Unidad en la iglesia
I. INTRODUCCIÓN
Este pasaje bíblico tiene un contexto muy importante para nuestra comprensión de lo que Jesús quería enseñar. Es parte del último mensaje de Jesús antes de volver al cielo. Los discípulos estaban tristes y decepcionados porque percibieron que Jesús volvería al cielo. Y Jesús predicó un sermón para atender esa necesidad. El sermón no comienza en el capítulo diecisiete sino en el capítulo catorce, donde dice:
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros."
Luego él agrega en el capítulo quince: Ustedes no deben estar separados de mí. Aunque esté lejos físicamente, podremos estar unidos, pues:
“Yo soy la vid verdadera y ustedes son las ramas”.
Jesús continúa en el capítulo 16 dando una buena noticia más a sus discípulos, agrega: Yo voy al cielo, pero ustedes no se quedarán solos, les enviaré un Consolador, el Espíritu Santo.
Jesús concluye esa sesión en el capítulo 17 con una linda oración que nosotros conocemos como la oración sacerdotal. En esa oración, Jesús le pide algunas cosas a Dios, pero hay algo que él pide más que lo demás. Jesús pide varias veces por la unidad de la iglesia.
Seis veces pide: “Padre, te pido que ellos sean uno”.
La unidad de la iglesia era el pedido principal de Jesús al Padre en ese momento.
Me imagino que Jesús pensaba así: “Yo me levanto cerca de los discípulos, como con ellos, les predico, hago milagros frente a ellos, estoy todo el tiempo con ellos, y aun así, ellos viven discutiendo unos con otros. Imagina cuando yo me vaya”.
Esa era la realidad de la vida de los discípulos.
Recuerdan la discusión descrita en Marcos 9:33-34.
Recuerdan cuando uno de los discípulos pidió que su madre hablara con Jesús y le hiciera un pedido. Está escrito en Mateo 20:20-24.
Los discípulos vivían discutiendo constantemente. Pero discípulos que discuten solo existían en aquella época, ¿no es así?
Hoy no tenemos ese problema ¿están de acuerdo?
Por desgracia, no. ¿Y cómo sé que ese es un problema también hoy? Por el versículo 20 del capítulo 17 de San Juan (leer) Jesús pidió por nosotros también.
Él le dijo al Padre: “Señor este año mis discípulos también tendrán problemas para mantenerse unidos. Por eso te pido también por ellos”.
Un día le preguntaron a un pastor: “Pastor ¿Cuál es el mayor desafío de la iglesia adventista hoy?”. La respuesta inmediata fue: “Mantener la iglesia unida es sin duda nuestro mayor desafío”.
Nuestro mayor desafío como iglesia hoy no es bautizar más personas o recibir más diezmos, ni construir más iglesias. Nuestro mayor desafío hoy como iglesia es mantenernos unidos.
Piense conmigo: somos más de 20 millones de adventistas, esparcidos en más de 200 países, que hablan más de 400 idiomas diferentes.
Imagine la dificultad para mantener a todo ese pueblo unido. Usted solo tiene cuatro personas en casa y ya encuentra dificultad de mantener la unidad en la familia, imagine mantener la unidad en una familia de 20 millones con tantas culturas e idiomas diferentes.
Dios sea alabado, porque a pesar de las dificultades, Dios nos ha mantenido unidos como pueblo. Y él tiene algunas cosas para mantenernos unidos.
Sobre eso quiero predicar hoy. Todo adventista debe comprender eso e involucrarse con eso.
II. UNIDOS POR LA PALABRA
Lo primero que Dios ha usado para mantenernos unidos son nuestras doctrinas.
En cualquier lugar del mundo al que usted va, la iglesia adventista tiene las mismas creencias fundamentales. Si usted sale y viaja a Japón, al llegar pregunta en una iglesia adventista:
“¿En qué creen ustedes?”. Le responderán:
“Nosotros tenemos las mismas creencias fundamentales que tienen ustedes en todo el mundo”.
Pero ¿Cómo podemos tener las mismas creencias en el mundo?
Solo existe una manera de que sea posible, y tenemos la misma fuente para extraer nuestras doctrinas. La única fuente es la Biblia. Todas nuestras doctrinas son extraídas de la Biblia.
Creemos que Elena de White recibió el don de profecía, pero ninguna de nuestras doctrinas fue sacada solo de los escritos de Elena de White; todas nuestras creencias provienen únicamente de la Palabra de Dios.
No sé si su corazón se emociona, pero me emociona pensar que estamos unidos por la Palabra. En cada iglesia del mundo cada trimestre estudiamos la misma lección de la Escuela Sabática. ¿Cómo podemos tener el mismo manual de estudio en todo el mundo?
Solo existe una manera: tenemos la misma fuente para hacer nuestro manual: la Palabra de Dios.
¿Y qué tiene que ver eso con el viento de doctrinas nos arrastrará.
Solo hay una manera de crecer creyendo en las mismas cosas: es tener la misma fuente. Nuestras creencias no vinieron de un concilio pastoral, sino de la Palabra. Nuestro papel como adventistas es exaltar ese libro y entender que debemos dejar de solo leer la Biblia y comenzar a estudiarla.
III. UNIDOS POR LA MISIÓN
Lo segundo que nos une como iglesia es nuestra misión. Todo adventista del séptimo día debe ser conocido como alguien que proclama el pronto regreso de Jesús y la salvación para todos los pueblos.
