Acumulen tesoros en el cielo
“¿Qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo pero pierde su vida? O, ¿qué puede dar el hombre por su vida?” (Marcos 8:36, 37).
Jesús nos dio la mejor estrategia de inversión del mundo cuando dijo: “No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y los ladrones socavan y roban. Sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni polilla ni óxido corroen, ni ladrones destruyen ni roban” (Mateo 6:19, 20). Jesús concluye su estrategia de inversión diciendo:
“Porque donde esté el tesoro de ustedes, allí estará también su corazón” (Mateo 6:21). En otras palabras: Muéstrame en qué gastas tu dinero, y te mostraré dónde está tu corazón, porque dondequiera que pongas tu dinero, tu corazón de seguro lo seguirá, si es que aún no está allí.
¿Quieres un corazón para el Reino de Dios?
Si es así, entonces pon tu dinero donde recogerás recompensas eternas. Invierte tu tiempo, tu dinero y tu oración en la obra de Dios. Si lo haces, pronto te interesarás aún más en esta obra, y tu corazón también la seguirá.
Hoy repasaremos textos e ilustraciones que nos muestran cómo acumular tesoros en el cielo y, finalmente, cosechar una recompensa eterna.
Al dar para la obra de Dios, nos estamos haciendo tesoros en el cielo. Todo lo que depositamos arriba está asegurado contra el desastre y la pérdida, y está aumentando en valor eterno y perdurable (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 342).
Dios está haciendo un inventario del dinero que les ha prestado y de las ventajas espirituales que les ha concedido. ¿Harán ustedes, como administradores, un inventario cuidadoso? ¿Harán un examen para ver si están empleando económicamente todo lo que Dios les ha encargado, o si están malgastando los bienes del Señor en gastos egoístas a fin de hacer ostentación? Ojalá que todo lo que se gasta inútilmente se depositara como tesoro en el Cielo…
Jesús, el Redentor del mundo… observa con pesar al gran número de cristianos profesos que no le sirven a él sino a sí mismos. Difícilmente piensen en las realidades eternas, a pesar de que él les llama la atención a la preciosa recompensa que aguarda a los fieles que quieran servirle con sus afectos indivisos. Les muestra las realidades eternas. Les ruega que calculen el costo de ser un seguidor obediente y fiel de Cristo, y dice: “No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Mateo 6:24 (AFC, 320).
"Donde esté su tesoro, allí estará también su corazón. A quienes el Señor ha dado el talento de los medios están colocados bajo una pesada responsabilidad. No han de invertir el dinero simplemente para la gratificación de deseos egoístas, pues todo lo que sea gastado de esta manera es como si se hubiera sacado de la tesorería del Señor. Gracias a la soberana bondad de Dios, el Espíritu Santo obra por intermedio del instrumento humano, y lo mueve a hacer pequeñas o grandes inversiones en la causa de Dios, a fin de que reditúen para la gloria de Dios". (Reflejemos a Jesús, 258).
I. NOÉ HALLÓ GRACIA
Vale la pena considerar que, a quienes buscan tesoros en el cielo, Dios los llama para hacer cambios importantes en su vida aquí, en la Tierra. Prepárate para enfrentar lo mismo, si es necesario.
"Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera". Génesis 6:5-14.
¿Qué cambios radicales sobrevinieron a Noé como resultado de obedecer a Dios? ¿Qué principios podemos encontrar aquí para nosotros mismos en un mundo que necesita que le advirtamos sobre el juicio inminente?
Noé podría haber invertido su tiempo y sus recursos para construir un hogar propio, pero eligió hacer un cambio drástico y pasar 120 años de esa vida siguiendo el llamado de Dios para construir el arca.
Muchos escépticos hoy en día descartan la historia del Diluvio como un mito que suele basarse en especulaciones científicas sobre las leyes conocidas de la naturaleza. Esto no es nada nuevo. “El mundo antediluviano razonaba que las leyes de la naturaleza habían sido estables durante muchos siglos. Las estaciones se habían sucedido unas a otras en orden. Hasta entonces nunca había llovido; la tierra había sido regada por una niebla o el rocío. Los ríos nunca habían salido de sus cauces, sino que habían llevado sus aguas libremente hacia el mar. Leyes fijas habían mantenido las aguas dentro de sus límites naturales” (PP, 84).
Antes del Diluvio, la gente argumentaba que nunca podría haber un diluvio, sobre la base de una interpretación defectuosa de la realidad; después del Diluvio, sobre la base de una comprensión defectuosa de la realidad, argumentan que en principio nunca ocurrió. Como dice la Biblia: “Nada nuevo hay bajo el sol” (Eclesiastés 1:9).
