[anunciar] las virtudes de aquel que [los] llamó de las tinieblas a su luz admirable”.
GENERACIÓN DE JÓVENES PARA CRISTO
Me siento tan feliz de que además de muchos jóvenes, hay aquí en GYC también algunas personas mayores. Pero en la siguiente parte, me gustaría hablar más que nada a los que tienen 35 años o menos. ¿Pueden levantar la mano…?
Todos los que anhelan ver el regreso de Cristo. Todos lo que creen que la Iglesia Adventista es el movimiento de Dios para el tiempo del fin, levantada para proclamar los mensajes de los tres ángeles al mundo y apresurar su pronta venida.
¿Cuántos de ustedes creen que estamos viviendo en los días finales de la historia de la tierra y, por la gracia de Dios, están seguros de ser parte de los 144 mil que permanecerán de parte del bien aunque se desplomen los cielos?
¿Cuántos de ustedes quieren ser parte de ese ejército de jóvenes que, debidamente capacitados, estarán dispuestos a terminar la obra en esta generación?
Bien. Ahora, no necesitan levantar la mano pero:
¿Cuántos de ustedes asistieron a la última asamblea de su iglesia local?
¿Cuántos de ustedes asisten a la reunión de oración de su iglesia local?
¿Cuántos de ustedes colaboran como voluntarios en el centro de servicios comunitarios del lugar donde viven? ¿Cuántos de ustedes buscan en forma periódica a los incrédulos para llevarlos a Cristo por medio del estudio personal de la Biblia?
¿Cuántos de ustedes enseñan en la clase de cuna de su iglesia?
¿Qué decir de los infantes, primarios o intermediarios?
¿Qué descubriríamos si encuestáramos a todos los miembros de la Iglesia Adventista?
Mis amigos, mediante el poder del Espíritu Santo, todos tenemos que salvar la brecha entre los grandes ideales que anhelamos y los deberes prácticos que tenemos que enfrentar si queremos terminar la obra en esta generación. Tenemos que entender que el primer paso para terminar la obra es realmente ir a trabajar. Al igual que el plan de Dios en el caso de Israel y la iglesia apostólica, la savia del movimiento adventista es la participación de cada uno de los miembros en la misión de la iglesia local.
Hoy hago un llamado en especial a los jóvenes de esta iglesia en todo el mundo y en cada ámbito de la iglesia.
En Servicio cristiano, página 15, leemos: “Todos debemos ser obreros juntamente con Dios. Ningún ocioso es reconocido como siervo suyo. Los miembros de la iglesia deben sentir individualmente que la vida y la prosperidad de la iglesia resultan afectadas por su conducta”.
Jóvenes, los invito a remangarse y a trabajar por Cristo. Infundan nueva vida al programa local de la Escuela Sabática al llegar a tiempo y estudiar la Biblia y la lección de la Escuela Sabática, y al estar preparado para discutir con entusiasmo lo que han aprendido. Que los miembros de más edad vean que en la reunión de oración, los jóvenes interceden por otros ante el trono divino de la gracia. Denle una mano a los octogenarios, y satisfagan a algunos de los realmente necesitados de la zona donde viven al colaborar como voluntarios en el centro de servicios comunitarios. Lleven y distribuyan impresos de evangelización en todo lugar donde vayan. Soliciten que durante un año, la escuela o colegio local dediquen el tiempo, la energía y el dinero que podrían gastar en los equipos deportivos para dedicarlo en cambio a la capacitación y programación en evangelismo, y para la obra directa en la comunidad. Ejerzan su derecho a voz en la dirección de la iglesia, asistiendo a las asambleas de la iglesia, y aceptando, cuando los llame la comisión de nombramientos, el puesto de responsabilidad asignado, por más grande o pequeño que sea. Y de hecho, de ser el caso, acepten ser parte también
de la comisión de nombramientos.
Si la Iglesia Adventista piensa alguna vez cumplir con el ideal divino de ser el remanente del Señor para el tiempo del fin, no solo “nosotros” como denominación, no solo “los jóvenes” como un grupo
demográfico particular, sino cada uno de ustedes, como individuo, tiene que ponerse a trabajar por Cristo para servir a otros.
