Tres verdades en la vida de un mayordomo fiel
Introducción
Nuestra vida, fugaz y pasajera nos confunde a veces en nuestro propósito de vida con Jesús y tenemos muchas preguntas en nuestro caminar diario
¿Quién soy? ¿De dónde soy? ¿Qué tengo? ¿Qué pide Dios de mí?
El rey David había experimentado todas esos cambios en su vida, el conocía la insuficiencia humana para resolver los problemas de esta vida, sufrió, luchó, ganó, perdió, lloró, se equivocó, sin embargo la gracia de Dios fue grande para con él, su familia y su pueblo y tan grande fue Dios que no solo contesto a todas sus preguntas, sino que lo hizo parte de su reino, parte de la familia de Jesús, el hijo de David.
Dios si había cumplido todas sus promesas con David, un hombre temeroso de Dios, que lo adoró de todo corazón, y que siendo un rey no dejo de ser un mayordomo fiel de Dios.
Por eso Cuando vamos a las sagradas escrituras encontramos en 1 Crónicas 29:14, tres verdades en la vida de un mayordomo que, a pesar de muchas circunstancias, decidió ser fiel a Dios y experimentar el poder, el amor y la misericordia de su Padre Celestial.
1. PRIMERA VERDAD - NADA SOY
“Porque ¿Quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” 1 Crónicas 29:14
Antes de morir el Rey David posesionó como rey a su hijo Salomón y pidió a todos sus oficiales hacer una ofrenda para la casa de Dios, ese día recogieron tres mil talentos de oro lo que equivale a 102 toneladas hoy, 7 mil talentos de plata lo que hoy equivale a 239 toneladas y 615 toneladas de bronce y unas 3420 toneladas de hierro, ¡que tremendo!
Había tenido éxito en todos lados, había construido un imperio sin igual, mas nunca olvido que dependía como un niño de su Padre celestial
“Porque ¿Quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes?... preguntó David a Dios
Creo que una de las cosas que más necesitamos hoy es una Actitud----Humildad y dependencia, reconocer que Dios es todo y la verdad es que sin Él no soy nada
UN EJEMPLO DIGNO DE IMITAR
Roberto Arthington, de Leeds, graduado de la Universidad de Cambridge, vivió en un cuarto pequeño, guisando sus propios alimentos; dio para las misiones 500,000 libras esterlinas para que toda esta cantidad fuera usada para abrir trabajos misioneros nuevos dentro de los siguientes veinticinco años. Después de su muerte encontraron un pedazo de papel en el que había escrito lo siguiente: “Con todo gusto haría mi cama en el suelo, tendría un cajón en lugar de silla y usaría otra caja como mesa, en lugar de permitir que los hombres murieran por causa de mi negligencia en darles el evangelio”.
“Se puede dar sin amar, pero es imposible amar y no dar” entonces: ¿Qué motivo a David a dar tanto para Dios?
Cuando usted decide ser humilde y depender de Dios, encontrará una bendición que solo es dada a aquellos mayordomos fieles
Esa bendición se llama Gratitud y eso sí que llena el corazón:
“Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente, y se alegró muchísimo el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas Tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo” 1 Crónicas 29:9, 10.
Fue el mismo rey David que, admirado por la grandeza de Dios un día se preguntó:
“Cuando miró los cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Salmos 8:3, 4.
Mi querido hermano esta es la primera verdad Nada soy, y aceptarlo me libra del orgullo y me llena de Gratitud
Porque: “Solo se puede conocer el valor de un hombre cuando se va al calvario. En el misterio de la cruz de Cristo podemos apreciar el valor del hombre” 2T 634, 635.
Una ofrenda orgullosa
Una vez, en una grande ciudad del sur de los Estados Unidos de la América del Norte, un pequeño grupo de cristianos organizó una iglesia bautista en un barrio que estaba creciendo rápidamente, en las orillas de la ciudad. Al principio tenían los cultos en un salón que había servido de bodega, por el cual pagaban alquiler; durante el verano los tenían en una tienda de campaña. Discutieron, hicieron planes, y trabajaron para reunir dinero con el cual construir el templo que deseaban. Una persona rica que vivía en ese barrio, interesada en la cultura general, pero sin pertenecer a ninguna iglesia, ofreció dar 100,000.00 (cien mil dólares) para la construcción del templo: con la condición de que a ella se le permitiese hacer los planos y vigilar la construcción del templo para que se hiciera como ella pensaba que debía ser construido. La iglesia, cortésmente, rechazó la cuantiosa pero sospechosa oferta. Esa iglesia, después de algunos años de orar, contribuir, trabajar y sacrificarse, ha construido un hermoso templo y lo ha equipado con un moblaje conveniente.
