Herencia: Un asunto de Mayordomía

I. NUESTRO LLAMADO SUPERIOR


“El mayor llamado a los padres no es dejar a sus hijos una buena herencia, sino dejarles una herencia Divina” (Randy Alcorn, Money, Possessions, & Eternity, p. 364).

Ejemplos de herencias
Muchos millonarios del mundo han dejado grandes herencias, pero también han dejado una herencia de egoísmo, auto indulgencia, traición, adulterio, arrogancia, esnobismo y egocentrismo. 

Por el contrario…
Innumerables cristianos no dejaron posesiones materiales como herencia a sus familiares, sino una herencia divina que sirve como un punto de referencia a los valores morales y espirituales para toda la vida. 

Herencia para los hijos
“El [hombre] bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos” (Proverbios 13:22).
El ejemplo de Benjamín Franklin:
“Si usted no quiere perderse en el olvido enseguida después de su muerte, escriba cosas dignas de leer, o haga cosas dignas de escribir” (Benjamín Franklin).

La preocupación en el testamento de Benjamín Franklin
La pintura del rey de Francia, enclavada en cuatrocientos ocho diamantes, se la doy a mi hija Sara Bache, haciéndole tres pedidos: 
- “Que no haga de estos diamantes ningún adorno para ella misma o para sus hijas…”
- “Y, por lo tanto, introducir o aprobar la moda cara, vana e inútil al utilizar joyas en este país…”
- “y que los que están directamente incrustados en la pintura puedan ser conservados con ella”.

El ejemplo de Juan Wesley:
Juan Wesley decía que todo cristianos debe saber 4 cosas:
Saber ganar
Saber donar
Saber guardar
Saber gastar

Él hizo una gran cantidad de dinero con sus muchos libros, como también con algunos de sus himnos, aproximadamente 50 mil libras esterlinas en total. 
Pero, su patrimonio cuando murió valía solo 28 libras. ¿Fue consecuencia de una mala planificación? No.
Wesley quedó con tan poco porque había dado generosamente a la causa de Dios. El objetivo de Wesley era tener lo menos posible cuando muriera.
El Testimonio de Wesley: 
“No dejé dinero a nadie en mi testamento porque no tengo”.
Qué contraste hoy en día. Muchos cristianos que mueren con enormes cuentas bancarias y grandes propiedades que podrían haberse invertido en el reino de Dios, mientras Dios les proveyó esas entradas.

II. GASTAR VERSUS CONTROLAR

Una cantidad enorme de riqueza está pasando a personas totalmente sin experiencia para controlarla. Cualquiera puede gastar dinero, pero pocos pueden controlarlo de manera responsable y de acuerdo al consejo bíblico.

¿Irresponsabilidad?
“Es un acto irresponsable y una mayordomía pobre pasar dinero y entradas a cualquiera, hijos u otros, que hayan demostrado ser incapaces de administrarlo con una visión de eternidad” (Alcorn, p. 365). 

III. ¿QUÉ CAMBIA CON LA MUERTE?

Debemos confiar dinero a nuestros hijos después de la muerte solo si podemos confiar en ellos ahora mismo.

Dos resultados igualmente desastrosos:
Si no seguimos esta política suceden dos cosas:
1. Perdemos nuestras entradas y la oportunidad que representa el reino de Dios.
2. Haremos un daño irreparable a nuestros hijos y sus herederos. 
Los resultados desastrosos:
La persona que no está calificada para administrar grandes sumas de dinero puede arruinarse la vida al recibirla, especialmente si tiene menos de 30 años. 

Puede renunciar al trabajo o ser irresponsable y acostumbrarse a tener lo que quiere y hacer lo que le parece. 
Cuando el dinero se termina, si no ha sido irresponsable antes, probablemente no lo será. Y si el dinero nunca termina, probablemente será un ser humano no productivo y perezoso, sin carácter, juicio e iniciativa.
El padre que deja dinero a sus hijos bajo estas circunstancias no los está recompensando, por el contrario, los está perjudicando.

IV. EL HIJO PRÓDIGO

“Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente” (Lucas 15:11-13). 

El hijo menor inició su viaje en un mundo lleno de pecado al exclamar: 
“¡Dame!”.

V. LA BUENA MAYORDOMÍA

Recuerdo a un señor que tenía un patrimonio acumulado de un tamaño impresionante. Cuando le pregunté qué haría con todo, dijo: “Creo que se lo daré a mis hijos”.
Entonces le pregunté por qué no se los daba en ese momento, y él respondió: 
“Porque ellos no saben administrar el dinero y perderían todo”.

La mayordomía no termina con la muerte. Cuando le pregunté si pensaba que ellos perderían todo después de su muerte, su respuesta fue: 
- “Bueno, yo no estaré más aquí, entonces ¿qué importa?”. 
Bueno, a Dios le importa, porque ser un mayordomo responsable no termina con la muerte (Larry Burkett). 

¿Cuánto es lo suficiente?
Deles a sus hijos lo suficiente para que hagan algo. No lo suficiente para que no hagan nada (Warren Buffett).

¿Qué dice Andrew Carnegie?
“El dólar, un poderoso legado a un hijo, es una maldición muy poderosa. Ningún hombre tiene el derecho de inhabilitar a su hijo con una carga como la de una riqueza enorme. Debería enfrentarse a esta pregunta: ¿Mi fortuna estará a salvo con mi hijo, y mi hijo estará a salvo con mi fortuna?”.