Mientras tanto, la Biblia también dice que la gente será escéptica con los acontecimientos del tiempo del fin, como lo fue con el Diluvio (ver 2 Pedro 3:3-7). Entonces, ¿cómo podemos prepararnos para la destrucción venidera?
Hay una decisión consciente llamada “gratificación diferida”. Básicamente, esto significa que debemos hacer con paciencia la obra que Dios nos ha llamado a hacer con la esperanza de una recompensa futura más gloriosa. No sabemos cuándo regresará Cristo. En cierto sentido, eso no importa. Lo que sí importa es que, como Noé, hagamos lo que Dios nos pide entretanto, aunque, como con Noé, eso implique algunos cambios radicales en la vida.
¿Cuán dispuesto estarías a hacer un cambio importante en tu vida para Dios si, al igual que Noé, fueras llamado a hacer precisamente eso?
II. ABRAM EL PADRE DE LOS FIELES
Dios llamó a Abram para que dejara su tierra natal y su familia, y fuera a una tierra que él le mostraría. Así comenzó el linaje del Mesías. Aunque no se dan detalles, Abram tuvo que dejar su tierra natal y sus primeros años. Seguramente, no fue una decisión fácil, y sin duda renunció a algunos placeres y comodidades terrenales para hacerlo.
"Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra". Génesis 12:1-3.
¿Cómo fueron “benditas todas las familias de la tierra” como resultado de esta promesa y su aceptación?
Este fue un gran evento que cambió la vida de Abram y su familia. “Por la fe Abraham, cuando fue llamado por Dios, obedeció para salir al lugar que había de recibir en herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8). “La obediencia incondicional de Abraham es una de las más notables evidencias de fe de toda la Sagrada Escritura” (PP, 118).
A la mayoría no le causaría ilusión dejar su patria y a sus amigos y familiares. Pero Abram estuvo dispuesto a hacerlo. Abram estaba satisfecho de estar donde Dios quería que estuviera. Por extraño que parezca, Abram, Isaac y Jacob nunca recibieron esa tierra en vida; no obstante, permanecieron fieles a Dios de todos modos.
"Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra". Hebreos 11:8-13.
¿Qué mensaje importante encontramos para nosotros aquí?
Los que vivían alrededor de Abram lo conocían como un príncipe. Era reconocido por ser generoso, valiente, hospitalario y siervo del Dios altísimo. Su testimonio de Dios era ejemplar. Por la gracia de Dios, nosotros somos herederos con Abraham. “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Por tanto, sepan que los que son de la fe, esos son hijos de Abraham” (Gálatas 3:6, 7). “Y ya que son de Cristo, de cierto son descendientes de Abraham y, conforme a la promesa, herederos” (Gálatas 3:29).
Con Abraham, como con Noé, vemos a alguien que toma una decisión importante que le cambia la vida como resultado de obedecer a Dios.
"No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas". 2 Corintios 4:18.
El mensaje de este versículo, ¿cómo debería impactar en el tipo de decisiones espirituales que tomamos? Moisés y Abraham, ¿cómo siguieron ese mismo principio?
Cuando Abram dejó su tierra natal en respuesta al llamado de Dios, su sobrino Lot decidió acompañarlo en su peregrinaje. Génesis 13 registra que Dios bendijo a Abram hasta el punto en que “era riquísimo en ganado [la principal medida de riqueza en esa cultura], plata y oro” (Génesis 13:2). Lot también “tenía ovejas, vacas y tiendas” (Génesis 13:5). Ambos se hicieron tan ricos con sus extensos rebaños de ganado que no podían vivir juntos. Para evitar conflictos entre sus pastores, Abram le ofreció a Lot que eligiera dónde le gustaría vivir. Por supuesto, Lot debería haber mostrado deferencia por Abram, por ser mayor que él y porque su prosperidad derivaba de su vínculo con él. Sin embargo, no mostró gratitud por su benefactor y egoístamente pidió lo que consideraba la mejor tierra disponible.
"Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma". Génesis 13:10-12.
¿Qué factores racionales podrían haber llevado a Lot a tomar la decisión que tomó?
Por más que Lot fácilmente podría haber justificado su decisión de mudarse a la ciudad, las cosas no resultaron tan buenas para él allí, y cuando Abram se enteró de lo que le sucedió, no dijo: “Bueno, qué mal, Lot: cosechas lo que siembras”, sino que acudió en su rescate (ver Génesis 14).
