La parte de Dios y nuestra parte

Tres Razones por las que Dios habla del dinero

A. La forma en la que manejamos nuestro dinero es una expresión externa de una condición espiritual interna.

B. La manera en la que administramos el dinero afecta la intimidad de nuestra relación con Cristo.

C. El dinero compite con Cristo por el trono de nuestro corazón.

I. La función de Dios y la nuestra frente al dinero

A. La función de Dios

1. Dios es el dueño de todo.
2. Dios tiene el control.
3. Dios provee para nuestras necesidades.

B. La función del ser humano frente al dinero

1. Somos mayordomos de las posesiones de Dios.
2. Debemos serles fieles.
3. En la fidelidad, Dios nos bendice.

II. El trabajo

A. Dios creó el trabajo para beneficiarnos.

B. Dios le dio al trabajo una importante perspectiva.

1. El trabajo es necesario.
2. El trabajo desarrolla carácter.
3. El trabajo es para el señor.

C. Dios tomó responsabilidades con respecto a nuestro trabajo.

1. Dios nos da las habilidades con respecto a nuestro trabajo.
2. Dios nos da el éxito.
3. Dios controla los ascensos y avances laborales.

D. Dios nos dio responsabilidades también a nosotros.

1. Debemos trabajar duro.
2. Debemos trabajar sin caer en el exceso.
3. Debemos ser honestos.
4. Debemos honrar a nuestros empleadores.
5. Debemos honrar a nuestros compañeros.

Dios nos dio pautas para administrar el dinero porque nos ama y se preocupa por nosotros. 

En la biblia hay más de 2.350 versículos que se refieren al dinero y a las posesiones. Jesús enseñó más acerca del dinero que sobre cualquier otro tema. El tema del dinero es el más mencionado en el Nuevo Testamento, aparte del tema del amor.

El Señor sabía que necesitaríamos sabiduría para usar el dinero, por eso reveló en las Escrituras los principios acerca del trabajo, las ganancias, los gastos, los ahorros, las inversiones, el dar, el salir de deudas y la enseñanza que se le debe dar a los hijos sobre cómo manejar el dinero.

Si a las personas se les ha enseñado algo acerca de la manera en la que Dios espera que se maneje el dinero, generalmente se refiere al dar. Aunque dar es muy importante, rara vez se les enseña los principios sobre ganar y gastar. Por ende, el pueblo de Dios se ha manejado más según la perspectiva del mundo, en vez de la de Dios.

Tres razones por las que Dios habla tanto sobre el dinero

A. La forma en la que manejamos nuestro dinero es una expresión externa de una condición espiritual interna.

Lucas 16:10 dice: "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto."

El área del manejo del dinero es una de esas áreas de "lo muy poco".

¿Por qué lo decimos?... pues porque ¿Quién sabe cómo está usted manejando su dinero? 

Ahora que viajamos por Latinoamérica nos damos cuenta que muchas veces las esposas no saben cómo los esposos manejan el dinero de la casa. Entonces, si la esposa no sabe cómo su esposo está manejando el dinero de la casa, mucho menos el pastor... mucho menos los diáconos. 

El área del manejo del dinero es un área ``secreta ́ ́ en nuestra vida... 

Pero como le escuchamos decir alguna vez "En la vida secreta está el secreto" 

La forma en la que cada uno de nosotros tomamos decisiones económicas muestra los principios y valores que tenemos en la vida. 

Si usted decide sobornar a un policía de su país, pasar algún equipo de contrabando por la aduana, mentir en su declaración de impuestos o escuchar música en un disco compacto pirateado, esas decisiones económicas simplemente muestran qué es lo que usted realmente valora en su vida (su tiempo, su dinero), y qué lugar ocupa la palabra de Dios y Jesucristo mismo en el trono de su corazón.

B. La manera en que administramos el dinero afecta la intimidad de nuestra comunión con Cristo.

``Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? ́ ́ (Lucas 16:11).

Una relación más íntima con Cristo es ``lo verdadero ́ ́ en la vida.

C. El dinero compite con Cristo por el trono de nuestro corazón.

``Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas ́ ́ (Mateo 6:24).

Es un hecho científicamente comprobable que a los latinoamericanos se nos está cambiando el color de los ojos: ¡se nos está poniendo verdes! (el
color de los dólares). 

La economía de mercado y el amor al poco dinero que tenemos compite por el amor al señor y Su Reino (por eso, muchas veces estamos dispuestos a comprometer nuestra lealtad a Cristo por unos pocos pesos o dólares).

