La Observancia del sábado
I. INTRODUCCIÓN
La Biblia ordena la observancia del sábado como día de reposo, separado para un uso sagrado,como un recordatorio de la creación y también de la redención.
El sábado es un día especial de comunión y adoración a Dios.
Y más que eso, la Biblia declara además que el sábado es una señal de santificación entre Dios y su pueblo: Ezequiel 20:12-20.
Por lo tanto, para vivir en perfecta comunión con Dios, es necesario que observemos debidamente el sábado; no solo un día entre siete, sino el sábado, porque la Biblia es específica al afirmar que “el séptimo día es el sábado del Señor tu Dios” (Éxo. 20:10), y Cristo mismo declaró que el sábado es el día del Señor (Marcos 2:28).
Pero, ¿cómo debemos guardar el sábado: qué implica la observancia del sábado?
II. EL PERÍODO DEL SÁBADO
A. Los días de la semana de la creación
a) El relato de la creación, en Génesis cap. 1, presenta cada uno de los seis días que antecedieron al sábado, como comenzando en la parte oscura y terminando con la parte clara: 1:5, 8, 13, etc. “Tarde (=noche) y mañana (= día)”.
b) Y en el séptimo día de la semana de la creación Dios descansó: Génesis 2:1-3.
B. El período del sábado
a) A semejanza de los días de la semana de la creación, el sábado debe celebrarse “de tarde a tarde”: Levítico 23:32.
b) Y la Biblia es todavía más explícita al identificar la expresión “tarde” con la “puesta de sol”: Deuteronomio 16:6 (cf. Marcos 1:32).
c) Por lo tanto el sábado comienza al ponerse el sol del viernes y termina al ponerse el sol del sábado.
III. LA PREPARACIÓN PARA EL SÁBADO
A. “El día de preparación”
a) Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el día que antecede al sábado, es decir el viernes, es considerado “el día de preparación” para el sábado: Marcos 15:42 (cf. Lucas 23:54).
B. La preparación para el sábado.
a) El señor requirió de los israelitas que el viernes prepararan los alimentos para el sábado: Éxodo 16:22-26.
b) Lo mismo se requiere de nosotros, que hagamos preparativos especiales para el sábado:
- Para que no atrasarnos el viernes, “Durante toda la semana debemos recordar el sábado y hacer preparativos para guardarlo según el mandamiento” (3JT, 20).
- “Aunque deben hacerse preparativos para el sábado durante toda la semana, el viernes es un día especial de preparación” (3JT, 21).
- “Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse, que se hayan lustrado los zapatos y tomado los baños. Es posible lograr esto. Si lo establecéis como regla, podéis hacerlo. El sábado no debe destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres, o a otra ocupación mundanal. Antes de que se ponga el sol, debe ponerse a un lado todo trabajo secular, y guardarse fuera de la vista todos los periódicos de ese carácter. Padres, explicad a vuestros hijos lo que hacéis y os proponéis, y dejadlos participar en vuestra preparación para guardar el sábado según el mandamiento” (3JT, 22)
- “Siempre que se pueda, los patrones deben dejar en libertad a sus obreros […] Dadles tiempo para la preparación, a fin de que puedan dar la bienvenida al día del Señor con espíritu tranquilo. Una conducta tal no os infligirá pérdidas, ni aun en las cosas temporales” (3 JT, 22).
C. El inicio del sábado en familia
a) “Antes de la puesta del sol, congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar. […] Debemos empezar de nuevo a hacer arreglos especiales para que cada miembro de la familia sea preparado para honrar el día que Dios ha bendecido y santificado” (3JT, 23).
b) “Tomen parte los niños en el culto de familia. Traigan todos sus Biblias, y lea cada uno de ellos uno o dos versículos. Luego cántese algún himno familiar, seguido de oración. […] En una simple petición, expresad al Señor vuestras necesidades, y gratitud por su misericordia. Así invitáis a Jesús como vuestro huésped bienvenido en el hogar y el corazón. En la familia, las largas oraciones acerca de objetos remotos no están en su lugar. Hacen cansadora la hora de la oración, cuando debiera ser considerada como un privilegio y una bendición. Procurad que ese momento ofrezca interés y gozo” (3JT, 23).
IV. LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO
A. Las actividades del sábado
a) “No se malgasten en cama las preciosas horas del sábado. El sábado de mañana, la familia debe levantarse temprano. Si se levantan tarde, hay confusión y apresuramiento en los preparativos para el desayuno y la escuela sabática” (3JT, 23).
b) “Todos deben tener un traje especial para el sábado, para llevarlo cuando asistan al culto en la casa de Dios. Debemos ser aseados y estar bien arreglados, aunque sin adornos. Los hijos de Dios deben ser limpios en su interior y exterior” (ibíd., p. 21).
c) Durante el culto en la iglesia, en lo posible toda la familia debe sentarse junta; los padres deben enseñar a sus hijos a ser reverentes en la casa de Dios.
