La Influencia del Materialismo

"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre." 1 Juan 2:15-17

PELIGROS MODERNOS

Max Martin se echó hacia atrás en el cómodo sillón de su oficina, saboreando el momento. Las hojas impresas por su computadora, que tenía en la mano, contaban, una historia muy buena. Su empresa de construcciones habia operado muy bien, y sus inversiones financieras estaban resultando muy exitosas. Había trabajado mucho - y muy duro- para ponerse a sí mismo y a su empresa en el mapa. Aprovechó las situaciones financieras para mejorar su posición. Quería todo, no importaba quien tuviera que pisar para obtenerlo. Y ahora era tiempo de gozar del fruto de sus labores.

Por supuesto, se recordó que necesitaba reinvertir muchas de sus ganancias para evitar pagar impuestos más altos. Pero ese sería un buen momento para mudar sus oficinas pequeñas de un segundo piso a una ubicación más importante y céntrica, una suite que anunciaría al mundo que él había llegado.

Una sonrisa comenzó a esbozarse en su rostro, al pensar en un nuevo automóvil y el condominio en la playa. Todas las cosas que había acumulado necesitaba un lugar mejor, de modo que su familia podría comenzar a mirar esa casa más grande que estaban reclamando, que incluyera una piscina y una cancha de tenis. SI solamente la iglesia dejara de importunarlo pidiendo dinero, recordándole que Dios queria la décima parte, además de ofrendas voluntarias. No le importaria dar eso si ellos administraran mejor ese dinero.

Tomó el teléfono y llamó a su consejero de inversiones. Ese seria un año bueno, y muy bueno. Había trabajado mucho y por mucho tiempo. Había sacrificado tiempo con su familia, comiendo siempre a la carrera, y a menudo reuniéndose con clientes hasta tarde en la noche. Ahora podría dejar que otros hicieran el trabajo duro, mientras que él cosechaba la recompensa.

Dos días más tarde, los diarios contaban la historia. Max Matin había fallecido de un infarto. La historia recordaba cómo había gozado de las cosas buenas de la vida. Su herencia consistía en siete propiedades, una colección de automóviles antiguos y su precioso caballo de carrera llamado Generosidad. Pero ahora se había ido; sus sueños se habían convertido en cenizas.

EL MATERIALISMO

Gracias a la tecnología moderna, el materialismo ha llevado la maravilla de "conseguir cosas" hasta las partes más remotas del mundo. Sin embargo, estudios psicológicos del status financiero en diferentes culturas han demostrado, en cada caso, que "los materialistas estaban menos satisfechos con sus familias, sus amigos, su percepción propia, dónde vivían, su salud, la cantidad de diversión y gozo que experimentaban, el dinero que habían obtenido y sus trabajos" James A. Roberts. Shiny Objects: Why we spend money we don't have in search of hapiness we can't buy, 87.

Mientras que las posesiones pueden afectarnos negativamente, vivir una vida sencilla ofrece por lo menos dos beneficios principales: Libertad y la oportunidad de dar. Estos beneficios fortalecen nuestras relaciones y vuelven nuestra atención de nosotros mismos hacia otros.

Una de las definiciones de materialismo que dan los diccionarios es: "Tendencia a dar importancia primordial a los intereses materiales."
Las posesiones, por ejemplo, y por lo tanto, dar menor importancia a lo espiritual o intelectual. las posesiones que hemos adquirido, a menudo determinan nuestro sentido de status y el valor real del sistema por el cual vivimos. Para que podamos comprenderlo mejor, aquí hay siete características esenciales que defienen el materialismo.

1. DINERO

"Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos." 1 Timoteo 6:10

El materialismo es el resultado de nuestro amorío con el dinero. No hay límite para la codicia y la avaricia y eso puede tener una influencia soporífera sobre un cristiano. El dinero es la fachada que esconde la verdadera identidad de Satanás. Él lo ha revelado de tal modo que la gente lo hace el dios de este mundo; pero es solo un semi dios. Tiene poder, pero no el poder último.

