Mayordomía del tiempo
"Cada día tu tiempo vale más porque te queda menos"
Al conocer la historia de Alejandro el Grande (julio de 356 a .C.- junio de 323 a .C.) y saber que él sólo vivió hasta los 32 años de edad, impresiona el hecho de que una persona tan joven haya tenido tantos logros. De la misma manera, conocer sobre el Dr. Martin Luther King Jr. (enero de 1929 a abril de 1968) y todo lo que él realizó en apenas 39 años, nos imaginamos: ¿cómo una persona podría alcanzar tanto en una vida tan corta?
Hay muchas personas que vivieron hasta más de 70 años de edad en esta tierra y algunos de nosotros que estamos vivos todavía podremos vivir hasta esa edad o quedarnos aún más viejos, pero cuando consideramos lo que hemos realizado durante este tiempo de vida, podremos quedarnos con cuestiones que es bueno considerar.
No sería justo que insinué que todas las personas deberían vivir de formas tan espectaculares como Alejandro, el Grande o Martin Luther King Jr., pero lo que me gustaría que exploráramos es la buena administración de nuestro tiempo.
¿Cómo los cristianos deberían ver el tiempo, bíblicamente hablando? ¿Cómo los creyentes pueden glorificar a Dios en la manera como manejan el don del tiempo? ¿Cuáles son algunas de las maneras prácticas en que se puede gestionar el tiempo de forma eficaz y productiva?
La primera visión sobre el tiempo es que Dios está fuera de él. “Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”, Salmos 90:2.
La segunda visión es que a diferencia de Dios, sentimos la presión del tiempo. “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche”, Salmos 90:4.
Nosotros somos como la hierba que crece por la mañana y cuando el sol de la tarde la golpea, ella se marchita y muere.
La tercera visión de la oración del salmista es: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”, Salmos 90:12.
¿Qué significa esto? La programación, que es una forma literal de numerar sus días (hay personas que usan agendas. Mapean todo el día 7:30: levantar. 7:35: cepillarse los dientes).
Otras tienen una lista general de grandes cosas para realizar. ¿Cuándo usted siente que está usando bien su tiempo? La mayoría de la gente diría: Cuando hago mucho. La productividad. Una nueva actitud puede reformular totalmente nuestra noción de tiempo. Y eso es lo que el salmista está ofreciendo- una razón para tener cuidado con el tiempo, lo que difiere de las razones que generalmente damos.
Un principio de gobierno más profundo y mucho más espiritual: la sabiduría. Quiero sugerir que usted deje de gobernar el uso de su tiempo por el principio de la productividad y utilice el principio de la sabiduría - la obtención, el desarrollo y el uso de la sabiduría.
La sabiduría de poseer menos
Nosotros no poseemos nuestras cosas. Nuestras cosas nos poseen. Tenemos que mantener, mover y limpiar. Tener más cosas es igual a tener menos tiempo. Si pasamos de un principio exterior como productividad, para una razón interna como sabiduría, eso cambiará nuestra actitud en ser consumistas.
No estoy diciendo que es fácil. Vivimos en una sociedad consumista.
La sabiduría de hacer menos
Incluso en nuestro ocio nos sentimos obligados a ver u oír algo. Algunos de nosotros son adictos a la sensación de estar ocupados. Este sentimiento no es a menudo acompañado por un sentimiento de realización. Hay sabiduría en decidir hacer menos.
Muchas veces sacrificamos nuestro tiempo para conseguir cosas que no duran. Algunas personas son adictas al trabajo y eso les cuesta caro en términos de familia y amigos.
Algunos salen de vacaciones y se quedan más ocupados ¡que cuando están en el trabajo! Esto es mucho más un asunto espiritual. El salmista nos pide a enumerar nuestros días para aplicarlos a la sabiduría. ¡Hay poca sabiduría en trabajar constantemente para las cosas!
La sabiduría de desperdiciar menos.
Déjeme enumerar algunas prioridades para usted:
Leer historias para los niños.
Orar. Usted no puede orar con prisa.
Abrazar y besar a la gente que amas.
Cuidar de las flores.
Acariciar gatos.
Leer la Biblia o cualquier libro pensativo. Hacer aviones modelo.
Sentarse en el balcón y charlar.
¿Usted sabía que el tiempo promedio que un marido y su esposa pasan hablando es de 13 minutos al día?
Hacer un picnic.
Meditar.
Además de todo esto el trabajo es una prioridad mucho menor.
Usted puede incluso argumentar que tener una casa impecable es una prioridad. Pero pasamos nuestro tiempo trabajando y limpiando. El Señor dijo lo que es bueno:
“Solamente hacer justicia, amar misericordia, y humillarse para andar con Dios”, Miqueas 6:8.
La mayoría de las personas que ya llegaron a los 50 años dice que fue en un flash. La vida pasa rápidamente. Nunca he oído a nadie en su lecho de muerte decir: “Ah, quería haber pasado más tiempo en el trabajo”. “Oh, como me arrepiento de no lavar más las ventanas”.
La gente lamenta cosas muy diferentes. Mis amigos, vamos a usar nuestro tiempo para buscar sabiduría (Loren Scibold).
EL DON DEL TIEMPO
"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora" Eclesiastés 3:1.
