Mayordomía ¿Dónde comienza?

Vemos hoy que todos los males comenzaron con la infidelidad: Separación, miseria, tragedia.

Por eso, para el cristiano, la fidelidad lo es todo. Es el origen de todas las bendiciones.
Así, necesitamos, cómo siervos de Dios responder a algunas preguntas:
¿Quién es mí señor?
¿A quién sirvo?
¿A quién debo obedecer?
¿A quién debo rendirme?
¿En quién yo creo?

La respuesta a estas preguntas afectarán significativamente el destino final de nuestras vidas porque el cielo es para los fieles no para los infieles. Porque si una familia es fiel, obedece a su Señor.

La Mayordomía es todo.
Debemos ser fieles en todo.
No podemos olvidarnos que la Mayordomía comienza en la casa
1 Timoteo 5:8
"Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y; es peor que un incrédulo."

Si no cuidamos de nuestra familia, no estamos cuidando del regalo más especial que Dios no ha dado.

Si no cuido bien de mí familia ¿Cómo podré cuidar de otras cosas?
La verdadera Mayordomía es coherente y comienza en el hogar.

El verdadero mayordomo es un ejemplo sincero de amor fraternal, un referente coherente y una familia que dar un buen testimonio para todos.

Dice Mateo 7:24
"Cualquiera pues, que me oye estas palabras, y las pone en práctica, le compararé a un hombre prudente que edificó sobre la roca."

Mayordomía es vivir todo lo que Cristo nos enseña.
El que no practica, se perderá y su fracaso será grande.

Un mayordomo fiel no va a caer en su vida, en su familia. Escuchamos a Dios y luego lo ponemos en práctica.

"Más a cualquiera que me oye estas palabras, y no las practica, le compararé a un hombre insensato que edifico sobre la arena" Mateo 7:26

Una crisis puede sacar lo mejor o lo peor que hay por dentro. La crisis solo desnuda nuestras almas y muestra sobre qué está edificada nuestra vida.
Una vida de Bendición es la respuesta de Dios a nuestra fidelidad, a la obediencia a sus enseñanzas.
Maldición es la respuesta del diablo a nuestra infidelidad.
Reflejar el carácter de Cristo es el objetivo supremo de la Mayordomía porque Cristo es nuestro modelo en todo.

En el evangelio de Lucas, en el capítulo 4 vemos que Jesús estuvo "40 días en el desierto"
Jesús también estuvo en Cuarentena. Paso Hambre, Sed, Cansancio, soledad...fue allí que echó mano de la Palabra de Dios para mantener su fidelidad.

Para resistir en la cuarentena, Jesús usó la Palabra de su Padre.

Un verdadero mayordomo usa y hace lo que la Biblia dice.
Es fácil ser mayordomo cuando las evidencias no dicen lo contrario.
Un verdadero mayordomo es fiel a Dios a pesar de que las evidencias dicen lo contrario, como en el caso de Job.

Ser fiel como dice Habacuc 3:17-19:
"Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales. Con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar."

No somos fieles y por eso nos estresamos al ver la crisis.

Debemos pedir que la voluntad de Dios se cumpla en nuestras vidas, así como oró Jesús en Mateo 26:39:
"...Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú."
Como buen mayordomo del Señor debo decir: Yo quiero hacer tu voluntad y haré lo que tú quieras. No hago mí voluntad, sino la tuya.

Sabemos que Satanás dirá que no merecemos esto y que Dios está siendo injusto con nosotros. Recuerde que el padre de la mentira habla como si la mentira fuese verdad con el único objetivo de culpar a Dios por el mal.

FIDELIDAD EN LA HORA DE LA PRUEBA

Dice Mateo 27:46:
"Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"

Dios dijo: Nunca te dejare, nunca te desampararé. Por tanto, para quien ya fue fiel en las buenas, su fidelidad saldrá a relucir en las épocas "malas", en la hora de la prueba más difícil.
En la hora de la crisis, cuidemos de nuestra reflejar el carácter y el amor de Crudo en nuestra familia. Nuestra fe y nuestro cristianismo deben llegar primero a nuestro hogar.

Sin dudar, en Dios alcanzaremos la victoria, no la queremos, más la que Dios quiere.

Seamos fieles hasta el fin.

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