Cuando una persona maneja dinero, su cerebro produce la misma sustancia química que se produce cuando una persona consume drogas. La gente pelea por el dinero, juega para obtenerlo, miente, hace trampas y roba, para aferrarse a él. Algunos lo llaman el "dulce para el cerebro", y no pueden tener nunca la cantidad suficiente de este dulce artificial, porque con él se pueden comprar cosas. Se imaginan que les dará seguridad. La gente, rica o pobre por igual, pasa su vida persiguiendo el sueño de la prosperidad. Algunos lo alcanzan, pero muchos gastan su vida deseándola.

2. CONSUMISMO

Decía un grafiti: "Feliz consumismo y prósperas deudas nuevas". El consumismo nos consume. Si no eres una marca, serás una mercancia.
- "Necesito un par nuevo de zapatos"
- Quiero una cocina igual a la de Estela"
- Me lo merezco
- Es caro, pero lo pago en cuotas con a tarjeta
- Quiero el perfume de Ronaldo
- Está en promoción
- Quiero tener el último celular
- Quiero más ropa nueva
Producir, usar y tirar. El consumo es la única finalidad y el único propósito de toda producción. El consumismo estimula a descartar productos sin motivo para comprar otros sin necesidad.
Alguien decía: "No me acostumbro a ese mundo de cosas caras, personas baratas y sentimientos en liquidación". Así según Eduardo Galeno: "La gente está condenada al insomnio por la ansieda de comprar y la angustia de pagar".
Porque hemos construido un sistema que nos persuade a gastar dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos para impresionar a personas que no conocemos. Vivimos en la cultura del envase donde el funeral importa más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.
Zygmunt Bauman dice que "El consumismo promete algo que no puede cumplir: la felicidad universal. Y pretende resolver el problema de la libertad, reduciéndolo a la libertad del consumidor". Así, "en el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda".
Y agrega: "Además de tratarse de una economías del exceso y los desechos, el consumismo es también, y justamente por esa razón, una economía del engaño. Apuesta a la irracionalidad de los consumidores, y no a sus decisiones bien informadas tomadas en frío; apuesta a despertar la emoción consumista, y no a cultivar la razón".
En síntesis: El mundo quiere que consumamos, no que seamos felices.
"El que siempre quiere tener más hace daño a su familia, pero el que no vende su honradez a cambio de dinero, tendrá una larga vida." Proverbios 15:27

El abuelito llevó a su nieto a pasear por el shopping. Sin vacilar su nietito le dijo:
- Abuelito, cómprame algo.
- ¿Qué quieres que te compre?
- No sé abuelito ¡Cualquier cosa!

Si el materialismo es la religión, entonces el consumismo es el santuario en el que se reúnen para adorar.
El consumismo es el ciclo en el que nunca se acaba de adquirir más cosas. Nunca tenemos lo suficiente, no importa cuánto tengamos. Solo observe los diferente vecindarios. Algunos no tienen garaje, mientras que otros tienen garaje para uno, dos  o tres coches; y todos están llenos de cosas. Las unidades para almacenar cosas están repletas con posesiones, muchas de las cuales son simplemente basura. Los hogares están llenos al máximo. No obstante los vendedores quieren que compremos más.

Los comerciantes son buenos para separarnos de nuestro dinero. Ellos quieren que cada uno de nosotros llegue a ser un consumidor desde la cuna hasta la tumba. Usan todo método conocido para entender nuestros caprichos de compra, y trabajan sin parar para personalizar sus productos y hacernos desear más, ahora mismo.
Ellos saben que, si no compramos ahora, tal vez no compremos nunca. Dar a los clientes lo que quieren se logra con la producción en masa de productos con la capacidad de acomodarlos al individuo. Un ejemplo son los smartphones que se pueden acomodar casi infinitamente al cliente.

El consumismo a menudo es moralizado y espiritualizado como una idea positiva, pero es el mecanismo que mantiene vivo un materialismo peligroso.
El consumismo promete - falsamente-  que las posesiones nos traerán felicidad, éxito, status social y una individualidad fortalecida por la riqueza.