En la década de 1930, un hombre llamado Ivy Lee era un conocido consultor de empresas. Un día, consiguió una entrevista con Charles Schwab, uno de los hombres más ricos y poderosos de su época. Durante la conversación, Lee declaró que si Charles seguía su consejo, las ganancias de su empresa aumentarían. El empresario respondió:
- Sr. Lee, si puede mostrarnos una manera de hacer más cosas, estaré feliz de escucharlo; y, si funciona, le pagaré lo que pida.
Lee entregó a Charles una hoja de papel en blanco y le dijo:
- Escriba las cosas más importantes que tiene que hacer mañana.
Schwab lo hizo.
- Ahora - continuó Lee- enumérelas en orden de importancia.
Schwab lo hizo.
- Mañana por la mañana, comience con el número 1 y no pase al siguiente hasta que lo complete. Luego continúe con los números 2, 3, 4, y así sucesivamente. No se preocupe si no ha completado todo al final del día. Al menos habrá completado los proyectos más importantes. Haga esto todos los días. Luego, enséñeles esto a sus colaboradores y después - concluyó Lee- envíeme un cheque por el monto que crea que vale esta idea.
Unas semanas más tarde, Charles Schwab le envió a Ivy Lee un cheque por 25.000 dólares. Dijo que era la lección más rentable que había aprendido en su larga carrera empresarial.
¿Te resulta fácil establecer y mantener prioridades en tu vida cotidiana?
¿Cuáles deberían ser nuestras 5 prioridades diarias? ¿Por qué?
De acuerdo con Salmos 90:10, Dios encaminó a la humanidad para vivir cerca de setenta años. Si aún hay fuerza, ochenta años o un poco más. La vida en sí y la capacidad de vivir cada momento es un regalo de Dios.
Pablo proclama que “Él es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas” que “en él vivimos”, nos movemos, y somos” Hechos 17:25-28.
Dado estos hechos sería correcto decir que los setenta años enteros o más son regalos de Dios. Esos setenta años en la tierra nos son prestados y cuando llega nuestra hora de descansar en el Padre, el tiempo nos es quitado. Desde este punto de vista, esos setenta años son nuestros, sólo en el sentido de que son un regalo de Dios. Siendo éste el caso, somos entonces responsables ante Dios por cómo usamos este don del tiempo.
Elena de White lo pone directamente cuando dice: “Nuestro tiempo pertenece a Dios. Cada momento es suyo, y nos hallamos bajo la más solemne obligación de aprovecharlo para su gloria”, Palabras de Vida del Gran Maestro, 233. Para los cristianos es importante no pasar el don de la vida (tiempo) descuidadamente.
GESTIONAR TIEMPO Y GLORIFICAR A DIOS
La manera en que lidiamos con nuestro tiempo puede traer gloria a Dios o deshonrarlo.
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”, 1 Corintios 10:31.
Por lo tanto, es necesario que los cristianos garanticen que su vida y todas sus actividades sean realizadas para la gloria de Dios. Una respuesta rápida a este desafío es simplemente como dice la Biblia: “Hacedlo todo para la gloria de Dios”.
En otras palabras, nuestras acciones deben ser aceptables y honradas a los ojos de Dios.
A continuación hay algunas de las áreas en las que podemos honrar a Dios con el uso del tiempo:
Observancia del Sábado: Dentro del don de la vida Dios enseñó al hombre cómo él debe administrar porciones de ese tiempo. Con referencia al sábado Dios dice “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas”, Éxodo 20:8-10 .
La guarda del sábado comienza a la puesta del sol del viernes, el sexto día, y termina a la puesta del sol del sábado, el séptimo día.
Testificar: Otra manera por la cual un creyente puede usar el tiempo para la gloria de Dios es involucrarse en el testimonio de Jesús. La misión que Cristo dio a sus seguidores tiene implicación directa con la mayordomía del tiempo. Los seguidores de Jesús son invitados a ir y hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19). Este es un comando que requiere el uso del tiempo para cumplirlo.
Servicio a los demás: Otra forma de dar gloria a Dios en nuestro uso del tiempo es prestar servicio a fin de traer alivio a los demás. Una de las características de aquellos que ocuparán el Reino de Dios es que habrán sido personas que aprovecharon su tiempo para el bien de los demás.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” (Mateo 25:35-36).
De hecho usted notará que el verso primero se refiere a cómo esos “candidatos al cielo” usaron sus posesiones materiales y entonces se refiere a cómo ellos usaron su tiempo.
Crecimiento espiritual: Yo me omitiría si dejara fuera el hecho de que los creyentes deberían usar el don del tiempo para involucrarse en disciplinas espirituales que ayudan en el crecimiento espiritual. Tales disciplinas incluyen estudio de la Biblia, oración, ayuno y servicio cristiano. Es durante el tiempo de implicación en el estudio de la Biblia y en la oración que el crecimiento espiritual sucede.
CONCLUSIÓN
Hay muchas personas que no pueden realizar sus planes porque no se esfuerzan.
Para ello, el consejo de Elena de White es muy apropiado. “Tengan los tales un propósito definido en su obra. Decidan cuánto tiempo se requiere para hacer una tarea determinada, y entonces dedíquese todo esfuerzo a terminar el trabajo en ese tiempo. El ejercicio de la voluntad hará más diestras las manos”, Palabras de Vida del Gran Maestro, 235.
En la medida en que valoramos el don del tiempo, nosotros como creyentes, lo invertimos de acuerdo con los principios bíblicos para que podamos dar gloria al Dios que pronto nos concederá el tiempo eterno.
El salmista y el cristiano, que usan el tiempo con sabiduría tienen la marca de la fidelidad.
¿Usted desea tenerla también?

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