Lo que une a una iglesia no es la ausencia de chismes, puede ser que una iglesia no tenga chismes, pero si todos están inactivos, pronto los chismes aparecerán.
Lo que une a una iglesia es que todos estén involucrados cumpliendo la misión.
Y cuando Jesús oró en el capítulo 17, vean por qué motivo oró.
"Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado."
Oponerse al pueblo de Dios es constituirse enemigo de Dios y luchar contra él.
Jesús no dijo que necesitábamos permanecer juntos para participar de comidas o para hacer el culto de recepción de sábado juntos en la casa de uno o de otro (y no hay problema en hacerlo), pero no fue ese el motivo de la oración de
Jesús). El pedido de Jesús por la unidad era para que podamos cumplir la misión. Ese es el mayor motivo para permanecer unidos.
Jesús dijo al Padre: “Padre ayúdalos a permanecer unidos, pues yo voy a dejarles una misión, y si no están unidos no podrán cumplirla. Necesitamos ayudar a la Iglesia a involucrarse más y más en la misión. Eso nos une como pueblo.
Y para cumplir la misión necesitamos usar el método de Cristo.
“Sólo el método de Cristo permitirá éxito en alcanzar al pueblo. El Salvador se trataba con los hombres como alguien que deseaba su bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades, y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Seguidme’ ” (MC, 133).
Todo cristiano debe tener un ministerio y una misión.
Ministerio es lo que hacemos para la iglesia. Algunos tienen el ministerio de los niños, otros el ministerio de la música, otros el ministerio de la recepción y otros el ministerio pastoral.
Pero para permanecer firmes en la fe necesitamos tener también una misión, y misión es lo que hacemos fuera de la iglesia para salvar a otros.
La unidad constituye la fortaleza de la iglesia. Satanás lo sabe y emplea toda su fuerza para introducir disensiones. Desea ver una falta de armonía entre los miembros de la iglesia de Dios. Debería prestarse una mayor atención al tema de la unidad” (2MS,182).
IV. NUESTRAS FINANZAS
Lo tercero que nos une me emociona mucho. Tal vez, usted nunca haya pensado sobre esto, pero la manera como tratamos con las finanzas en la iglesia adventista nos une como familia alrededor del mundo. El 40% de nuestras ofrendas y casi el 20% de nuestros diezmos no quedan en nuestra región, sino que van a atender la familia adventista en otros lugares del mundo.
Permítanme contar una historia.
Cierto pastor fue invitado a dar clases a los pastores en Mozambique, África.
Por la guerra civil, nuestra facultad de teología fue cerrada durante un período en el país, y muchos de esos pastores no tuvieron oportunidad de hacer la carrera de teología. Estos son los pastores, hombres increíbles, algunos de ellos tienen 48 iglesias en su distrito pastoral. Pero esos hombres trabajan con mucho entusiasmo y amor por la causa. Ese pastor tuvo oportunidad de comprar una gran cantidad de Biblias para distribuir en Mozambique. Una Biblia en Mozambique es un artículo de lujo, pocas personas logran comprar una Biblia. En esa época el gobierno no permitía que los extranjeros cambiaran dólares por la moneda local, para tratar de evitar la inflación. Por eso, ese pastor tuvo que ir a algunos lugares muy arriesgados en el mercado paralelo para cambiar los dólares con algunos musulmanes. Tuvo que viajar por 18 horas para llegar a Mozambique.
Pero qué cosa maravillosa, en la lección de la Escuela Sabática del primer trimestre de 2019 decía que una parte de nuestras ofrendas de ese trimestre se usaría para comprar Biblias en Mozambique. En otras palabras, usted no tuvo que tomar un vuelo de 18 horas para llevar Biblias a Mozambique, a través de sus ofrendas usted llevó Biblias a Mozambique.
Usted tal vez nunca haya ido a Mozambique, pero el año pasado, a través de su fidelidad, fue a Mozambique. Imagine que cuando llegue al Cielo encuentre una familia que conoció la verdad a través de una Biblia que los recursos que Dios puso en sus manos ayudaron a comprar.
Por eso no debemos dirigir nuestras ofrendas solo a proyectos locales, pues no somos una iglesia local. Somos una familia que está distribuida alrededor del mundo. Alabado sea Dios por eso.
V. LLAMADO:
En este momento me gustaría hacerles un llamado.
¿A cuántos les gustaría decir: “Señor, yo quiero ayudar a mantener la iglesia unida, donde la alegría de uno sea la alegría de todos, donde la pena de uno sea la pena de otros; pero no estoy estudiando la Biblia, a veces leo la Biblia de manera superficial, pero hoy quiero tomar la decisión de estudiar la Palabra de manera profunda”.
¿Cuántos quieren decirle eso a Dios en este momento?
O usted puede decir: Señor, yo no estoy participando en la misión, ayúdame a encontrar personas que pueda extender tu amor y presentar tu verdad.
¿Cuántos quieren pedirle eso a Dios?
O usted puede decir: “Señor, yo no he sido fiel”. A nosotros los pastores se nos descuentan los diezmos del sueldo, pero nuestra fidelidad debe ser también en las ofrendas no dirigidas.
Si somos fieles en ofrendar, probablemente también seremos fieles en diezmar.
¿Cuántos quieren decir: “Señor, ayúdame a mantener esta iglesia unida en las finanzas, siendo fiel en diezmar y en dar Ofrendas?
Dios sea alabado por su decisión. Vamos a orar.

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