Acumular posesiones no es nuevo. 
- El joven rico no podía soportar separarse de sus posesiones. (Mateo 19:16-22). 
- La mujer de Lot dejó en Sodoma sus posesiones, la riqueza acumulada de muchos años, junto a su corazón (Génesis 19:26) 
"Se rebeló contra Dios porque sus juicios arrastraban a sus hijos y a sus bienes a la ruina...Miró hacia atrás presuntuosamente deseando la vida de los que habían despreciado la advertencia divina." PP, 159.

"Las cosas que ofrece la gente del mundo, no vienen de Dios, sino de los pecadores de este mundo. Y estas son las cosas que el mundo nos ofrece: los malos deseos y la ambición de tener todo lo que vemos, y el orgullo de poseer muchas riquezas" 1 Juan 2:16. Cuando la ambición puede más, se pierde el respeto por las leyes.

Ver
http://revistaadventista.editorialaces.com/2018/05/12/principios-una-vida-mas-simple/

"EL CORAZÓN PARTÍO"

"Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" Jeremías 29:13.

Según Victor Armenteros (Palpitando la eternidad, 12/09) "Hubo un tiempo en el que me preguntaba cuál era la diferencia entre una persona tozuda y una perseverante, porque ambas tenían un objetivo en mente y hacían todo lo posible por cumplirlo. O cómo distinguir entre una persona humilde y una sumisa, porque saben callar de la misma manera. O a un ambicioso de un emprendedor, porque ambos realizan multitud de acciones y poseen energía. O a una persona preocupada por ti de una entrometida, porque ambas aparecen por tu vida. O distinguir a un tolerante de alguien con bajos niveles de empatía, porque ambos te dan mucha libertad. Al final, encontré la razón. la diferencia reside en el lugar donde habita su corazón. Y muchos tenemos un corazón nómada, un corazón partido entre lo que Dios nos pide y lo que queremos nosotros.

El joven rico se topó con Jesús pero no encontró a Jesús. Venía con todo el ímpetu, con todas las capacidades y el vigor, y el Maestro quiso averiguar si era un hombre religioso de verdad o un formalista. Porque, sin lugar a dudas, no es lo mismo. El formalista pone su vida en él mismo, en sus esfuerzos, en su control de las normas, en sus victorias personales. El religioso, en cambio, pone su vida en Cristo, en el sacrificio del Mesías, en la confianza por la victoria del Hijo de Dios. Era joven, y le preguntó sobre aquellas cosas que tientan habitualmente a los jóvenes (Mat. 19:18). ¿Cómo te va con el Mandamiento de matar? ¿Te cuidas o te vas de juerga los fines de semana? ¿Y el del adulterio? ¿Llevas una vida pura o te dedicas a actividades impropias de tu condición? ¿Y lo del robo? ¿Defraudas los impuestos romanos? ¿Y el de mentir? ¿Vas fanfarroneando cosas que no eres o que no son? ¿Y el de los padres? ¿Cómo va esa crisis de autoridad? Ya, ya, son viejos tus viejos, pero ¿los respetas? Y parecía que había superado el test hasta que llegaron las prácticas. "Ven, sígueme" (19:21). Y resultó que era formalista. Era un joven de corazón dividido, que a Jesús le dejó el corazón partío.

Dios, en Jeremías, lo dice con claridad: vamos a buscarlo y a hallarlo si lo hacemos con todo el corazón. Si vamos a medias nos toparemos con él (quizá porque busca cualquier ocasión para vernos), pero no lo encontraremos. Si lo adoramos de verdad, si ponemos cada resquicio de nuestro ser en esta relación, va a ser muy distinto. Serás perseverante, humilde, emprendedor, preocupado por los demás, tolerante y, además, verdaderamente religioso".

3. LA TELEVISIÓN

La gente mira mucho la televisión. Algunas investigaciones indican que abrevia la expectativa de vida para las mujeres en 1,5 años y para los hombres en 1,8 años. Aunque la televisión puede ser una herramienta maravillosa en la obra del Señor, también puede ser el brazo evangelizador del materialismo.

En la década de 1950, los componentes del consumismo estaban fijos: Casa, carro, comercio y televisión.
La casa necesitaba posesiones, el comerciante tenía los productos, la televisión anunciaba los productos y el vehículo daba los medios para conseguir que los productos llegaran a casa. Ahora hay centenares de canales por medio de los cuales los comerciantes pueden poner sus productos en el mercado. Tal vez, algún día, los drones los entregarán en su casa.