Es interesante que los propios hijos, si ya saben escribir, tomen nota de los textos y de las principales ideas del sermón para repasarlo en casa.
d) “Muchas cabezas de familias hacen del culto un asunto de crítica en casa, aprobando algunas cosas y condenando otras. […] si el que habló tiene alguna mancha, temed mencionarlo. Hablad tan sólo de la buena obra que hace, de las buenas ideas que presentó, que debierais escuchar como procedentes del agente de Dios (2JT, 199).
e) “Aunque debe evitarse el cocinar en sábado, no es necesario comer alimentos fríos. En tiempo frío, caliéntese el alimento preparado el día antes. Y sean las comidas, aunque sencillas, atrayentes y sabrosas. Provéase algo que sea considerado como un plato especial, algo que la familia no tiene cada día” (3JT, 23).
f) El sábado de tarde “cuando el tiempo es agradable, paseen los padres con sus hijos por los campos y huertos. En medio de las cosas hermosas de la naturaleza, explíquenles por qué fue instituido el sábado. Descríbanles la gran obra creadora de Dios. Díganles que cuando la tierra salió de su mano era santa y hermosa. […] Invitadlos a ver cómo la tierra, aunque mancillada por la maldición del pecado, sigue revelando la bondad de Dios. Los campos verdes, los altos árboles, la alegre luz del sol, las nubes, el rocío, la quietud solemne de la noche, la gloria del cielo estrellado y la luna en su belleza, todo da testimonio del Creador. […] Habladles del camino de la salvación [...] Preséntese a Jesús a los niños, como niño obediente a sus padres, […] De vez en cuando, leedles las interesantes historias de la Biblia. Interrogadlos acerca de lo que han aprendido en la escuela sabática y estudiad con ellos la lección del próximo sábado” (3JT, 24-25).
g) “Al bajar el sol, señalen la voz de la oración y el himno de alabanza el fin de las horas sagradas, e invitad a Dios a acompañaros con su presencia en los cuidados de la semana de trabajos” (3JT, 25).
B. Cómo se profana el sábado:
a) Buscando los propios placeres (1JT, 278).
b) Por apresuramiento, roces e impaciencia (3JT, 23).
c) Haciendo los deberes escolares (4TI, 116).
d) Leyendo libros y periódicos seculares (3JT, 22).
h) Pensando en negocios para ocupar la mente (3JT, 22). “Los que no son plenamente convertidos a la verdad permiten con frecuencia que sus mentes se espacien libremente en negocios mundanales, y aunque descansan del trabajo físico en sábado, su lengua expresa lo que tienen en la mente; de ahí sus palabras acerca de sus ganados, las cosechas y las pérdidas y ganancias. Todo esto es violar el sábado” (1JT, 288).
C. El sábado no es un día de inactividad
El sábado no se destina a la inactividad, ociosidad o a dormir.
a) “La obra del cielo no cesa nunca, y los hombres no debieran nunca descansar de hacer bien. El sábado no está destinado a ser un período de inactividad inútil. La ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; […] pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas” (DTG, 177).
b) “Nadie debe sentirse libre para pasar el tiempo santificado de una manera que no sea provechosa. Desagrada a Dios que los observadores del sábado duerman durante gran parte del sábado. Deshonran a su Creador al hacerlo. Por su ejemplo dicen que los seis días son demasiado preciosos para que ellos los pasen descansando. Deben ganar dinero, aunque sea privándose del sueño que necesitan, y lo recuperan durmiendo durante el tiempo santo” (1JT, 288).
c) “Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado.
Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado” (3JT, 22).
V. CONDICIONES PARA LA VERDADERA OBSERVANCIA DEL SÁBADO
Entre otros aspectos, el Espíritu de Profecía menciona dos condiciones indispensables para que observemos el sábado genuinamente:
1ª) “No sólo debemos observar el sábado en forma legal. Debemos comprender su importancia espiritual sobre todas las acciones de nuestra vida". (3JT, 20).
2°) “Pero a fin de santificar el sábado, los hombres mismos deben ser santos. Por la fe, deben llegar a ser partícipes de la justicia de Cristo. Cuando fue dado a Israel el mandato: ‘Acordarte has del día del reposo, para santificarlo’, el Señor también les dijo: ‘Habéis de serme varones santos’ (Éxodo 22:31)” (DTG, 250).
VI. CONCLUSIÓN
En verdad, la orden divina a su pueblo es: Ezequiel 20:20. “El sábado es señal de una relación que existe entre Dios y su pueblo” (8TI, 210).
LLAMADO
Quiero invitarlo a renovar su compromiso con la observancia del sábado hasta el día en que guardaremos ese santo día en la eternidad. Si ese es su deseo, póngase en pie y vamos a orar.

Comentarios
Publicar un comentario