La vara poderosa De Dios
Texto Bíblico:
“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara” (Éxodo 4:1-2).
Contexto
Mientras José todavía estaba vivo, los israelitas se establecieron en Gosén y se multiplicaron en gran manera favorecidos por los faraones y por el pueblo de Egipto. Pero después de la muerte de José, y con el paso del tiempo, la situación llegó a un punto cuando los gobernantes de Egipto ya no recordaban a José, el hijo de Jacob, o su familia. Aquí comienza el libro de Éxodo, con el sufrimiento de los hijos de Israel en Egipto. Se establece el escenario para el nacimiento de Moisés, quien fue suscitado por Dios para ser un salvador de su pueblo.
En esta vida podemos esperar enfrentar pruebas y todo tipo de desafíos, pero también podemos sentirnos animados al saber que Dios oye el clamor de su pueblo en todo lugar y en cualquier momento, e interviene en nuestro favor.
El nacimiento de Moisés, como también el cuidado de Dios por él en el palacio de faraón, era parte de su plan salvador para Israel. El tiempo que pasó en el desierto apacentando las ovejas y su educación en liderazgo, bajo la instrucción de su suegro Jetro, fueron momentos importantes de aprendizaje en la transición de Moisés de pastor de ovejas a líder de una nación. Dios estaba en el control todo el tiempo, y para que Moisés recordara esa realidad, le habló desde una zarza ardiente y le dio a conocer su misión especial: “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel” (Éxodo 3:10). El período de capacitación había pasado y ahora era tiempo de que Moisés regresara a Egipto y liderara a los israelitas de la esclavitud a la libertad, a la tierra que Dios prometió a Abraham, Isaac y Jacob y a todos sus descendientes. Esa era la herencia del Señor: “una tierra que fluye leche y miel” (Éxodo 3:8).
1. La vara de Moisés
En la zarza ardiente Dios dialogó con Moisés y le comunicó sus planes de liberar a Israel con instrucciones bien claras. Aunque Dios ya había establecido su plan, deseaba trabajar por medio de Moisés, su agente humano y colaborador, para concretar su plan.
¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara”. Aunque la vara del pastor les parezca común e insignificante a las personas no familiarizadas con el cuidado de las ovejas, no debemos pasar por alto algunos detalles importantes acerca de la vara en esta historia.
Primero, podemos suponer que esa vara era el cayado del pastor, una herramienta muy importante para la seguridad y el apoyo del pastor y del rebaño; pero también era un instrumento muy importante para controlar, guiar y rescatar a la oveja. Esa vara le proporciona seguridad y ayuda a todo pastor en el campo abierto.
El segundo detalle tiene que ver con el poseedor de la vara. Esa era la vara de Moisés; él la eligió, era su propiedad y posesión. Ese detalle es de real importancia en este punto de la narración, y su significado queda claro cuando Moisés finalmente acepta la dirección de Dios en su vida, y también al avanzar en las aguas desconocidas de su futuro con el pueblo de Dios.
No tenemos derecho de conocer cada detalle del plan de Dios para nuestra vida, ese derecho le pertenece a él como Señor del universo. Nuestra parte en la relación es la confianza de que él sabe lo que es mejor para nosotros. Así como Moisés, Dios no nos llama a hacer algo para él sin primero proveernos los recursos y los medios con los cuales cumplir sus propósitos en el mundo. En el caso de Moisés, la vara era un pedazo de madera insignificante y común de un pastor.
2. La vara de Dios
A pesar de la seguridad de la presencia y del poder de Dios demostrados con la transformación de la vara en una serpiente y de nuevo en vara, Moisés continuó objetando a Dios. “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua” (Éxodo 4:10). En respuesta a esas objeciones, Dios le dijo: “¿Quién dio la boca al hombre? o ¿quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” (Éxodo 4:11, 12). En esta parte del diálogo, Dios destaca nuevamente que él es el Dios Creador, poderoso, que tiene la capacidad de hacer cualquier cosa que desee. Si él creó la boca, entonces lo puede capacitar para hablar. Solo después de esa conversación directa de Dios y la promesa de que Aarón, su hermano, lo acompañaría ante faraón, Moisés dijo sí.
Esa fue la clave de la transición en la historia, porque desde ese momento en adelante la vara que Moisés usaba como propiedad personal pasó a ser una herramienta de Dios. Pero ese cambio de dueño solo se produjo cuando Moisés estuvo dispuesto a permitir que Dios fuera Dios y permitirle asumir el control de su vida. Esa conexión marcó la entrega de la vara de Moisés a Dios. Ahora le pertenecía a Dios para usarla según sus propósitos. “Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió a tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios en su mano” (Éxodo 4:20). Dios solo asumirá la dirección cuando estemos dispuestos a desistir. Mayordomía cristiana es dar a Dios el derecho de gobernar y de asumir el control de nuestra vida y de todo lo que tenemos.
3. La vara poderosa de Dios
El capítulo cinco de Éxodo presenta el relato de la visita de Moisés y Aarón a faraón, y en esa visita usó la vara de Dios para realizar milagros, para afirmar su mensaje y la autenticidad del llamado de Moisés y Aarón como líderes de su pueblo. Pero faraón endureció su corazón. Con ese acto de desafío, rechazó el gobierno de Dios como Señor del universo. Las consecuencias de tal acto de desobediencia a Dios fueron inmediatas y devastadoras, y la vara de Dios desempeñó su parte:
“Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre” (Éxodo 7:20).
De ahí en adelante, de la primera a la décima plaga, la vara que significaba la presencia de Dios trajo devastación y destrucción sobre la tierra y el pueblo de Egipto, incluyendo la casa de faraón. Esa herramienta común de pastores, en la mano de Dios se convierte en un arma poderosa y potente para servir a sus propósitos.
Sí, Dios es capaz de hacer cualquier cosa y usará cualquier cosa, hasta las herramientas más simples, para la gloria de su nombre.
Conclusión y Resumen
(Principios de Mayordomía Cristiana)
Dios está en el control del universo y él es el Señor de la vida. Todo en el mundo, incluyendo nosotros (sus mayordomos), existe para servir a sus propósitos.
Dios conoce nuestras pruebas y sufrimientos y oye nuestro clamor por liberación y rescate. Él es nuestro Salvador.
Como cristianos somos instrumentos de la gracia de Dios y él nos usará si estamos dispuestos a ser usados por él. En verdad, él nos capacitará para hacer lo que parece imposible y él recorrerá el camino por nosotros.
No hay nada que sea demasiado insignificante o simple que Dios no sea capaz de usar para su misión en la Tierra. Su voz, su mente, su tiempo y sus habilidades personales pueden ser utilizados para el servicio de Dios.
Mayordomía cristiana es dar nuestro todo a Dios. Es la respuesta del corazón y la expresión de gratitud por todo lo que él proveyó para bendecirnos.
La pregunta a los mayordomos de Dios es:
¿Ustedes están dispuestos a ser usados por Dios?
¿Están dispuestos a ceder lo que tengan en su mano y lo que poseen para cumplir los propósitos de Dios?
¿Están dispuestos a permitir que el Señor del universo asuma el control de sus vidas y corazones?
Dios les bendiga!!!
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