Los templos tienen más que ladrillos, mezcla, yeso, ventanas y bancas: tienen lágrimas, corazón y sacrificios de las iglesias que los construyen.
Por eso, como buenos mayordomos siempre debemos recordar que "El que da no debe volver a acordarse; pero el que recibe, nunca debe olvidar." - Anónimo.
La ofrenda de la viuda
Una joven filipina quedó viuda con seis niños que sostener. Vivía con muchas privaciones y afanes: se levantaba a las cuatro de la mañana todos los días, cocinaba, lavaba, planchaba, preparaba la comida que lo niños llevaban a la escuela, y a los más pequeños los atendía en todas sus necesidades. Después se iba a trabajar al campo a fin de ganar suficiente arroz y maíz para alimentar a su familia. Muchas veces, mientras los niños dormían por la noche, ella pensaba en la forma que podría lograr que el dinero alcanzara para pagar la colegiatura de alguno de sus niños, o para suplir alguna otra necesidad.
Un día, el pastor de la iglesia pidió que todos los miembros de ésta diezmaran. Parecía imposible que la viuda pudiera hacerlo; y, sin embargo, ella fue la primera en llevar su ofrenda de ocho dólares, que era más de la mitad de lo había ofrecido el miembro más rico de la iglesia.
La Primera Verdad - Nada soy. Me conduce a tener una actitud de Humildad y dependencia de Dios y me da la bendición de la Gratitud.
2. SEGUNDA VERDAD - NO SOY DUEÑO
“Pues todo es tuyo” 1 Crónicas 29:14
Privilegios sin responsabilidades
Era un hijo contumaz y desafiante, no le gustaba que su padre lo levante temprano, que le pida ayuda en la casa, que lo envíe a realizar algún trabajo o diligencia, no le gustaba que su padre le pida puntualidad, limpieza, cooperación, mejores notas, que haga observaciones de sus amigos, sus gustos, sus relacionamientos. Pero había una cosa que si le gustaba de su padre: su dinero.
El nombre de este joven: El hijo pródigo.
¿Qué pasa cuando una persona solo quiere los privilegios y no las responsabilidades?
Todo se desordena y los conflictos empiezan unas tras otro.
Cuando no queremos aceptar el Señorío de Cristo en nuestra vida, y no somos buenos administradores, la vida se desordena; nos tornamos egoístas como el hijo pródigo que hizo su vida un desastre; como lucifer, que desordenó el cielo, el paraíso de Adán y Eva y el mundo entero.
“El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza, cena con la misericordia y va a acostarse con la muerte." – Benjamin Franklin.
El orgullo tiene su padre se llama: egoísmo y cuando el egoísmo empieza a adoptarnos como hijos suyos empezamos a condicionar nuestra relación con nuestro padre Celestial.
Si solamente tuviera
Un hombre una vez dijo desesperadamente, "Si solamente tuviera dinero extra, lo ofrendaría a Dios. Pero ni tengo suficiente dinero para sostenerme a mi mismo, mucho menos mi familia". El mismo hombre dijo, "Si tuviera tiempo extra lo compartiría con Dios. Pero cada minuto que tengo lo gasto en mi trabajo, mi familia, mi club campestre y lo demás. Cada minuto lo tengo ocupado". Y el mismo hombre dijo, "Si solo tuviera un talento, lo usaría en la obra de Dios. Pero no tengo ninguna buena voz; no puedo dirigir a un grupo de personas; no puedo pensar tan rápidamente como quisiera".
Al escuchar esto, Dios, se quedó muy conmovido y, a pesar de que era contra su manera de ser, Dios entregó al hombre dinero, tiempo y un talento glorioso. Luego esperó Dios… siguió esperando…y esperando…hasta que se cansó Dios de esperar y le quitó su dinero, su tiempo y su talento. Fue entonces, cuando el mismo hombre empezó a decir:
- Si solamente tuviera de nuevo ese dinero. Lo entregaría a Dios. Si solamente tuviera de nuevo todo ese tiempo, lo daría a Dios. Si solamente pudiera yo redescubrir ese glorioso talento, lo usaría para la obra de Dios. Entonces dijo Dios:
- Cierra tu boca, hombre. De repente, el hombre dijo a algunos de sus amigos:
- Sabes que, yo ya no estoy muy seguro de que creo en Dios.
Jesús es el dueño de todo
Jesús es el dueño de todo por dos motivos:
1. Porque Creación – Nuestro Padre
2. Porque Redención- Nuestro Salvador
Entonces ¿qué es el hombre?: Un administrador.
“Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos, todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas, bueyes y todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar, todo lo que pasa por los senderos del mar” Salmos 8:5-8
Y un buen administrador es responsable y siempre tiene todo en orden.