I. La función de Dios y la nuestra frente al Dinero

A. La función de Dios

1. Dios es el Dueño de todo

``De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan ́ ́ (Salmos 24:1). Dios creó todas las cosas: ``En el principio creó Dios los cielos y la tierra ́ ́ (Génesis 1:1). El jamás le ha transferido, ni nunca le transferirá a las personas la propiedad de Su creación.

a. Dios es dueño de toda la plata y el oro: ``Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos ́ ́ (Hageo 2:8).

b. Dios es dueño de la tierra. ``La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es ́ ́ (Levítico 25:23).

c. Dios es dueño de los animales. ``Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados... y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud ́ ́ (Salmos 50:10-12).

Como seguidores de Cristo, nosotros reconocemos que Dios es dueño de todas nuestras posesiones. Jesús dijo: Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo ́ ́ (Lucas 14:33).

2. Dios tiene el control.

``Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares ́ ́ (Salmos 135:6).

Nuestro amante Padre celestial es quien tiene el control total y absoluto de cada cosa que sucede.

``Y alabé y glorifiqué al que vive para siempre... él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? ́ ́ (Daniel 4:34-35). 

Está en quienes lo sigan, el darse cuenta de que Dios usa todo para bien, aún las circunstancias difíciles serán de provecho propio. ``Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados`` (Romanos 8:28).

Esto lo podemos ver en la vida de José, a quienes sus hermanos celos lo vendieron como esclavo.

Sin embargo, José les dijo: ``No os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; Porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros... Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios... Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo ́ ́ (Génesis 45:5-8; 50:20).

3. Dios provee par nuestras necesidades

En Génesis 22:14 a Dios se lo llama Jehova-jireh, que significa, ``Jehová proveerá ́ ́.

``Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas ́ ́

(Mateo 6:33). ``Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús ́ ́ (Filipenses 4: 19).

Dios es predecible e impredecible. 

Él es predecible en el sentido de su fidelidad para proveernos, e impredecible en la manera que lo hará. En la biblia, el Señor provee para su pueblo de muchas diferentes maneras y, con frecuencia, de modo inesperado. El mismo Señor que alimentó con mamá a los hijos de Israel durante los 40 años en el desierto, y que alimentó a los 5.000 con tan sólo cinco panes y dos peces, nos ha prometido que proveerá para nuestras necesidades. 

Este es el mismo señor que le dijo a Elías: ``Yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde ́ ́ (1 Reyes 17:4,6).

B. La función del ser humano frente al dinero

1. Somos mayordomos de las posesiones de Dios.

Salmos 8. “...Todo lo pusiste debajo de sus pies...” Mayordomía significa administrar las pertenencias de otro.

2. Debemos ser fieles

``Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel ́ ́ (1 corintios 4:2)

Dios es dueño de todo lo que nosotros tenemos, y nos ha dado la responsabilidad de administrar nuestras cosas de una manera fiel, de acuerdo a los principios de la Escritura acerca de las finanzas.

a. Debemos ser fieles con lo que tenemos. No solamente debemos ser fieles mayordomos en cuanto al diez por ciento que damos, sino también con el 90 por ciento restante. Todo lo que tenemos es del señor y debemos administrarlo de una manera que lo complazcamos a Él.

b. Debemos ser fieles en las pequeñas cosas. ``El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto ́ ́ (Lucas 16:10).

Si somos fieles en las pequeñas cosas, Dios podrá confiarnos responsabilidades mayores. No debemos gastar el dinero de una manera que desagrade a Dios porque esto nos conduciría a ser mayordomos infieles.

3. En la fidelidad, Dios nos bendice

Dios nos bendice de tres maneras:

a. Nos acercamos a Jesucristo más y más. “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21).

Cuando somos fieles en la obediencia y el servicio al Señor, aprendemos a amarlo más.

Jesús dijo: Al aplicar con fidelidad los principios de Dios sobre la finanzas, nuestro amor por Cristo crecerá cada vez más.

b. Desarrollamos un carácter a la imagen de Dios.

Dios se vale del dinero para revelar y refinar nuestro carácter. La manera en que manejamos el dinero es un indicador de nuestra verdadera condición espiritual.

Usted puede decir mucho de una persona cuando examina la manera en la que maneja el dinero. Por ejemplo, si es honesto o deshonesto, o si apuesta dinero o lo da a los pobres.

c. Comenzamos a tener estabilidad financiera

A medida que aplicamos los principios de Dios en la administración de nuestras finanzas, comenzaremos a gastar más sabiamente y a ahorrar para el futuro y a dar aún más para la obra de Cristo.

