El sábado y la Mayordomía del tiempo
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Héctor Armenta
INTRODUCCIÓN
Como mayordomos de Dios, es nuestro privilegio administrar sabiamente nuestra vida. Ésta incluye las cuatro áreas que continuamente mencionamos: Tiempo, Talentos, Tesoros y Templo (nuestro cuerpo). Un mayordomo responsable estará atento para desarrollar y administrar sabiamente cada una de las cuatro áreas mencionadas.
Esta mañana nos concentraremos en el uso del TIEMPO especialmente en el propósito que tiene el SÁBADO: ADORACIÓN Y UN ENCUENTRO CON DIOS.
• No vamos a hablar del cambio de sábado al domingo ni del poder que ha querido cambiarlo.
• No vamos a hablar del sábado como sello de Dios.
• No vamos a hablar del origen del sábado.
Vamos a hablar de la importancia, beneficios y la necesidad que hacer del sábado una delicia.
“Nuestro tiempo pertenece a Dios. Cada momento es suyo, y nos hayamos bajo la más solemne obligación de aprovecharlo para su gloria. De ningún otro talento que Él nos haya confiado requerirá más estricta cuenta que de nuestro tiempo”. PVGM, 217.
Cada uno de nosotros recibimos la misma cantidad de minutos al día: adultos, niños, hombres y mujeres. Este es un don maravilloso, ¿Cómo estás administrando tu tiempo? ¿Estás dando gloria a Dios en la manera en que lo usas? Sería muy útil atender el consejo del salmista que dice: “Enséñanos a contar nuestros días, te tal modo que traigamos al corazón sabiduría”. Salmos 90:12.
Cuando pensamos en la seriedad con que Dios considera el uso del tiempo y sabiendo que en el juicio se examinará el uso que se haya hecho de cada talento, temblamos por nuestros descuidos en su uso. Percibimos la importancia que Dios le da al TIEMPO, al asignar un mandamiento de la santa Ley que prescribe el uso de los seis días para el trabajo común, y aparta un día para dedicarlo a Él. (Éx. 20:8-11; Gn. 2:1-3).
Dios nos ha dado seis días para usarlos con sabiduría. Pero se ha reservado el SÁBADO, para que lo usemos para su servicio y adoración. Ese tiempo debe tener un uso diferente.
¿Es así en tu vida?
¿Lo usas diferente al de los otros seis días?
¿Tienes claro en tu mente que el sábado le pertenece a Dios?
¿En tu hogar, se respeta el sábado como tiempo santo, en el que no debemos realizar actividades que ofendan su nombre?
¿Cuidas los extremos del sábado?
I. El centro del sábado no es qué hacer y qué no hacer
El énfasis del sábado no consiste en qué hacer y qué no hacer, ya que lo más importante es el encuentro que tú y yo tenemos con el Creador del sábado. Aún encontramos iglesias donde sus miembros tienen conflictos por no hacer diferencia de las horas sagradas con las horas comunes de los otros días de la semana. Una evidencia de no saber distinguir las horas sagradas de las comunes es que compran y venden en sábado, ven programas comunes en la televisión, leen sus periódicos, practican deportes, etc.
El profeta es claro al escribir:
“Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y le venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras: Entonces te deleitarás en Jehová; y te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová ha hablado.” Isaías 58:13,14.
En una iglesia los ancianos pidieron a su pastor que, por favor, les dijera a los hermanos que las horas sagradas del sábado son todo el día, no solamente en la mañana.
El Comentario bíblico adventista, tomo 1, página 616, presenta algunas ideas que debemos recordar esta mañana. Clarificará lo que realmente Dios quería, originalmente, que el sábado fuera para los seres humanos.
II. Propósito del sábado
"En un sentido personal, el sábado se presenta como un recordativo de que en medio de los afanes apremiantes de la vida no debiéramos olvidar a Dios. Entrar plenamente en el espíritu del sábado es hallar una valiosa ayuda para obedecer el resto del Decálogo. La atención especial y la dedicación dadas, en este día de descanso, a Dios y a las cosas de valor eterno, proveen un caudal de poder para obtener la victoria sobre los males contra los cuales se nos advierte en los otros mandamientos." 1 CBA, 615.