A veces, en nuestro afán de más cosas, no aprendemos bien la lección. ¡Lot volvió inmediatamente a Sodoma! Pero, en su gran misericordia, Dios envió mensajeros con advertencias para Lot y su familia, para hacerles saber de la destrucción inminente de estas ciudades.
"Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. 22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová. 23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. 33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar". Génesis 18:20-33.
¿Cuál le dijo Dios a Abraham que era la razón de su visita a la Tierra? ¿Cuál fue la respuesta de Abraham ante la noticia de que Dios estaba planeando destruir estas ciudades inicuas?
Debido a la preocupación de Abraham por Lot y su familia, él negoció con Dios para salvar las ciudades, si se encontraban personas justas en ellas. Empezó con cincuenta y bajó a diez. En armonía con su carácter de amor, ¡Dios nunca dejó de conceder misericordia hasta que Abraham dejó de pedir! Dios y los dos ángeles liberaron personalmente a Lot, su esposa y sus dos hijas. Pero su esposa miró hacia atrás y se convirtió en una estatua de sal. Lot entró en Sodoma siendo un hombre rico y salió casi con nada. Cuán cuidadosos debemos ser con el tipo de decisiones que tomamos, especialmente si solo pensamos en ganancias a corto plazo en contraste con el panorama general
"Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?" Marcos 8:36, 37.
IV. DE ENGAÑADOR A PRÍNCIPE
Si bien era un joven que amaba y temía a Dios, Jacob se inclinó a conspirar con su madre, Rebeca, para engañar al padre y obtener su bendición. Como consecuencia, inició su vida adulta por mal camino, teniendo que huir o, quizás, enfrentar una muerte prematura. Rebeca le dijo a Jacob: “Huye a Labán [...]. Quédate algún tiempo con él, hasta que se calme el enojo de tu hermano, hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti [...]. Entonces enviaré a traerte de allí” (Génesis 27:43-45). Jacob en realidad se fue por veinte años, y nunca volvió a ver el rostro de su madre.
"Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. 24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;[b] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel;[c] porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. 31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera. 32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo". Génesis 32:22-31.
¿Qué ocurrió aquí con Jacob y qué lecciones espirituales podemos sacar de esta historia sobre la gracia de Dios, aun cuando tomamos decisiones equivocadas?
“Por su humillación, su arrepentimiento y la entrega de sí mismo, este pecador y extraviado mortal prevaleció ante la Majestad del Cielo. Se había asido con temblorosa mano de las promesas de Dios, y el corazón del Amor infinito no pudo desoír los ruegos del pecador.
“El error que había inducido a Jacob al pecado de alcanzar la primogenitura por medio de un engaño ahora le fue claramente manifestado. No había confiado en las promesas de Dios, sino que había tratado de hacer por su propio esfuerzo lo que Dios habría hecho a su tiempo y a su modo. [...] Jacob alcanzó la bendición que su alma había anhelado. Su pecado como suplantador y engañador había sido perdonado” (PP, 197).
"Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo, 30 en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura. 31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea. 32 La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het. 33 Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres". Génesis 49:29-33.
Aunque Jacob ya no tenía posesiones en Canaán, ¿qué instrucciones les dio a sus hijos con respecto a su entierro? ¿Quiénes también estaban enterrados en esa cueva? ¿Por qué crees que Jacob formuló este pedido?
La Biblia nos informa que los tres patriarcas y sus esposas están enterrados en la misma cueva. La confianza de Jacob en Dios era fuerte, y se consideraba un extranjero y un peregrino en la Tierra (ver Hebreos 11:13). A pesar de los errores, se fue de casa con nada, pero regresó a Canaán como un hombre rico.
A pesar de nuestros errores, Dios todavía puede bendecirnos. Sin embargo, ¡cuánto mejor es evitar los errores desde el principio! ¿Qué decisiones enfrentas ahora y cómo puedes evitar equivocarte?
V. MOISÉS EN EGIPTO
Moisés se destacó durante los primeros años de la historia bíblica. La providencia divina le preservó la vida. Dios obró mediante una madre emprendedora y una hermana solícita. Cuando la hija del faraón encontró al bebé Moisés en la cesta de juncos, le pidió a su madre hebrea que lo cuidara y le pagó por ello. ¡Qué bendito desafío para una joven madre exiliada y esclava! Jocabed tuvo solo doce años para enseñar a su hijo a orar, a confiar en Dios y a honrarlo, y moldear su carácter para una vida de servicio. Durante años, Moisés fue entrenado en las cortes reales de Egipto. “Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en palabras y hechos” (Hechos 7:22). Cuando Moisés maduró como hombre, tomó una decisión consciente que cambió su vida y el curso de la historia.
"Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados". Hebreos 11:24-29.
Piensa en lo que Moisés dejó atrás y lo que tuvo que enfrentar a cambio. Trata de contemplarlo desde su posición, antes de que tomara la decisión. ¿Qué dejaba y qué decidió aceptar al irse?
Egipto era una de las potencias más grandes del mundo antiguo en ese momento, si no la más grande. El río Nilo propiciaba una tierra tan fértil que Egipto, lleno de cosechas, era una nación rica y poderosa, y el mismo Moisés habría estado al frente de este reino. Es difícil imaginar cuán tentador debió haber sido para él el atractivo del mundo, el mundo de Egipto y todos sus tesoros, en sus primeros años. Seguramente, la adoración, los placeres, las riquezas, le habrán resultado tentadores. Sin duda, es probable que hubiese sido muy fácil justificar el hecho de quedarse en lugar de compartir su suerte con un grupo de esclavos despreciados.
Y sin embargo, ¿qué hizo? Como dice la Escritura, “eligió antes ser maltratado con el pueblo de Dios que gozar de los deleites temporales del pecado” (Hebreos 11:25). Y ¿qué decir de las aflicciones? Una parte importante del libro de Éxodo trata de las luchas y las pruebas de Moisés, quien, incluso después de todo lo que pasó, no pudo cruzar a la Tierra Prometida (ver Números 20:12). Sin embargo, al final, todos sabemos que Moisés tomó la decisión correcta, aunque a veces debió haberse preguntado si realmente era así.
Desde una perspectiva mundana, Moisés debería haberse quedado en Egipto. Sin embargo, como cristianos, se nos ha dado una visión de la realidad que nos lleva mucho más allá de este mundo. Cuando el mundo nos tienta, ¿cómo podemos mantener el cuadro completo siempre ante nosotros? ¿Por qué es tan importante que lo hagamos?
CONCLUSIÓN
Dios honró su parte del pacto al bendecir a Abraham. Y Abraham honró a Dios al no acumular tesoros en esta Tierra. “La herencia que Dios prometió a su pueblo no está en este mundo. Abraham no tuvo posesión en la Tierra, ‘ni aun para asentar un pie’ (Hechos 7:5). Poseía grandes riquezas, y las empleaba en honor de Dios y para el bien de sus prójimos; pero no consideraba este mundo como su hogar. El Señor le había ordenado que abandonara a sus compatriotas idólatras, con la promesa de darle la tierra de Canaán como una posesión eterna; y sin embargo, ni él, ni su hijo ni su nieto la recibieron. Cuando Abraham deseó un lugar donde sepultar a sus muertos, tuvo que comprarlo a los cananeos. Su única posesión en la Tierra Prometida fue aquella tumba cavada en la peña en la cueva de Macpela” (PP, 166).
A medida que transcurre nuestra vida, a veces nos sentimos inclinados a la riqueza y el ocio. Se necesita una fe fuerte para practicar la gratificación diferida. “El magnífico palacio de Faraón y el trono del monarca fueron ofrecidos a Moisés para seducirlo; pero él sabía que los placeres pecaminosos que hacen que los hombres se olviden de Dios imperaban en sus cortes señoriales. Vio más allá del esplendoroso palacio, más allá de la corona de un monarca, los altos honores que se otorgarán a los santos del Altísimo en un Reino que no tendrá mancha de pecado. Vio por fe una corona imperecedera que el Rey del Cielo colocará en la frente del vencedor. Esta fe lo indujo a apartarse de los señores de esta Tierra, y a unirse con la nación humilde, pobre y despreciada que había elegido obedecer a Dios antes que servir al pecado” (PP, 252).
¿Qué ocurrirá con nuestras posesiones cuando Jesús venga? (2 Pedro 3:10.) De hecho, ¿qué les puede suceder incluso antes de que venga Jesús? (Ver Mateo 6:20) ¿Por qué, entonces, es siempre importante mantener las cosas en su perspectiva correcta?
Jesús advirtió sobre “el engaño de las riquezas” (Marcos 4:19). ¿De qué está hablando? ¿Cómo pueden engañarnos las riquezas?
Moisés podría haber justificado el quedarse en Egipto en lugar de dejar todo atrás para huir con un grupo de esclavos a un desierto árido. ¿Qué es lo que, en última instancia, debió haberlo llevado a decidirse?
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