Una vez más, en las páginas 14 y 15 de ese maravilloso librito titulado Servicio cristiano, se nos advierte que: “En todas partes se nota una tendencia a reemplazar el esfuerzo individual por la obra de las organizaciones. La sabiduría humana tiende a consolidar, a centralizar, a formar grandes iglesias e instituciones. Muchos dejan a las instituciones y organizaciones la tarea de practicar la beneficencia; se eximen del contacto con el mundo, y sus corazones se enfrían. Se absorben en sí mismos incapacitándose para recibir impresiones. El amor a Dios y a los hombres desaparece de su alma. Cristo encomienda a sus discípulos una obra individual, una obra que no se puede delegar a un poderhabiente. El servir a los enfermos y a los pobres, el predicar el evangelio a los perdidos, no debe ser dejado al cuidado de juntas y organizaciones de caridad. Es la responsabilidad individual, el esfuerzo personal, el sacrificio propio, lo que exige el evangelio”.
Por demasiado tiempo, no será que dentro de la Iglesia Adventista, hemos respondido al llamado que Dios hace en busca de obreros con un seguro “henos aquí, envíanos”, en lugar del más osado “heme aquí, envíame a mí” como lo proclamó Isaías. El gran ideal de una Generación de Jóvenes para Cristo que termine la obra en esta generación se hará realidad solo cuando veamos manifestados en los deberes prácticos de nuestras iglesias locales una Generación de Individuos para Cristo, una generación que esté dispuesta a ir individualmente a trabajar doquiera exista la necesidad.
CONCLUSIÓN
Hace poco escuché un término que acuñaron personas que afirman ser activistas por una causa, pero que en realidad no hace nada por esa causa. Se los llama “slacktivists” (“inactivistas”). Un activista suele hacer un sacrificio serio hasta el dolor de su tiempo, energía, reputación, dinero, relaciones o cualquier otra cosa que requiera la causa.
Por su parte, un “inactivista” puede portar algún tipo de símbolo especial de apoyo sin por ello ayudar de manera tangible. Los “inactivistas” creen que están apoyando una causa porque publican un enlace o comentario sobre un determinado tema en su red social, visten una determinada camiseta o alguna otra cosa similar.
EL DESAFÍO
1. Jóvenes, permítanme que los desafíe para ir más allá de las expectativas típicas de la juventud. No salgan de aquí entusiasmados por el movimiento adventista solo porque visten una camiseta o publican un comentario osado pero pasajero sobre su fe en algún medio en línea. Pueden hacer mucho más. ¡Pueden SER mucho mejores! En su caminar con Cristo, enfóquense de manera genuina
en el objetivo singular de dar gloria a Dios. No se alejen de la Palabra de Dios para dirigirse en cambio hacia las seducciones de este mundo. Dediquen cada día serios momentos a la oración y el estudio de la Biblia, pidiendo al Señor que les dé un derramamiento especial de su Santo Espíritu. Pidan al Señor humildemente el reavivamiento del fervor espiritual y una reforma de todo lo que en la vida de ustedes no esté en armonía con las órdenes de las Escrituras y los consejos del
espíritu de profecía.
2. Y más allá de una renovación meramente personal, tomen la determinación de jugar un papel activo en un reavivamiento y reforma genuinos en medio de la iglesia remanente de Dios, lo que llevará a la lluvia tardía del Espíritu Santo.
Comprométanse al esfuerzo personal, a la participación individual que ayudará que la familia de la iglesia termine la obra que Dios nos ha encomendado, sigan trabajando cerca de su iglesia local, de su pastor, de la organización local de jóvenes, de los administradores de la iglesia, y de los directores de los departamentos de jóvenes en su asociación, unión y división. Jamás permitan que alguien los acuse de no trabajar con la organización eclesiástica establecida. Lleguen a ser una parte tan importante de la obra misionera de este movimiento adventista que se entienda que son una parte inconfundible de sus iglesias y asociaciones locales.
Apoyen y colaboren con otras iniciativas de jóvenes de la iglesia y asociación locales que se apoyen en la Biblia y el espíritu de profecía. Al trabajar juntos, la iglesia y la asociación locales verán el compromiso espiritual que tienen con el crecimiento en Cristo, su compromiso con el servicio práctico, su obra misionera de evangelización y, por la gracia de Dios, los recibirán con los brazos abiertos.