Este pasaje no da opción para: Oh si tuviera... porque dice que el hombre ya tiene. Y para que pueda administrar bien es necesario que usted salga del trono que le corresponde a Dios, del lugar que le corresponde sólo a él, que se libre de su egoísmo y lo acepte como el Señor y salvador de su vida.
Poner a Dios en primer lugar es reconocer que todo le pertenece a él: la vida que tengo, la familia, el tiempo, los talentos, los tesoros y el templo del Espíritu Santo que es el cuerpo.
Poner a Dios en primer lugar es cuando acepto mi responsabilidad con Dios y dejo de jugar con él y su iglesia.
Poner a Dios en primer lugar en nuestra vida es el primer paso para que nuestros pasos se ordenen y nuestras decisiones sean acertadas.
En palabras de Jesús:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” Mateo 16:24.
Dios espera que en nuestro presupuesto apartemos primero para él, así como lo hizo David cuando dejó su herencia, su ofrenda no fue al final de la lista sino fue la primera cosa que el mencionó. El rey David fue muchas veces fuertemente reprendido y disciplinado por el Señor, Él conocía el precio de seguir a Dios, lo costoso que era cerrar la puerta al egoísmo y abrir el corazón a Dios, ya había sacado muchas veces a Dios del trono de su corazón, tan solo para después arrepentirse y darse cuenta que solo con Dios al control todo estaría mejor. Pero ahora que él había decidido entregar toda su ofrenda a Dios, ponerlo a Él como el rey de su vida, Dios le ayudó, antes de morir a ordenar su vida, su familia su reino. No busquemos a Dios solo por el dinero y el éxito de nuestros negocios sino porque queremos que él nos dirija y que nuestra vida exalte su nombre, el nombre de Cristo.
La segunda Verdad es que Dios es dueño de todo, incluyendo mi vida. Esto me conduce a una actitud que acepta la soberanía, el señorío de Cristo en mi vida y me da la bendición de ser libre del egoísmo y tener una vida ordenada para honrar a Dios.
"Dios juzga lo que ofrendamos por la cantidad con que nos quedamos". – Misionero George Mueller.
3. TERCERA VERDAD - DOY A DIOS DE LO QUE ÉL ME DA
Un amigo siempre decía: Que lindo es comer mucho más si es gratis.
David dio su ofrenda con liberalidad y generosidad, porque él creía que y miró siempre como Dios de una y otra manera siempre había provisto para todas sus necesidades, a pesar de todos sus errores.
¡NO DEBE DE DOLER ALLI!
"Cuando vas al Doctor para tu chequeo anual, muchas veces empieza a picar y presionar en varios lugar, mientras que pregunta, ‘¿Esto duele? ¿Qué tal aquí?’ Si gritas de dolor, una de dos cosas han sucedido: El Doctor ha presionado demasiado fuerte, sin la correcta sensibilidad; o, lo más probable es que hay algún problema. Entonces el Doctor dirá: ‘Debemos hacer más pruebas. ¡No debe de doler allí!’
Así es, cuando pastores predican sobre la responsabilidad financiera y ciertos miembros empiezan a criticar. El pastor ha presionado demasiado o quizá hay un problema allí. En ese caso, yo digo: ‘¡Amigo, necesitamos del Gran Médico, porque no debe de doler allí!" - Ben Rogers.
¿A usted aún le duele dar?
¡VUÉLVELE A PEGAR!
Había una Iglesia vieja que necesitaba una remodelación, entonces, durante el servicio, el pastor hizo una apasionada propuesta mirando directamente al hombre más rico del pueblo.
Al final del servicio, el hombre rico se paró y anunció, "Pastor, Voy a contribuir con mil dólares."
Entonces, cayó un pedazo de yeso del techo golpenado con fuerza en el hombro al hombre.
Rápidamente él hombre rico se paró de nuevo, gritando: "Pastor, Incrementaré mi donación a 5 mil dólares."
Antes de que se pudiera sentar, le cayó otro pedazo de yeso del techo otra vez, y otra vez él realmente gritó, "Pastor, voy a doblar mi segunda promesa."
Se sentó, y de nuevo una gran cantidad de yeso cayó sobre su cabeza.
Se paró una vez más y exclamó gritando, "Pastor, Le daré 20 mil dólares".
De pronto un diácono gritó: "¡Vuélvele a pegar, Señor! ¡Vuélvele a pegar! Pero esta vez, pégale con más fuerza."
¿De qué modos Dios le hará entender a usted que quiere algo más que su mezquindad?
¿De qué modos nos librará Dios de nuestra mezquindad?
Un argumento infantil para no dar
Una madre quería enseñar a su hija una lección y la entregó dos monedas para la ofrenda – una de un peso y la otra de diez pesos. Con eso la madre dijo, "hijita, pon una moneda en la ofrenda y puedes quedarte con la otra."
