¿Dónde debe estar la iglesia?
Ya aprendimos que:
a) Los cuidados a los necesitados en el Antiguo Testamento eran permanentes. Semanalmente por medio del sábado, cada tres años con el segundo diezmo, el año sabático de seis en seis años, el jubileo de 50 en 50 años y la espiga en cada cosecha.
b) Por medio de esas leyes justas y sagradas el pueblo debería ser un ejemplo para el mundo siendo una sociedad justa, igualitaria, de repartición y de solidaridad, sin esclavizados, marginados, excluidos y empobrecidos.
c) La forma de Dios de suplir a los necesitados es bendecir a Sus mayordomos y pedir que ellos repartan esas bendiciones a los carentes. Los cristianos no son disculpados si dejan a los pobres padecer necesidades, pues recibieron los recursos del Señor para realizar esa misión.
d) También se enseñó que aquel que desarrolló y consolidó el hábito de buscar a Dios en la primera hora de cada mañana, de él se requiere más que la devolución de los diezmos y ofrendas. Son también desafiados a practicar diariamente la compasión, la empatía, la piedad y el altruismo, con los miembros y con aquellos que aun no aceptaron a Cristo.
e) Ante la realidad vista hasta aquí, viene la pregunta: ¿dónde deben estar la iglesia individual y congregacional? Ese será el tema de hoy.
I. Por qué estamos aquí
a) Alrededor de 1994 un grupo de médicos, dentistas, enfermeros y otros profesionales de la salud de la antigua asociación de Rio de Janeiro salió para atender a los necesitados en una ciudad de aquel estado. La cantidad de personas que estaban allí para ser atendidas llamó la atención de la prensa que luego se desplazó para el lugar para cubrir el acontecimiento.
b) La primera pregunta hecha al responsable fue:¿Por qué la iglesia está aquí? La respuesta de aquel pastor fue: Porque aquí están las personas necesitadas. Aquí está el centro de la cuestión. Esa es la misión primaria de la iglesia, fue así que Cristo actuó, suplía las necesidades de las personas y después las invitaba a seguirlo.
c) ¿Por qué vamos a donde vamos? Porque allí están las personas que necesitan ayuda. No importa el credo, la religión, lo que cuenta es que la iglesia fue enviada para cumplir esa misión primaria, la de ir al encuentro y suplir las necesidades básicas de las personas y después alimentarlas con el pan que subsiste para siempre. Eso es Mayordomía Cristiana en el más alto sentido de la Palabra.
II. Los dones deben ser usados para aliviar el sufrimiento
a) La palabra profética para nuestros días dice: “Todos estos dones han de ser empleados en beneficiar a la humanidad, en aliviar a los dolientes y menesterosos. Debemos alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, cuidar de la viuda y los huérfanos, servir a los angustiados y oprimidos” (SC, 233).
b) ¿A quién le fue asignado alimentar al hambriento, vestir al desnudo, cuidar de las viudas y de los huérfanos, y servir al afligido y al abatido donde ellos estuvieren? Aquel que recibió dones. Bien, algunos podrán decir que no recibieron ningún don para eso.
Hermano, lamento decirlo, pero usted está equivocado, usted recibió por lo menos un talento y eso no es poco. Un especialista en finanzas calculó que un talento sería el equivalente de 20 años de salario mínimo en tiempos de Cristo. Sería el equivalente de 1.000 monedas de oro o 6.000 dracmas.
c) Algunos llegan a culpar a Dios por la pobreza extrema que aumenta cada día. Pero el problema no es Dios, Él nunca dejó de hacer todas las transferencias de recursos para el cuidado de los pobres. La orientación profética dice: “Dios no quiso nunca que existiese la extensa miseria que hay en el mundo. Nunca quiso que un hombre tuviese abundancia de los lujos de la vida mientras que los hijos de otros llorasen por pan” (SC, 233).
d) Los mandamientos del Señor sobre ese asunto son claros. «Sed “dadivosos”, comunicad “con facilidad”. “Cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos”. “Desatar las ligaduras de impiedad”, “deshacer los haces de opresión”, “dejar ir libres a los quebrantados”, “que rompáis todo yugo”. “Que partas tu pan con el hambriento”, que “a los pobres errantes metas en casa”. “Cuando vieres al desnudo, lo cubras”. Que “saciares el alma afligida”. “Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura”. Estas son las órdenes del Señor. ¿Está haciendo esta obra el conjunto de los que profesan ser cristianos?». (PVGM, 304).
III - Interés personal
a) Ayer se contó la historia de Teresinha Machado, que fue considerada madre de los pobres por varios años en Ilhéus en El Sur del estado de Bahia-Brasil. Fue notorio en el relato su empeño personal en favor de cada necesitado, no creo que Teresinha conozca el texto de abajo, pero vea cómo su actuar es coherente con la orientación profética. El texto sagrado dice:
b) “La verdadera caridad ayuda a los hombres a ayudarse a sí mismos. Si llega alguien a nuestra puerta y nos pide de comer, no debemos despedirlo hambriento; su pobreza puede ser resultado del infortunio. Pero la verdadera beneficencia es algo más que mera limosna. Entraña también verdadero interés por el bienestar de los demás. Debemos tratar de comprender las necesidades de los pobres y angustiados, y darles la asistencia que mejor los beneficiará. Prestar atención, tiempo y esfuerzos personales cuesta mucho más que dar dinero, pero es verdadera caridad” (MC, 147).
c) Dinámica - (Divida la iglesia en grupos de cuatro o cinco personas, y en caso que no sea posible, en parejas. Dedique unos cuatro o cinco minutos a analizar la coherencia de la historia de Teresinha con el texto de arriba.)
d) La Palabra profética continúa: “La indiferencia por las desgracias humanas debe ceder su lugar a un interés vivo por los sufrimientos de los demás. [...] Cuando el cuerpo sufriente ha recibido alivio, se abre el corazón y el bálsamo celestial se puede derramar en él” (CS, 502).
e) “La fe obra por el amor y purifica el alma. La fe brota, florece y da una cosecha de precioso fruto. Donde está la fe, aparecen las buenas obras. Los enfermos son visitados, se cuida de los pobres, no se descuida a los huérfanos ni a las viudas, se viste a los desnudos, se alimenta a los desheredados. Cristo anduvo haciendo bienes, y cuando los hombres se unen con él, aman a los hijos de Dios, y la humildad y la verdad guían sus pasos” (1MS, 465).
f) La Palabra de Dios llama a todos los mayordomos a la práctica permanente de sus deberes sociales, hasta la vuelta de Cristo, veamos el llamado en Hebreos 13:1-3: “Sigan amándose unos a otros fraternalmente. No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acuérdense de los presos, como si ustedes fueran sus compañeros de cárcel, y también de los que son maltratados, como si fueran ustedes mismos los que sufren” (NVI).
Conclusión
“Somos inducidos a simpatizar con Cristo mediante la comunión con sus padecimientos. Cada acto de sacrificio personal en favor de los demás robustece el espíritu de beneficencia en el corazón del dador y lo une más estrechamente con el Redentor del mundo, quien, ‘por amor de vosotros se hizo pobre, siendo rico; para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos’. 2 Corintios 8:9”. (CC, 79)
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