"El espíritu de la verdadera observancia del sábado nos inducirá a aprovechar sus horas sagradas procurando comprender más perfectamente el carácter y la voluntad de Dios, a apreciar más plenamente su amor y misericordia y a cooperar más eficazmente con él, ayudando a nuestros prójimos en sus necesidades espirituales." 1 CBA, 616
Escuchen la forma cómo Elena de White describe el no hacer nuestra voluntad en el día de sábado:
“Los que durante el sábado hablan de negocios o hacen proyectos, son considerados por Dios como si realmente realizaran transacciones comerciales. Para santificar el sábado, no deberíamos si quiera permitir que nuestros pensamientos se detengan en cosas de carácter mundanal”. PP, 315.
En esta declaración están incluidos el periódico, comprar y vender, la televisión, los deportes, y otras prácticas que en algunas iglesias se realizan.
III. El sábado es como un puente
"El sábado ha sido bien comparado a un puente tendido a través de las agitadas aguas de la vida sobre el cual podemos pasar para llegar a la orilla opuesta, a un eslabón entre la tierra y el cielo, un símbolo del día eterno cuando los que sean leales a Dios se revestirán para siempre con el manto de la santidad y del gozo inmortales." 1 CBA, 615.
Se ha comparado a un oasis en el desierto, donde el caminante encuentra aguas frescas para su sed espiritual. El sábado se constituye en un puente que en un extremo se encuentra el Edén recién creado, y en el otro está el Edén restaurado. Si tú y yo caminamos hacia un extremo por ese puente, nos encontraremos con el Dios Creador en el Edén (Gn. 2:1-3), pero si caminamos en la otra dirección, nos encontraremos con el Dios Redentor que ya restauró el Edén (Is. 66:23). La observancia del sábado se extiende como un cordón de oro a través de la historia. Dios siempre ha tenido fieles guardadores del sábado, Marcos escribió, “Así que el Hijo del hombre Señor es también del sábado”. (Mc. 2:28).
IV. El sábado no es para estar ocioso
Debiéramos "recordar" también que el mero descanso del trabajo físico no constituye la observancia del sábado. Nunca fue la intención que el sábado fuera un día de ociosidad e inactividad. La observancia del sábado no consiste tanto en abstenerse de ciertas formas de actividad, como en participar deliberadamente en otras. Dejamos la rutina semanal del trabajo sólo como un medio para dedicar el día a otros propósitos.
Si le damos una correcta interpretación a las declaraciones del profeta Isaías, podemos decir que, cualquier cosa que contribuya a los propósitos primordiales, mencionados anteriormente, es apropiada para el espíritu y la finalidad del sábado. Por otro lado, cualquier cosa que contribuya, en primer lugar, a la complacencia de los deseos personales de uno o a la prosecución de los intereses propios, es tan ajena a la verdadera observancia del sábado como un trabajo común. Este principio se aplica tanto a los pensamientos y a las palabras como a las acciones.
V. El sábado es un anticipo del cielo
"Una vez cada semana tenemos el feliz privilegio de olvidar todo lo que nos recuerde este mundo de pecado, y "acordarnos" de las cosas que nos acercan a Dios. El sábado puede llegar a ser para nosotros un pequeño santuario en el desierto de este mundo, donde por un tiempo podemos estar libres de sus cuidados y podemos entrar, por así decirlo, en el gozo del cielo. Si el descanso del sábado fue deseable para los seres sin pecado del paraíso (Gn. 2:1-3), ¡cuánto más esencial lo es para los falibles mortales que se preparan para entrar de nuevo en esa bendita morada!" 1 CBA, 616
Si evitamos hacer nuestra voluntad en el día santo, entendemos que la esencia del pecado es el egoísmo: hacer lo que a uno le place, sin tener en cuenta ni a Dios ni al hombre. El día sábado proporciona al hombre la oportunidad de dominar el egoísmo y cultivar el hábito de hacer lo que agrada a Dios (1 Jn. 3:22) y lo que contribuye al bienestar de otros.
VI. El sábado como clave de la felicidad
Bien comprendido y correctamente observado, el sábado es la clave de la felicidad del hombre, tanto aquí como en el mundo venidero. La verdadera observancia del sábado conducirá a la obra de reforma descrita en Isaías 58:5-12. Los que no participan del espíritu del sábado, tal como fue ordenado por Dios, no comprenden lo que pierden.
El sábado es una de las mayores bendiciones que el amante Creador ha dispensado a los hombres. Lo que haces en sábado, ¿Es para honra de Dios?
Cualquier actividad que tenga el propósito de proporcionar un conocimiento más cabal del carácter de Dios, de sus obras, de sus caminos o de su voluntad, o que sirva de conducto por medio del cual el amor divino pueda llegar al corazón y a la vida de nuestros semejantes, es una honra para Dios.
