Mayordomía de la Salud

“Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todo sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”. Éxodo 15: 26

Cuando dios creó nuestro mundo, todo estaba en perfecto equilibrio, no había dolor ni sufrimiento, y todas las criaturas, especialmente Adán y Eva, vivían en perfecta salud, paz y felicidad.

Con la entrada del pecado, todo cambió. La enfermedad y la muerte pasaron a ser destino de cada uno de nosotros. El ser humano, hoy, busca desesperadamente vencer la enferme-dad. Millones de dólares son empleados en investigaciones y en el desarrollo de nuevas tecnologías y nuevos medicamentos. 
Pero ¿Qué es la salud, realmente? ¿Se ha detenido a pensar en esto? ¿Qué hacer para tener la marca de la buena salud?

¿QUÉ ES LA SALUD?

Hemos escuchado muchos dichos sobre salud. Algunos dicen. "La Salud es dinero", o la Salud no es una dádiva, es un logro". "La salud no se valora hasta que se pierde", y así por el estilo. Nadie puede contradecir estos enunciados, pero desde un punto de vista práctico, ¿Cómo se logra y cómo se conserva?

Bien algunos dirán uno nace bien con ella o sin ella. Si la tienes bien, si no, mala suerte. Muchos nacen con ella, pero por lo general es allí donde termina. Tomamos la salud como un asunto de suerte, la comprendemos poco, y no hacemos mucho para conservarla. 
Pero vamos a considerar la salud como dinero en el banco. Lo puedo gastar en distintas formas hasta que termine o lo pueda utilizar como una inversión y si se emplea sabiamente, puede crecer y multiplicarse, permitiendo que tengamos mucho más. 
El dinero se puede acabar fácilmente, así es que debe ser juiciosamente utilizado para retenerlo. 
La salud puede sencillamente acabarse. Si no se usa ordenadamente se acabará rápidamente. 
En la parábola de los talentos Cristo enseña un principio que se puede ver en toda la naturaleza una ley biológica de la cual nadie puede escapar, una ley que funciona en todos y en todos los seres vivientes. 
Desde una enzima en una célula hasta el sistema de un organismo superior. Lo que no usamos nos será́ quitado. El hombre que recibió un talento, no lo perdió, ni lo gastó, simplemente lo guardó en un sitio seguro. 
Observe el final de la historia: "Quítale el talento y dáselo al que tenía 10 talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes". Mateo 25:29, 30.


La lección es fácil de entender. Los músculos no utilizados, se atrofian. Los huesos no ejercitados se desmineralizan. Las muñecas no movilizadas se ponen tensas. Ninguna función dará más de lo que se exige. Y mientras menos exijamos, menos tendrá que dar cada función. Esto quiere decir que cada función tiene que ser razonablemente usada, pues de lo contrario se pierde. 

La salud como usted sabe es cada unidad funcional, funcionando eficientemente, adecuadamente mantenida, y eficazmente guiada. No hay ninguna vida corta en mantener o prolongar la salud. Ninguna pastilla, ninguna comida mágica, ningún elíxir de alguna tierra lejana. Usted la utiliza o la pierde. Todo depende de usted mismo.

DIOS QUIERE QUE SEAMOS SANOS

"Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios e hicieres lo recto delante de sus ojos y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los Egipcios, te enviaré a ti; PORQUE YO SOY TU SANADOR" (Éxodo 15:26). 
La historia del pueblo de Israel estuvo muy relacionada con la obediencia a Dios y a sus mandamientos. Cada promesa de bendición tenía una premisa como requisito. 
El texto bíblico que estamos usando destaca unas declaraciones importantes relacionadas con la salud. 
La obediencia a Dios y sus preceptos permite una vida saludable y abundante. 
En segundo lugar se destaca la importancia de reconocer que la verdadera medicina proviene de Dios, y aunque estamos en un mundo lleno de enfermedad y dolor Él nos garantiza sanarnos de toda dolencia. 
En tercer lugar, si somos obedientes en guardar las leyes que Dios ha prescrito, (salud, higiene, moral etc.) estaremos siempre sanos y no nos enfermaremos. 
Dios quiere que nuestra salud sea próspera, fructífera y eficiente.