Al salir de la iglesia la madre preguntó, "Hija, ¿cuál de las dos monedas pusiste en la ofrenda?" La hija contestó, "pues yo iba a entregar la de diez pesos, pero poco antes de tomar la ofrenda, el hombre detrás del púlpito dijo que debemos ser dadores alegres. Yo estaba convencida de que pudiera ser mucho más alegre si ofrendara el peso. Así que me quedé con la de diez."
"Los avaros son comparables a las abejas; trabajan como si fueran a vivir eternamente." Demócrito.
Dios espera más de usted, más de su generosidad, sea dadivoso!!!
EL BAJO COSTO DE OFRENDAR
“Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35).
La queja más común es contra el alto costo de la vida, y muchas personas se valen de esta excusa para no ofrendar. Pero el hecho es que cuesta más vivir si no ofrendamos. El gobierno espera que seamos liberales en nuestras ofrendas para causas nobles, y de esta manera las contribuciones son menores. No damos para recibir, pero así sucede en la vida: “Echa tu pan sobre las aguas”.
La historia de Ananías y Safira es un ejemplo del alto costo de no ofrendar. (Hechos 5:1-12).
Ellos vendieron una posesión y podían haber ofrendado; pero “sustrajeron parte de su valor” y se pusieron de acuerdo para ser egoístas con sus amigos necesitados. “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses…?” Ananías y Safira no fueron honrados para con Dios.
“Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró.” ¿Cuánto costó a esta pareja el no ser buenos mayordomos?.
1. Los privó del gozo de ser amigos liberales.
2. Los privó de su integridad delante de Dios.
3. Perdieron el lugar que ocupaban entre sus amigos cristianos.
4. Les costó su propia vida.
Es mucho más barato dar, ¿verdad?
PARA MISIONES
Sus manos temblaban al poner dentro de mi bolsillo el arrugado billete. “Es para misiones”, me dijo casi al oído. Recordé que aquel anciano sólo recibía mensualmente 180 dólares como pensión, y de eso él ya había dado el diezmo.
- Lo siento, pero no puedo aceptar este dinero –le dije--, yo sé que usted tiene muy poco para sus propios gastos. Sus ojos me miraron con fijeza y con severidad cuando me dijo:
- Pastor ¿solo porque soy pobre va usted a negarme el privilegio de dar para una causa que amo tanto?
¿¿¿Pobre???
¡¡¡Pobre solo es el diablo que perdió la gracia de Dios!!!
Porque usted puede dar mucho más por Jesús, y porque no hacerlo si ¡Él dio todo por nosotros!
La tercera verdad es que solo doy a Dios de lo que él me da y esto me conduce a la actitud de creer que Dios es nuestro proveedor generoso y a recibir la bendición de ser libre de la mezquindad y tener un corazón dadivoso.
CONCLUSIÓN
"El término "administradores" es una palabra neotestamentaria importante. El administrador (mayordomo) era un comisionado, uno a quien se confiaban valiosos recursos. Se esperaba que él tomara esos recursos, los usara según los propósitos de su señor y volviera con el fruto de su esfuerzo y los recursos originales, para traer renombre a su patrón. El principio clave en que se funda una buena administración es el servicio fiel y productivo del cual el patrón pueda disponer como quiera.
No es de extrañar que el Señor Jesús usara el ejemplo de la administración, o mayordomía, para describir la responsabilidad que Dios le ha dado a la Iglesia. Como lo señaló Pablo, a la Iglesia se le ha dado el conocimiento del precioso evangelio: el perdón de pecados para todo aquel que acepta a Jesucristo como su Señor. Dios ha investido esta verdad en la Iglesia y ha dispuesto que la Iglesia sea la única institución terrenal encargada de darla a conocer al mundo.
A la Iglesia se le ha dado la más grande y más importante mayordomía que el mundo haya conocido jamás. Se le ha encomendado lo que más necesita el hombre: la salvación". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 24.
1. ¿Cuántos queremos agradecer porque el Señor nos ha mirado con ojos de amor, con ha considerado para ser sus colaboradores en esta gran causa y nos ha designado para ser aministradores de su obra?
2. ¿Cuántos queremos decirle: Señor sé el Salvador y Señor de mi vida, ocupa el trono de mi corazón, líbrame del egoísmo y ayúdame a tener una vida ordenada que pueda honrarte y glorificarte?
3. ¿Cuántos queremos decirle: Señor, gracias por ser un Padre y Proveedor generoso, li2brame de la mezquindad y dame un corazón dadivoso.
¿Habrá alguien aquí que quiere honrar a Dios con sus bienes y riquezas?
¿Habrá alguien aquí que quiere afirmar su compromiso y su entrega con el Señor?
¿Habrá alguien aquí que quiere ser un mayordomo fiel y verdadero en el Reino de Cristo?
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