Tenga mucho cuidado con las enseñanzas extremistas en relación a la riqueza y la pobreza. 

Es una barbaridad pensar que la santidad se da solamente en la pobreza.

El dinero y las posesiones pueden usarse para bien o para mal. Un número importante de personas devotas a Dios, que la Escritura nos menciona, fueron los más ricos de su época. 

En el Antiguo Testamento el Señor hace llegar su recompensa de abundancia a su pueblo cuando le obedece, mientras que la pobresa recae sobre ellos como consecuencia de su desobediencia.

Deuteronomio 30: 15-16 dice: "Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal: porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga."

Salmos 35:27 dice: "Pero que se alegren y griten de alegría: El Señor es grande, y le agrada el bienestar de su siervo. (DHH) Podemos orar genuinamente para que Dios nos prospere cuando nuestra relación con el Señor es saludable y tiene la perspectiva adecuada con respecto a las posesiones. "Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma". (3 Juan 2). 
La Biblia no dice que alguien que es de Dios debe vivir en la pobreza. Un creyente puede tener recursos materiales.

El otro extremo está en creer que todos los cristianos que tienen una fe verdadera siempre serán prósperos económicamente. Esto también es un error.

Al estudiar la vida de José, vemos el ejemplo de una persona fiel que experimentó la prosperidad y la pobreza. El nació en el seno de una familia próspera, después sus hermanos lo vendieron como esclavos porque estaban celosos de él. Cuando fue un esclavo su amo lo ascendió para que fuese el administrador de la casa. Luego, al negarse a cometer adulterio con la mujer de su amo. ¿Sabe qué sucedió? 

Padeció años en prisión por haber tomado la decisión correcta. Pero, en el tiempo de Dios, asumió el cargo de primer ministro en Egipto.

Los alineamientos para la prosperidad se encuentran en Josué 1:8: "Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo re saldrá bien".

Este pasaje tiene dos requisitos para ser próspero. Meditar en la Escritura y hacer todo lo que nos ordena. Cuando usted hace esto, está en una posición que le permite ser próspero económicamente. No hay garantías, sin embargo, Dios preferirá que usted sea próspero. Él sabe lo que es mejor para usted, y espera que confié en El en cualquiera sea su decisión divina.

Por favor, repase este diagrama que contrasta las tres perspectivas.

Pobreza Prosperidad Mayordomía

Posesiones: Malas Un derecho Una Responsabilidad

Trabajo: Necesidades básicas Enriquecerse Servir a Cristo

Los cristianos espirituales: Pobre Rico Fiel

Los carnales y los perdidos: Ricos Pobres Infieles

Damos porque: Es un deber Habremos de recibir Amamos a Dios y a su reino

Gastamos: Con temor y falta de gozo Superficiales y consumistas En oración y responsablemente

II. El Trabajo

Una persona promedio trabaja unas 100.000 horas en su vida. Con frecuencia, este trabajo acarrea algunas insatisfacciones. Entender los principios de la Escritura con respecto al trabajo lo ayudara a experimentar satisfacción en el mismo. Además, lo pondrá en una posición donde el Señor podrá prosperarlo.

A. Dios creó el trabajo para beneficiarnos

La primera tarea que Dios le asignó a Adán fue el trabajo. "Tomó pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase"(Génesis 2: 15). 

El Señor creó el trabajo para nuestro propio beneficio en un medio libre de pecado como lo fue el huerto de Edén.

Después de la caída, cuando el pecado entró al mundo, el trabajo se hizo más dificultoso. "Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra" (Génesis 3: 17-19).

B. Dios le dio al trabajo una importante perspectiva

1. El trabajo es necesario

"Si alguno no quiere trabajar tampoco coma" (2 Tesalonicenses 3: 10) 

El trabajo es tan importante que en Éxodo 34:21 Dios nos ordena: "Seis días
trabajarás"

2. El trabajo desarrolla carácter

``La mano de los diligentes señoreará: mas la negligencia será tributaria ́ ́.

Proverbios 12:24. Una de las principales razones de trabajar es para desarrollar el carácter. Mientras el carpintero edifica la casa. La casa también edifica al carpintero. Su destreza, diligencia, destreza manual y juicio son refinados. Un trabajo no es una mera tarea para ganar dinero; es también un medio que Dios nos da para que tengamos un carácter a la imagen de Él.