La publicidad nos alcanza por medio de nuestros sentidos: nuestros ojos y oídos. Las imágenes son atractivas, las palabras son elegidas cuidadosamente y la música seleccionada específicamente para hacer que los productos sean tentadores.
Los anunciantes usan frases con humor y sorpresas, y otra maneras de atraer y retener nuestra atención por un periodo breve de tiempo. Los productos son grabados en nosotros al repetirse los anuncios comerciales una y otra vez. Los comerciantes consideran que su marca es exitosa cuando todo lo que hay que hacer es mostrar un logo, como el de Coca Cola o Nestle y la gente reconoce el producto.

La publicidad afecta la cantidad de comida chatarra que se consume, el alcohol que se consume y muchos otros aspectos de cómo vivimos. Especialmente dañina es la influencia sobre los jóvenes, que ven unos cuarenta mil avisos comerciales por año.
El peligro es que los niños nos siempre pueden discernir entre la realidad y la fantasía, porque sus poderes cognitivos no están todavía plenamente desarrollados.
Los anuncios comerciales son una parte pequeña, pero influyente, de cómo afectan los hábitos de mirar televisión. Es importante que sigamos el consejo de David: 
"No me pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrá nada que ver conmigo." Salmos 101:3 NVI.

4. LA SENSUALIDAD

Satanás añade hechizos para seducir a la gente por un camino atrayente que los aturde para que no vean las dificultades eternas. Ninguna otra historia bíblica demuestra el lado sensual del materialismo mejor que la de Sodoma y Gomorra.
"Nada desean los hombres tanto como la riqueza y la ociosidad, y sin embargo, estas cosas fueron el origen de los pecados que acarrearon la destrucción de las ciudades de la llanura." PP, 152.

Mirar las cosas sensuales influye en nuestros pensamientos y acciones. Sin embargo, "una de las razones por las que los individuos tienen ideales no realistas acerca de la riqueza y las posesiones es que, con frecuencia, ven tales imágenes en los medios." Tim Kaiser, The High price of materialism, 52.

El comercio sabe esto, y usa la sensualidad, más que cualquier otra cosa, para vender sus productos. La sensualidad es el complemento perfecto para el materialismo de éxito, aún cuando un locutor y un producto tengan poco o nada en común.  Se nos lleva a pensar que la vida será mejor y más feliz, o que tendremos una relación o un encuentro más feliz si solo obtenemos ciertos productos. Por supuesto, este es un razonamiento falso, pero es usado vez tras vez para vender productos.

Los comerciantes saben que el sexo vende, y dentro de la industria publicitaria se lo llama: "el concepto." Un filósofo declaró: "El sexo es el misticismo del materialismo." Basta mirar el comercial de televisión "Never TOO timeless" que ilustra perfectamente como la sensualidad puede vender una llave de agua.

La sensualidad es una experiencia subjetiva y efímera. No hace preguntas ni emite juicios; no obstante no se contenta hasta que tiene éxito en la indulgencia propia. Rendirse en su atracción resulta en oposición a Dios (2 Pedro 2:10) y ofrece "obras de la carne" (Gálatas 5:19).
Sin Oración, nuestros pensamientos se volverán, naturalmente, a lo sensual (1 Corintios 7:5). Cuando oramos nuestros pensamientos se vuelven hacia el cielo.

5. LA AVARICIA 

El materialismo puede volver avara hasta la oración. La avaricia es el combustible que nos tira hacia las cosas materiales. Jesús pone nuestras posesiones en el contexto de cómo estaremos ante Dios, cuando él señala la conexión entre la avaricia y nuestras posesiones. 
"Y les dijo: Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." (Lucas 12:15)
El hombre rico no vio su egoísmo al construir graneros mayores (Lucas 12:16-20). Jesús declara que el antídoto máximo se encuentra en el versículo 31: Buscar primero el Reino de Dios.