3. El desafío que hoy les dejo, el centro de este mensaje, es que el Señor está llamando a mucho más que tan solo una Generación de Jóvenes para Cristo. Dios quiere ver una Generación de INDIVIDUOS para Cristo. Lo que Dios realmente quiere es un ejército de individuos que se comprometan diariamente con la vida y la obra de su cuerpo, la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Cuando cada uno de nosotros permite que el Espíritu Santo nos transforme a semejanza de Cristo, comenzaremos automáticamente a hacer la obra que Jesús nos ha encomendado. De esta manera, el carácter de Cristo podrá ser visto en lo que hacemos, y no tan solo en lo que no hacemos. La señora White describe el resultado de un reavivamiento tal en el libro Palabras de vida del Gran Maestro, página 47: “Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos. Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del evangelio. Rápidamente maduraría la gran cosecha final y Cristo vendría para recoger el precioso grano”.
4. Hermanos y hermanas, jóvenes y ancianos, avancen por fe sin volver atrás. Sean parte de la generación que permitirá que el Espíritu Santo desarrolle plenamente en nosotros el carácter de Cristo. Apóyense completamente en él. Den la espalda al yo y miren plenamente a Cristo. Como lo indica el maravilloso libro de Elena White titulado Fe y obras en la página 23, “Por amor a nosotros Cristo se hizo pobre, para que por su pobreza pudiéramos ser hechos ricos. Y todas las obras que el hombre puede rendir a Dios serán mucho menos que nada. Mis súplicas son aceptas únicamente porque se apoyan en la justicia de Cristo. La idea de hacer algo para merecer la gracia del perdón es una falacia del principio al fin. ‘Señor, en mi mano no traigo valor alguno; simplemente a tu cruz me aferro’”. Pero cuando nos colocamos plenamente a disposición del Espíritu Santo, él hará maravillas y milagros por nuestro medio. Los invito a tomar la determinación, por la gracia de Dios, de ser la generación que se involucre de manera individual por Cristo, la que apresurará su pronta venida al terminar la obra en esta generación.
5. El Espíritu Santo está obrando de tantas maneras increíbles para atraer a los jóvenes a un servicio completo por Cristo. Hace poco, estuve en Brasil y escuché la historia de Alex. Para los 13 años, Alex había llegado a destacarse haciendo pruebas con su bicicleta; era realmente un experto y le encantaba montar un espectáculo para que lo vieran. Llegó a ser muy habilidoso y, por supuesto, en
esos casos, si no se toman precauciones, la popularidad se nos sube a la cabeza y podemos apartarnos de Dios. Lamentablemente, con el tiempo Alex se metió en las drogas y el delito, y un día terminó en la cárcel. Su hermana Daniela sentía una gran responsabilidad por Alex y, cierto día, un fiel colportor llegó hasta su puerta. Jóvenes, los invito a usar el poder ordenado por el cielo que tiene la palabra escrita y la palabra electrónica para compartir los mensajes de los tres ángeles. Muchos de ustedes han tenido la oportunidad de compartir la preciosa verdad como obreros del evangelio de puerta en puerta o colportores estudiantes.
Alabemos a Dios por el programa denominado “megalibro”, por el programa para estudiantes colportores, y por los colportores de tiempo completo. Bueno, es así que un colportor llegó hasta la puerta de Daniela y le vendió un ejemplar de El conflicto de los siglos. ¡Me encanta ese libro! Solo el cielo sabe las veces que el Espíritu Santo ha usado ese libro para convencer a las personas de la verdad.
Daniela compró el libro y se dio cuenta de que era exactamente lo que Alex necesitaba en prisión, por lo que se lo envió. Alex comenzó a leerlo junto con su Biblia, y pronto comenzó a tomar estudios bíblicos. Como resultado de su estudio, Alex entregó su corazón a Cristo, fue bautizado y se unió a la Iglesia Adventista.
Hoy, me alegra informar que Alex ha salido de la cárcel y está estudiando en la universidad mientras se ayuda como colportor y también comparte con otros los preciosos mensajes de los tres ángeles que lo rescataron. Para Alex no hay vuelta atrás. Él es parte de una generación que trabaja individualmente para Cristo.
¿Quieren ustedes también ser parte de ella? ¿Están dispuestos a dejar todo a los pies de Jesús y decir: “Señor, úsame completamente en tu servicio cuando regrese a mi hogar, a mi iglesia y a mi institución educativa local. Señor, quiero verte regresar muy pronto. Quiero que el Espíritu Santo reavive y reforme mi vida.
