La reforma de salud en el tiempo del fin

I. INTRODUCCIÓN

Alguna vez ¿usted se despertó de noche con necesidad de salir de la cama, pero la oscuridad no le permitía ni siquiera encontrar el interruptor? ¿Cómo se sintió cuando logró encender la luz, después de tropezar en la oscuridad?

El mundo vive una realidad semejante. Hay tanta oscuridad y, por lo tanto, tanta necesidad de luz.
Esta oscuridad alcanza muchos aspectos de la vida humana, pero, en esta ocasión vamos a enfocarnos en la que tiene que ver con el estilo de vida. 
Por eso, analizaremos el capítulo 3 de la segunda epístola del apóstol Pablo a Timoteo.
Este pasaje describe las características de las personas que viven sin Dios en este mundo de tinieblas, en contraste con la forma de vida que el Señor esperaba de Timoteo, y que espera de cada uno de nosotros, de tal forma que seamos una fuente de luz en la oscuridad.

II. UN MUNDO EN TINIEBLAS (2 Timoteo 3:1-9)

a. “En los últimos días” (v. 1)
i. Aunque la presencia del mal no sea una característica exclusiva de los últimos días, sin duda, la actividad creciente del príncipe del mal (Apocalipsis 12:12) hace que el desarrollo progresivo de la depravación llegue a su intensidad máxima en estos tiempos finales, al punto que el mundo está envuelto en tinieblas.
ii. “Nuestra civilización artificial fomenta males que anulan los sanos principios. Las costumbres y modas están en pugna con la naturaleza. Las prácticas que imponen, y los apetitos que alientan, aminoran la fuerza física y mental y echan sobre la humanidad una carga insoportable. Por doquiera se ven intemperancia y crímenes, enfermedad y miseria” (MC, 87).
b. “Hombres amadores de sí mismos” (v. 2).
i. No existe nada de malo en amarse a sí mismo. Es más, la Biblia nos pide que nos amemos a nosotros mismos (Mateo 19:19). Pero, aquí el texto expresa la idea de un amor irregular y pecaminoso, que se traduce mejor "sólo se aman a sí mismos" es decir, “hombres egoístas”. 
ii. Son personas cuyas vidas están centradas en sí mismas, y solo buscan satisfacer sus deseos pecaminosos; desean que sus impulsos sean satisfechos cuando y como les conviene.
iii. El egoísmo marca el inicio de una serie de excesos y de errores en la forma de vivir. Cuando la persona alberga egoísmo en su corazón, todo lo que haga en su vida diaria estará orientado a su autosatisfacción. Esto conduce a un estilo de vida distorsionado y autodestructivo. 
iv. “Pero Satanás se ha propuesto interesar a los hombres en primer término en sí mismos, y éstos al ceder a su control han desarrollado un egoísmo que ha llenado al mundo de miseria y lucha, y ha indispuesto a los hombres entre sí. El egoísmo es la esencia de la depravación, y debido a que los seres humanos han cedido a su poder, hoy se ve en el mundo lo opuesto a la obediencia a Dios” (CSMC, 27). 
c. “Intemperantes” (v. 3) 
i. Se puede traducir como “sin control”. 
ii. Son personas que no tienen autocontrol, son gobernados por impulsos personales y no por principios. 
iii. Muchos de los seres humanos de hoy no tienen gobierno sobre sí mismos y tampoco sobre sus apetitos; entonces, llegan a ser como un automóvil que tiene rota alguna pieza que controla la dirección, y va peligrosamente de un lado a otro, sin poder ser controlado. 
iv. “La intemperancia destrona la razón, los placeres sensuales, las disputas y los crímenes la siguen. Satanás se deleita en la guerra, que despierta las más viles pasiones del alma, y arroja luego a sus víctimas, sumidas en el vicio y en la sangre, a la eternidad” (CS, 457).
v. “Mediante la intemperancia, Satanás obra para destruir las facultades mentales y morales que Dios dio al hombre como un don inapreciable. Así viene a ser imposible para los hombres apreciar las cosas de valor eterno. Mediante la complacencia de los sentidos, Satanás trata de borrar del alma todo vestigio de la semejanza divina” (DTG, 97).
vi. Cuando miramos el mundo que nos rodea, podemos afirmar que “Por todas partes se ve la intemperancia en el comer, en el beber, en el trabajo y en casi cualquier cosa. Las personas que se esfuerzan por realizar una gran cantidad de trabajo en un tiempo limitado, y continúan trabajando cuando su mejor criterio les indica que deberían descansar, no son nunca ganadores. Viven con capital prestado, porque gastan en el presente las fuerzas vitales que necesitarán en el futuro” (CS, 98).
"Un hombre intemperante no puede ser un hombre paciente" 4TI, 240.
"Debemos someter a rígida sujeción los apetitos de nuestra naturaleza animal. Esos apetitos nos fueron dados con fines importantes, para el bien, y no para que fueran los ministros de la muerte pervirtiéndolos y haciendo de ellos concupiscencias rebeldes". 4TI, 240.
d. “Amadores de los deleites más que de Dios” (v. 4). 
i. Los “deleites” o placeres, se refieren a las cosas que van contra nuestra relación con Dios y que, por lo tanto, son destructores de la espiritualidad. 
ii. Esas personas no solamente son enemigos del bien (v. 3), sino que están dominadas por el amor a los placeres.
iii. Los que son “amadores de sí mismos” (v. 2), naturalmente van detrás de los deleites antes de sujetarse a los santos pedidos de conducta que Dios requiere. 
iv. “Satanás emplea su influencia para ahogar la voz de Dios y la de la conciencia; y el mundo obra como si estuviera bajo su control. Los hombres lo han escogido como su líder... Infatuados con proyectos para los deleites y la diversión, se esfuerzan por lo que ha de perecer con el tiempo... (En los lugares celestiales, 346).
"Una indulgencia casi imperceptible con os gustos dará lugar al gusto por estimulantes más fuertes". 4TI, 240.