VI. UN TERRIBLE ERROR

“El el amor al dinero está a la raíz de casi todos los delitos cometidos en el mundo. Los padres que retienen con egoÍsmo sus recursos para enriquecer a sus hijos, y que no ven las necesidades de la causa de Dios ni las alivian, comenten un terrible error…”.

Una maldición todo poderosa
“Los hijos a quienes piensan bendecir con sus recursos son maldecidos con ellos” (CMC, 344). 

La visión del inventor de la dinamita:
“Considero que las grandes fortunas heredadas son una desgracia que solo contribuyen para la apatía del género humano” (Alfred Nobel). 

Una trampa no una bendición
“Pero las riquezas heredadas con frecuencia se convierten en una trampa para el que las posee en vez de constituir una bendición para él” (CMC, 345).
La Biblia confirma: “La herencia de fácil comienzo no tendrá un final feliz” (Proverbios 20:21 NVI).

VII. ¿QUÉ ES JUSTO?

“Para ser justos tendremos que dejar la misma cantidad de dinero a cada hijo”. 
Nuestra comprensión de “justicia” es un invento reciente que en gran medida es inexacto en muchas situaciones.
Si los padres tienen hijos grandes, que son igualmente espirituales y buenos mayordomos, y en circunstancias difíciles por igual, con las mismas responsabilidades, entonces una herencia equitativa parece ser lo más apropiado. 
Pero, si hay variables significativas en las habilidades de mayordomía de nuestros hijos, o circunstancias y necesidades, es completamente apropiado dejar porciones diferentes de nuestro patrimonio.

Jesús y la doctrina de la justicia
Un hombre que estaba en medio de la multitud le dijo: “Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia” (Lucas 12:13).
Jesús no se conmovió: Jesús rehusó involucrarse en la disputa y fue directo a avisarles: 
“Tengan cuidado”. 

Absténganse: 
“Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes” (Lucas 12:15). 

VIII. PERMITA QUE DIOS DECIDA

Permita que Dios decida cuánto debe proporcionar a sus hijos adultos. El dinero que ha recibido bajo las bendiciones de Dios no pertenece a sus hijos, pertenece a Dios. 

UN PLAN MEJOR
Sería mejor para los padres elegir ciertos artículos de significado personal para dejar a cada miembro de la familia, y entonces dar el resto para el reino de Dios. 
El mínimo dejado a los hijos es lo mínimo que tendrán para pelear. 
Por eso, la clase de personas que pelearán sobre lo que perteneció a sus padres fallecidos son las personas que no utilizarán esas entradas para la gloria de Dios. 

¿DAR A OTROS MUCHO POCO?
“¿Será que Dios quiere que dejemos sus recursos a nuestros hijos adultos, que ya han suplido las necesidades básicas de su vida, educación, recreación, y bendiciones materiales, o que ayudemos a algunos de los treinta mil niños que sufren diariamente?” (Ron Blue, Splitting Heirs, 62).

IX. TOME UNA DECISIÓN FAMILIAR

Si los padres deciden dar la mayoría de todo su patrimonio al reino de Dios, deberán explicar sus planes a sus hijos cuando sean mayores. 
Eso evitará falsas expectativas y los liberará de sentimientos mixtos comunes (incluyendo los de culpa) que podrán surgir cuando sus padres mueran.

USAR DE MANERA EQUILIBRADA
“Si tienen hijos afligidos o que luchan en la pobreza, y que harán un uso juicioso de los recursos, éstos deberían ser tomados en cuenta. Pero si tienen hijos que no son creyentes y que poseen abundancia de las cosas de este mundo, y que sirven al mundo, cometen un pecado contra el Maestro que los ha hecho mayordomos suyos si colocan recursos en las manos de éstos nada más porque son sus hijos” (CMC, 344).

PIENSEN EN LA ETERNIDAD
Al trabajar cuidadosamente este asunto, que normalmente no se medita, usted puede ser un modelo de mayordomo para otros. Puede animar a otros donantes a pensar más en la eternidad que pensar conscientemente en seguir los modelos de las herencias mundanas. 

X. EL TESTAMENTO
Usted es responsable por la distribución de sus bienes después de la muerte. La ejecución de su testamento de acuerdo con sus instrucciones es el producto final de su mayordomía en este mundo. El testamento es el único instrumento por el cual usted puede confiar plenamente en que su mayordomía será completada como usted desea.

Como enfrentar el temor
Tres de cada diez americanos mueren antes de la jubilación. 
Todos eventualmente fallecerán.
Pero, siete de los diez, morirán sin un testamento. Con mucha frecuencia porque lo van postergando.

Pero, existe el temor de que si preparan el testamento la muerte llegará más rápido. 

Cuando no se deja un testamento
Cuando no se deja un testamento, las cortes toman decisiones importantes que cualquier persona responsable haría por sí misma.
Incluyendo quiénes deberían ser los tutores de los hijos y qué destino tendrán los bienes materiales.
Algunas personas escriben sus propios testamentos para evitar gastos, y luego corren el riesgo de que exista un error que anularía todo el testamento.

Los testamentos hechos por abogados, actualmente no son caros, cuando se considera el propósito vital para el cual sirven. 

Definitivamente, la alternativa más curiosa es no hacer ningún testamento.

XI. CONCLUSIÓN

Tal vez usted nunca haya oído un sermón con el tema de hoy, pero ese es un asunto claramente presentado en el Espíritu de Profecía y que implica no solo una cuestión financiera, sino en la educación y mantenimiento de la familia y de la causa de Dios. 
Que Dios lo bendiga y oriente al pensar en este asunto.

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