6. EL NARCISISMO

El materialismo tiene todas las características de un culto y es el jardín perfecto para cultivar el narcisismo; es decir, para enfocarse en uno mismo y ser egocéntrico. Cuando se permite que florezca, el narcisismo astutamente esconderá la verdad, mientras la imagen del egoísmo se perfecciona. Las riquezas y las posesiones pueden hacernos pensar que somos alguien que nos somos. El narcisismo incluye las características de la personalidad de un ángel caído:

"Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz." 2 Corintios 11:14

En Isaías 14:13, 14, Satanás hizo 5 declaraciones narcisistas:

"Subiré al cielo.
En lo alto, junto a las estrellas de Dios levantaré mi trono
En los extremos del norte;
Sobre las alturas de las nubes subiré
Y seré semejante al Altísimo."

Esta clase de narcisismo, lleno de ambición propia, es lo opuesto al comentario de Pablo sobre "estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo." (Filipenses 2:3-5)
"Si empatizamos con otras personas hasta el punto de mezclar nuestras propias identidades con las de otros, nos interesamos tanto en ellas como en nosotros mismos. Como ya no ponemos nuestro interés por sobre los de ellos, ayudarlos es el altruismo puro."  Adam Grant. Give and take. A revolutionary approach to success, 222.

Moisés mostró altruísmo en su oración: "Te ruego que perdones ahora su pecado, y si no, bórrame de tu libro." Éxodo 32:32
Más tarde, Jesús demostró el altruismo máximo, y eso lo condujo a la cruz, donde murió por nosotros para que pudiéramos tener un hogar en el cielo.

7. EL ACAPARAMIENTO

El materialismo es una religión progresiva y, al final, conduce al acaparamiento. La conexión entre la idea de propiedad y posesiones es más importante en este proceso que el número de posesiones que uno tiene. Este problema se encuentra en casi todas las partes del mundo. Un sentido de propiedad se relaciona directamente con la identidad, y la identidad de un acaparador se encuentra en sus posesiones que consumen su vida. Cuanto tienes, cuanto vales es el lema de esta religión. No estamos hablando de desórdenes psiquiátricos, sino más bien de con quién o con qué nos identificamos: ¿con nuestras posesiones o con Cristo?

El acaparamiento es una perversión irracional de la administración. Es lo opuesto de la mayordomía y la futilidad máxima del sueño utópico de un materialista, porque las posesiones pueden herrumbrarse y deteriorarse. 

Debemos combinar nuestra identidad con Cristo. Todo aquello por lo que vivimos estará centrado en Jesús. Pablo afirmó claramente que Cristo es la vida de ustedes (Colosenses 3:4) y que estamos vivos para Dios en Cristo Jesús" (Romanos 6:11).

EL ANTÍDOTO PARA EL MATERIALISMO

Muchos dirían que el antídoto para el materialismo descrito en este capítulo es "dar." Pero aún el dar puede ser egoísta.
El dador y el don pueden corromperse. Los dadores pueden tener motivos equivocados y dar a la causa equivocada.
El llamado de Eliseo muestra lo opuesto de lo que sucedió con le joven rico. Eliseo dejó su riqueza y, al final, pidió una doble porción del espíritu de Elías (2 reyes 2:9-11)

¿Cómo podemos tener esa clase de abnegación? 
El verdadero antídoto se obtiene "no con ejército, ni con fuerza, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zacarías 4:6)
Al decir "ejército", se piensa en un ejército grande; y cuando habla de "fuerza", se piensa en un héroe militar solo.
El ejército más grande, los mejores libros de psicología o nuestros familiares más allegados no pueden exceder el poder del materialismo sobre nosotros. El héroe más fuerte - un mentor, un pastor o un guardián espiritual - no es lo suficientemente fuerte para ayudarnos a vencer el materialismo. La atracción del materialismo es dominada solo por el Espíritu de Dios.
Así que volverse, sencillamente a "dar" no es el antídoto. Solo podemos triunfar sobre lo que el mundo tiene para ofrecernos cuando permitimos que el Espíritu de Dios ponga nuestros pensamientos y acciones en armonía con su carácter amante y abnegado.


Alves, José Alves. Missão Urbana. Estratégia para  a conquista das cidades. Casa Publicadora das Assembleias de Deus. Río de Janeiro, 2020.

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