III. UNA LUZ EN LA OSCURIDAD (v. 10-17)

a. “Pero, tú…” (v. 10). 
i. Se usa la palabra griega “dé” que se traduce como “pero” para enfatizar el contraste con lo descrito anteriormente.
ii. De esta manera, se destaca la gran diferencia entre Timoteo y “los hombres amadores de sí mismos”, la vida de este siervo de Dios resplandece como una luz en medio de la oscuridad. 
iii. El ejemplo de Timoteo es una invitación a cada uno de nosotros, los adventistas del séptimo día, a vivir de manera distinta a la forma en la que vive el mundo.
iv. Debemos vivir enfocados en Cristo y no en nosotros mismos; debemos gobernar nuestros impulsos con la ayuda del Espíritu Santo y no ser intemperantes; debemos amar a Dios y a sus preceptos antes que a los deleites del mundo.
b. “Has seguido mi doctrina, conducta” (v.10). 
i. Sin duda, las enseñanzas y la vida de Pablo eran un continuo estímulo y un modelo que Timoteo imitaba. 
ii. Las enseñanzas (doctrina) y la manera de vivir (conducta) siempre deben estar en la misma dirección y no en contradicción. Nuestros actos deben confirmar lo que expresamos con nuestras palabras. 
iii. En ese sentido, los adventistas tienen el privilegio de contar con el mensaje de la reforma de salud. Pero no es suficiente poseer, conocer o enseñar este mensaje, es nuestro deber practicarlo, de tal manera que podamos ser una luz en la oscuridad. 
iv. “Según la luz que me fue dada hace tanto tiempo (1863), se me mostró que la intemperancia prevalecería en el mundo hasta un punto alarmante, y que cada miembro del pueblo de Dios debía asumir una posición elevada con respecto a la reforma de los hábitos y las prácticas... El Señor presentó delante de mí un plan general. Se me mostró que Dios daría a sus hijos que observan los mandamientos, una reforma del régimen alimenticio, y que a medida que ellos la recibieran, sus enfermedades y sufrimientos serían grandemente disminuidos. Se me mostró que esta obra iría en progreso” (CSRA, 578)
v. “Nuestro misericordioso Padre celestial ve la condición deplorable de los hombres que, a sabiendas unos, por ignorancia muchos, viven violando las leyes que él estableció. Pero por su amor y compasión hacia la humanidad, él hace resplandecer la luz de la reforma pro salud” (ibíd., p. 81).
vi. “Dios ha permitido que la luz de la reforma pro salud brillara sobre nosotros en estos días finales, para que andando en la luz escapemos a muchos de los peligros a que estaremos expuestos” (ibíd., p. 24).

IV. CONCLUSIÓN

El mundo en estos últimos días está envuelto en tinieblas. Las personas viven de manera egoísta, sin autocontrol y aman más los placeres de este mundo que a Dios. Frente a esto, el Señor nos invita a vivir de acuerdo con su voluntad, a conocer y practicar la reforma de salud, de tal manera que esta sea una luz en la densa oscuridad. 
Apreciado hermano, así como Pablo exhortó a Timoteo: 
“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” (vers. 14). 

Por lo tanto, ¿aceptas el llamado de Dios para mantener en alto la antorcha de la reforma de salud en este mundo perdido en la oscuridad?

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