Quiero estar preparado para que la lluvia tardía del Espíritu Santo caiga sobre mí. Quiero estar firme de parte de la Palabra de Dios, y confiar en el espíritu de profecía. Quiero ser parte del gran movimiento adventista por medio del servicio a los demás y de la obra de evangelización. Señor, úsame hoy. Quiero verte venir en las nubes de gloria”. Si desean hacer ese compromiso con Cristo hoy, tanto los jóvenes como los ancianos, ¿les gustaría ponerse de pie en este momento?
6. Yo anhelo que Jesús venga mucho más que antes. Hace dos semanas y media, perdí a los 90 años a mi querido padre. Él pasó al descanso en Jesús, y aguarda su pronto regreso. Como pastor y líder de la iglesia, mi padre creía en los jóvenes de esta iglesia, y yo también creo en ellos. Esta iglesia comenzó con jóvenes y, por la gracia de Dios, los jóvenes jugarán un papel fundamental en el cumplimiento de la misión. Dios los ha llamado como jóvenes para esta hora. Estamos viviendo en la
punta misma de los dedos de los pies de la estatua de Daniel 2. Estamos viviendo en algunos de los últimos eventos predichos en el libro del Apocalipsis. La lluvia tardía pronto caerá para dar poder al pueblo de Dios, en momentos en que ellos se entregar plenamente a él. ¡Cristo viene pronto! Dios los está llamando para que avancen por la fe, y no vuelvan atrás. Dios los está llamando para que entreguen sus vidas al poder de Cristo, para que los haga más y más como él. Dios los está llamando para hacer el sacrificio personal que se requiere, para ser la generación impulsada por la misión y que se involucra en forma individual por Cristo.
MI LLAMADO ESPECIAL
Haré en este momento un llamado aún más específico. Estoy feliz de que tantos estén dispuestos de destacarse en la multitud pero, ¿cuántos jóvenes están dispuestos a venir al frente para comprometerse a algo más concreto? La misión de la Iglesia Adventista requiere más que un mero “inactivismo”. No es momento para esfuerzos a medios o meras buenas intenciones. Necesitamos un ejército de jóvenes que de manera individual tomen la determinación de regresar a sus iglesias de origen y asumir un papel activo para terminar la obra. Estoy hablando en este momento a los jóvenes,
y si cada uno de ustedes está personalmente dispuesto a comprometerse para ayudar a enseñar una clase de las Escuela Sabática de Niños, asistir de manera regular a la reunión de oración, o acompañar a los ancianos cuando ellos visitan a los miembros de su iglesia o a los que están enfermos, por favor, salgan de donde se encuentran y vengan hasta aquí al frente. Si están listos para demostrar interés en la administración de la iglesia local, asistiendo a las juntas y a las asambleas, o en conjunción con el pastor y la junta de iglesia, organizar e implementar una capacitación de evangelización y un programa misionero, por favor, vengan hasta el frente. Si están dispuestos a sacrificar de manera periódica parte de su tiempo para ser voluntarios en el centro de servicios comunitarios de su localidad o ir de puerta en puerta invitando a las personas a que estudien la Biblia, por favor, pasen al frente. Jóvenes amigos, si están listos para llevar impresos evangélicos con ustedes para distribuirlos como las hojas del otoño a todos aquellos que conozcan, por favor, vengan hasta el frente. Si están dispuestos a dirigir el grupo de estudio de la lección de Escuela Sabática en su escuela, en un esfuerzo para revitalizar la clase de Escuela Sabática, por favor, vengan hasta el frente.
Si están listos para hacer un pacto con el Señor para hacer más que tan solo pararse entre la multitud, más que tan solo usar una camiseta alusiva, sino que quieren de una manera tangible y abnegada ser activos en la vida y la misión de la iglesia local este año, por favor, vengan hasta el frente.Jóvenes, de aquí y de todas las partes de este mundo, únanse a mí y a su iglesia para hacer ese compromiso completo con nuestro Rey próximo a venir, con Jesucristo, como un ejército de jóvenes, una generación individualmente comprometida con Cristo, para quien JAMÁS, JAMÁS, HABRÁ VUELTA ATRÁS.
Los invito ahora a orar juntos para sellar este compromiso. Acérquense a alguien que esté cerca de ustedes para una breve oración, y oren sinceramente por el reavivamiento y la reforma que necesitamos para regresar. Cuando hayan terminado, terminaré con una oración. Después de esa oración, les pido que permanezcan allí donde están por unos breves momentos.
Comentarios
Publicar un comentario