Cuando San Juan escribe su tercera epístola, clarifica esta declaración: "Amado Yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud así́como prospera tu alma". 3 Juan 1:2 
Debemos recordar que San Juan, fue el último discípulo del grupo apostólico en morir de muerte natural, en la isla de Patmos; sí Dios le inspira en ese tiempo Neo-testamentario que se promueva a favor de la salud es porqué Él guía, confirma a su pueblo en la 
importancia de la prosperidad espiritual junto con la prosperidad en la salud.

Como Iglesia Adventista, y como buenos mayordomos hemos sido colocados en este mundo para ser ejemplo de las demás personas en todo y especialmente en ser un pueblo sano. Hay algunas citas de la Sierva del Señor, Elena de White, que destaca la importancia del cuidado de nuestra salud. 
"La obra de la reforma pro-salud es el medio que el Señor utiliza para aminorar el sufrimiento de nuestro mundo y purificar a su iglesia. Se me ha indicado que diga a los educadores de la reforma pro-salud: ¡Avanzad! El mundo necesita cada jota de influencia que podemos ejercer para detener la marea de la desgracia moral”. Ev, 195.

JESÚS PREDICABA Y SANABA

San Mateo 4:23 el apóstol destaca la importancia que dio Jesucristo al trabajo en pro de la salud. "Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando y predicando... y sanando...” "Así que Jesús predicaba, enseñaba y sanaba, a la vez que la gente le aceptaba como Mesías. Él les daba la garantía de la salud. 
"Cuando Cristo sanó al paralítico, primero le concedió la sanidad espiritual y luego la sanidad física. Jesús le dijo" "Hijo tus pecados te son perdonados... y luego le dijo levántate toma tu lecho y vete a tu casa". Qué regocijo inmenso sintió este paralítico; Jesucristo le alivió espiritualmente y físicamente. El Gran 
Médico Misionero, sanaba a los enfermos y predicaba el evangelio. En su obra la curación y la enseñanza se unían estrechamente. "Era su misión ofrecer a los hombres completa restauración; vino para darles salud, paz y perfección de carácter".

DESAFIADOS A VIVIR SALUDABLEMENTE

Ver
http://revistaadventista.editorialaces.com/2020/08/24/actividad-fisica-mucho-mas-que-deporte/

Una marca saludable es estar física y mentalmente alerta con suficiente energía y entusiasmo para vivir. Es llegar a conocer las leyes de la naturaleza al punto que se pueda vivir en armonía con ellas. 
Una marca saludable es dedicar tiempo para realizar ejercicios sistemáticos al aire puro y al sol. Es nadar, caminar, trotar, andar en bicicleta. Es tener abundante energía y no sentirse cansado todo el día. Es no tener músculos flojos. Es ser físicamente capaz y tener buena imagen con un rostro radiante. 
Una marca saludable es dormir suficientes horas cada noche, y tal vez tener un corto descanso al mediodía. Es sentirse descansado y refrescado, listo para enfrentar los goces y tristezas del día. Es tomar tiempo para la recreación y el refrigerio mental. Es la determinación de evitar estar despierto hasta altas horas de la noche y trabajar los fines de semana y días feriados. Es aprender a vivir de tal manera que haya tenido tiempo para estar con la familia y con los amigos.

Una marca saludable es ser precavido y escoger un estilo de vida que prevenga la enfermedad y los accidentes. Es darse cuenta que la salud y el contentamiento depende mayormente de la manera que usted cuida de su salud ahora, y no esperar hasta que sea demasiado tarde. 
Una marca saludable es comer a horas regulares y no a cada momento durante el día o la noche. Es comer frutas, vegetales, cereales de granos no refinados, legumbres; es no comer comida grasosa y rica en colesterol; azúcar y comidas refinadas.  

Una marca saludable es tener fe en Dios. Es restaurar la paz y la amistad en un mundo lleno de luchas y odios. 

Es aprender a amar y ser amado; dar liberalmente y recibir graciosamente. Es ayudar cuando es necesario, en vez de criticar y culpar. Es mejorar el ambiente en el cual usted vive con su sola presencia. 

Procuremos por la gracia de Dios, vivir con óptima o mejor salud de hoy en adelante.

CONCLUSIÓN

Mis hermanos: Dios nos hizo para ser felices, saludables, y no enfermos. Y son los hábitos que formamos los que determinarán nuestro destino. 
Que nuestro bondadoso Padre nos ayude a escuchar su voz, y como buenos mayordomos formemos hábitos que promuevan la vida, no la enfermedad. 
Tener una buena salud es llevar la marca de la fidelidad.

¿Usted desea tenerla también? 

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