Quiero que tomen nota de lo siguiente: Cualquier actividad, que se realiza en sábado, que tenga el propósito de contribuir con los planes de Dios, eso honra a Dios.
La Biblia habla del tiempo santo.
El tiempo de encontrarnos con Dios. ¿Quiere decir que solo el sábado debo acordarme de Dios? No, de ninguna manera, sólo que el sábado es un día muy especial para encontrarnos con el Creador. Pero, y el resto de la semana ¿Podemos olvidarnos de Dios? No, tú y yo debemos tener un momento de encuentro con Dios todos los días. Siendo que el sábado es para tener un encuentro con Dios, también todos los días debemos apartar tiempo para encontrarnos con Él, donde nos olvidamos de los afanes de esta vida y colocamos nuestras preocupaciones sobre Él (1 Pedro 5:6, 7).
Cada día debiéramos dedicar tiempo para encontrarnos con Dios.
El culto familiar por la mañana y por la tarde, debieran ser una práctica como la que los hebreos tenían en el Antiguo Testamento.
VII. El sábado es una bendición no una carga
Se prometen bendiciones tanto materiales como espirituales a los que participan de todo corazón del espíritu del sábado. Dios dispuso que el sábado fuera una bendición, no una carga, y su observancia responde al provecho del hombre y no a su perjuicio. Fue dispuesto para aumentar su felicidad y no para que le resultara penoso. Guardar el sábado no consiste esencialmente en la minuciosa observancia de ciertas ceremonias y en abstenerse de ciertos afanes. Pensar de esa manera es perder completamente el verdadero espíritu y los propósitos de la observancia del sábado y es ir en pos de una justificación basada en obras.
Nos abstenemos de ciertas tareas, de ciertos afanes, de ciertos temas en nuestro pensamiento y en nuestras conversaciones, no porque al hacer eso pensemos que estamos ganando el favor de Dios. Nos abstenemos de esas cosas a fin de que podamos dedicar nuestro tiempo, nuestras energías y nuestros pensamientos a otras actividades que aumentarán nuestra comprensión de Dios, nuestro aprecio de su bondad, nuestra capacidad para cooperar con Él y nuestra habilidad para servir al Señor y a nuestro prójimo más eficientemente.
Conclusión
Agradecemos a Dios por la vida que nos dio. Por el tiempo que nos permite para participar en su obra. Seamos sabios al usarlo y que nuestra vida en este mundo contribuya para la felicidad de otros. La observancia del sábado que consiste principal o únicamente en el aspecto negativo, en no hacer ciertas cosas, de ninguna manera es observancia del sábado. Tan sólo cuando se practica el aspecto positivo de guardar el sábado, se puede esperar obtener de la observancia de ese día el beneficio dispuesto por un Creador sabio y amante. (5CBA, 576).
“Que los padres y los hijos realicen ahora un esfuerzo ferviente para redimir el tiempo y para remediar su pasado descuido. Que manifiesten una conducta diferente de la que tiene el mundo." CMC, 311.
El sábado se constituye en un monumento recordativo de la creación. Como cuando un ingeniero o un arquitecto terminan la construcción y coloca una placa que rememora la fecha de inauguración del edificio.
Estimados hermanos, es tiempo que tengamos un reavivamiento y una reforma en cuanto al uso del tiempo del sábado. Y también, en cuanto al uso del tiempo del resto de la semana. Hoy debemos decidir ser fieles a Dios en el uso de las horas sagradas del sábado cuidando los extremos, tanto en el inicio como al terminar el sábado. Que las horas del sábado no nos encuentren realizando trabajos comunes. O que antes que termine el sábado ya estemos realizando actividades comunes.
Hay miembros de iglesia que quieren ponerle un puntal al sol para que no se oculte el viernes, y quieren colgarse del sol para que se oculte pronto. Les parece un día demasiado largo. Dios nos dio esas horas para tener un encuentro personal con Él y para que participemos de la adoración corporativa, como iglesia. Seamos cuidadosos para que el sábado sea un tiempo de encuentro con el Dios que lo creó para nuestro beneficio. Agradezcamos a Dios por el don del tiempo, y pidámosle que nos dé sabiduría para optimizarlo. Pero si no lo hemos usado bien, que nos ayude a redimir el tiempo, usando sabiamente el que tenemos por delante. Todos los que quieran pedir sabiduría a Dios para hacer buen uso del sábado, y prepararse para adorar al Señor en el Edén restaurado todos los sábados, pueden levantar la mano para orar juntos.
¡DIOS LES BENDIGA!

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