3. El trabajo es para el señor

``Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que el Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís ́ ́ (Colosenses 3:23-24).

La Escritura revela que cuando trabajamos, en verdad estamos sirviendo al Señor con nuestro trabajo. Considere la actitud que usted tiene respecto al trabajo. Si puede ver a Jesús como su jefe, ¿trataría de ser más fiel en lo que hace? 

La pregunta más importante que usted necesita hacerse cada día es:

``¿Para quien trabajo? ́ ́ 
Usted trabaja para Cristo.

C. Dios tomó responsabilidades con respecto a nuestro trabajo

1. Dios nos da las habilidades para realizar nuestro trabajo

``Y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová ́ ́ (Éxodo 36: 1)

Debido a que Dios le ha dado a cada persona talentos y habilidades únicos, la Escritura no resalta una ocupación como más importante que otra. 

Hay una gran variedad de trabajos descritos en la Biblia. David fue un pastor y un rey.
Lucas fue médico. Lidia fue una vendedora de telas púrpuras. Daniel fue un trabajador gubernamental. Pablo fue un hacedor de tiendas; y por ultimo el Señor fue carpintero.

2. Dios nos da el éxito

``Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero ; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacia, Jehová lo hacia prosperar en su mano ́ ́ (Génesis 39:2-3).

José es un ejemplo de cómo Dios ayuda a una persona a tener éxito. Nosotros tenemos responsabilidades, pero debemos darnos cuenta de que es Dios quien nos dará el éxito.

3. Dios controla los ascensos y avances laborales

``Porque ni de oriente ni de occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios, es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece ́ ́ (Salmos 75:6-7).

Aunque nos sorprenda mucho, las personas no son las que controlan quien le ascenderá (enaltecerá) a usted; es el Señor quien controla su éxito y ascensos.

Por otro lado...

D. Dios nos dio responsabilidades también a nosotros

1. Debemos trabajar duro.

``Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia ni sabiduría ́ ́
(Eclesiastés 9: 10) 
``Haber precioso del hombre es la diligencia ́ ́ (Proverbios 12:27). 

La Escritura condena la holgazanería al mismo tiempo que alienta la diligencia y el trabajo duro. 
``También el que es negligente en su trabajo. Es hermano del hombre disipado” (Proverbios 18:9). 

La vida de Pablo fue un ejemplo de duro trabajo. ``Ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que imitaseis ́ ́ (2 Tesalonicenses 3:8-9).

2. Debemos trabajar sin caer en el exceso.

Éxodo 34:21 dice: ``Seis días trabajaras, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás ́ ́. Sin embargo, el trabajar duramente debe equilibrarse con las demás prioridades de nuestra vida. Si su trabajo le requiere demasiado tiempo y energías, al punto de que usted deja de lado su relación con Cristo, o sus seres queridos, esto significa que está trabajando en exceso. 

El descanso es un asunto de fe. 
¿Puede el señor hacer que nuestros seis días de trabajo sean más productivos que siete? ¡Sí! 

El Señor instituyó un descanso semanal para que tengamos salud física, mental y espiritual.

3. Debemos ser honestos.

``No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro ́ ́ (Levítico 19: 11).

4. Debemos honrar a nuestros empleadores.

1 Pedro 2: 18 dice: ``Criados, (léase empleados), estad sujetos con todo respeto a vuestros amos [empleadores]; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar ́ ́. 

El pueblo de Dios siempre debehonrar a sus patrones.

5. Debemos honrar a nuestros compañeros de trabajo y nunca difamarlos.

``No acuséis al siervo ante su señor, no sea que te maldiga, y lleves el castigo ́ ́ (Proverbios 30: 10)

Conclusión

Jesús habló mucho acerca del dinero y las posesiones porque sabía que nuestra vida espiritual y material tendría mucho que ver con eso.

Dios es Dueño de todo, y nos encomienda algunas de Sus posesiones para que las administremos. Quiere que seamos sabios y fieles mayordomos al poner en práctica los principios financieros que enseña Su Palabra.

Él nos ha dado el trabajo para proveernos de lo que necesitamos y para desarrollar nuestro carácter. 

Debemos trabajar duro y tratar de ser excelentes porque, en realidad, trabajamos para Cristo. 

Debemos, también, balancear el trabajo con otras prioridades que nos da el Señor – Entre ellas, la familia, el descanso y el Reino.

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